Aire acondicionado Mijia Eco de Xiaomi

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Omicrono

Los expertos coinciden: "esto es lo que hay que hacer para no pagar de más y seguir usando el aire acondicionado"

Encender el aire acondicionado supone un pago de más que muchos españoles no están dispuestos a aceptar.

Más información: Entró en vigor: el Gobierno ya multa a los propietarios que tengan el aire acondicionado en la fachada con hasta 3.000 €

A.R.
Publicada

El verano ya ha llegado de manera efectiva a España y si a eso le sumamos las consecutivas olas de calor, millones de españoles están obligados a pulsar el botón de encendido de sus sistemas de climatización.

Un gesto indispensable para mantener la habitabilidad dentro de las casas durante los meses estivales, pero que acarrea una importante preocupación económica para las familias. Mantener el hogar a una temperatura agradable se ha convertido en un verdadero desafío financiero para gran parte de la población y una preocupación a la hora de ajustar el presupuesto mensual.

Un reciente estudio de la plataforma de optimización energética Camby, titulado “Hábitos y percepción del sector energético en España 2026”, refleja este cambio de tendencia en las preocupaciones de los consumidores.

Aunque el invierno solía ser la época vinculada de manera tradicional a los mayores picos de gasto, la situación actual muestra un escenario diferente. El 23% de los encuestados sitúa ahora al periodo veraniego como el momento del año donde la factura eléctrica alcanza su nivel más elevado debido, principalmente, al uso constante de los aparatos de aire acondicionado.

Esta volatilidad en los precios y la dificultad para prever el coste final de la electricidad están provocando un fenómeno que los expertos denominan el "miedo al recibo", con un impacto directo en el bienestar de las personas.

Los datos de la investigación señalan que al 19,5% de los ciudadanos la llegada de la factura les genera episodios de estrés o ansiedad. Además, un 57,2% convive de forma habitual con la incertidumbre de desconocer el importe exacto que tendrá que abonar a final de mes.

Para intentar mitigar este impacto económico, la mitad de los usuarios ha modificado rutinas básicas del hogar, y un 34,5% opta directamente por restringir el uso del aire acondicionado, asumiendo una pérdida de confort térmico y pasando más calor en sus propias estancias.

Aire acondicionado.

Aire acondicionado. IStock

La raíz de esta desconfianza se encuentra en la opacidad percibida en el sistema tarifario. Más del 60% de los españoles admite que no comprende los detalles de su recibo de la luz y únicamente el 12% afirma asimilar con total exactitud los diferentes conceptos regulados por los que paga mensualmente.

Ante este panorama confuso, las recomendaciones de los especialistas de cara a optimizar el consumo este verano pasan por revisar el tipo de contrato, mantener aislamientos adecuados en la vivienda y apoyarse en soluciones tecnológicas eficientes. El director ejecutivo de Camby, Mario Fernández, destaca el papel de las nuevas herramientas de gestión al afirmar: "Queremos que encender el aire acondicionado en plena ola de calor deje de ser un motivo de estrés financiero para las familias".

Para conseguir este propósito sin sacrificar el bienestar dentro de casa, los ingenieros señalan una práctica técnica muy efectiva: la combinación simultánea de los aparatos de aire acondicionado con los ventiladores convencionales.

La física detrás de este método se apoya en que el ventilador no reduce la temperatura real del entorno, sino que genera una corriente de aire constante que acelera la disipación del calor de nuestro propio cuerpo.

Al encender ambos equipos a la vez, el aire frío producido por el aparato se distribuye de una forma mucho más homogénea por toda la habitación, evitando que se acumule únicamente en zonas bajas o cerca del aparato.

Esta acción conjunta permite fijar el termostato del aire acondicionado a temperaturas más moderadas, concretamente entre los 26 y 27 grados, sin que los usuarios perciban una pérdida de comodidad ambiental.

El beneficio en términos económicos es sustancial si se tiene en cuenta que reducir un solo grado en el climatizador puede elevar el consumo un 7% adicional.

En este sentido, un estudio técnico realizado por la firma Faro Barcelona junto a la consultora de sostenibilidad Inèdit revela que un ventilador de techo funcionando durante 800 horas al año consume cerca de 10,4 kilovatios hora, mientras que un sistema de aire acondicionado equivalente puede llegar a los 392 kilovatios hora en ese mismo intervalo de tiempo.

Según las estimaciones de los ingenieros, la implementación de esta estrategia combinada puede reportar reducciones en el consumo eléctrico de una vivienda que oscilan entre el 17% y el 73%, dependiendo de las características arquitectónicas del inmueble y de las condiciones climáticas del exterior.