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Por qué deberías dejar de lavar siempre a 30 grados: el error que está destrozando tu lavadora sin que te des cuenta

Lavar siempre en frío daña la lavadora por lo que es mejor alternar con ciclos calientes para evitar averías y malos olores.

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El mantenimiento de los electrodomésticos debería ser una prioridad no sólo para ahorrar en las facturas, sino para no dañar nuestra salud. Uno de los aparatos que más sufre por los malos hábitos diarios es la lavadora.

Muchas personas piensan que utilizar programas fríos es la mejor opción para cuidar los tejidos de la ropa. Sin embargo, este gesto tan común puede estar acortando la vida útil del aparato de forma drástica.

El agua a baja temperatura no logra disolver por completo los componentes de los detergentes modernos. Estos residuos químicos se van acumulando lentamente en los rincones ocultos del tambor y las tuberías.

Con el paso del tiempo, esta pasta invisible se convierte en el ecosistema perfecto para la proliferación de bacterias. El mal olor en las prendas es el primer síntoma de que algo va mal en el interior.

Las gomas de la puerta también sufren las consecuencias de estos ciclos de lavado tan suaves. El moho negro empieza a colonizar el plástico y resulta muy difícil de eliminar por completo.

La mayoría de los usuarios desconoce que el detergente líquido agrava notablemente este problema de acumulación. Este producto contiene grasas animales o vegetales que se adhieren con facilidad a las superficies metálicas.

Los técnicos de reparación afirman que una gran parte de las averías actuales se deben a la falta de limpieza interna. Los sensores del aparato terminan fallando debido a la capa de suciedad que los recubre.

Moho en una lavadora

Moho en una lavadora Esfacilserverde Omicrono

Para evitar un desembolso económico importante, la solución es mucho más sencilla de lo que parece. Solo se requiere modificar ligeramente la rutina de lavado que realizamos habitualmente.

Introducir un ciclo mensual a alta temperatura es el método más eficaz para sanear el electrodoméstico. El agua caliente actúa como un potente agente limpiador que arrastra todos los sedimentos incrustados.

Lo ideal es programar un lavado en vacío a noventa grados utilizando un producto descalcificador específico. Si no se dispone de este químico, el vinagre blanco de limpieza ofrece un resultado excelente.

Este proceso elimina por completo los focos de humedad y disuelve los restos de jabón endurecido. De este modo, la ropa volverá a salir con un aroma fresco y sin manchas extrañas.

El ahorro energético de lavar a 30º es un beneficio real para el bolsillo a corto plazo. No obstante, el gasto de reparar una avería prematura supera con creces ese pequeño beneficio mensual.

Mantener el equilibrio entre la eficiencia energética y la higiene de la máquina es lo adecuado. Alternar los programas fríos con ciclos calientes garantizará un rendimiento óptimo durante muchos años más.

Además, dejar la puerta abierta después de cada uso es otro consejo fundamental que no debemos olvidar nunca. La ventilación constante impide que la humedad ambiental se quede estancada en el habitáculo.

El cajetín del detergente también debe extraerse y limpiarse bajo el grifo con cierta regularidad. En esa zona se acumulan sedimentos que acaban obstruyendo los canales de entrada del agua.