Una estación de ITV.

Una estación de ITV. EP Sevilla

Omicrono

Va a entrar en vigor: pasar la ITV va a ser más difícil que nunca dentro de 3 años si tienes un coche eléctrico o híbrido

La nueva normativa europea obligará a cambiar la inspección de la ITV para vehículos con baterías eléctricas.

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Aunque la Unión Europea siga empeñada en mantener la prohibición de los coches que solo usan motor de combustión para el 2035, la realidad es que la mayoría de los países miembros no está preparada para semejante transición.

Eso queda patente en las diferentes reglas que existen para inspeccionar vehículos eléctricos; pese a que uno de cada cinco coches vendidos en Europa ya se puede enchufar, no existe una directiva común para revisar su estado y su legalidad para conducirlos en las carreteras europeas.

Finalmente, el Consejo de la Unión Europea ha decidido ponerse las pilas, valga la expresión, y ha aprobado un nuevo paquete de medidas para actualizar las directivas de control técnico, que afectarán a la ITV a lo largo de los próximos 3 años.

El objetivo de Bruselas es unificar los criterios de seguridad y medio ambiente en los 27 países miembros, poniendo el foco sobre componentes que hasta ahora quedaban completamente fuera de los manuales de procedimiento de las estaciones de inspección.

Los vehículos eléctricos y los híbridos enchufables serán los principales implicados en esta reestructuración. La gran novedad radica en la monitorización obligatoria del Estado de Salud de la Batería, conocido técnicamente como SOH por sus siglas en inglés ("State of Health").

Hasta la fecha, cada país tiene su propia ITV y sus propias reglas, que suelen limitar el examen a una inspección visual de los bajos del vehículo, buscando daños externos, fugas de refrigerante o fijaciones sueltas en la carcasa protectora.

Con la nueva normativa, los operarios deberán conectarse directamente al sistema de gestión de la batería mediante el puerto de diagnosis a bordo para certificar la degradación real de las celdas de almacenamiento, garantizando que la batería siga siendo eficiente y segura con el paso de los años.

Esta medida complementa las exigencias del reglamento de homologación Euro 7, el cual impone a los fabricantes límites estrictos sobre la pérdida de capacidad de las baterías.

Un acceso de la batería de coche eléctrico.

Un acceso de la batería de coche eléctrico. istock

Según los estándares europeos, un vehículo eléctrico debe retener al menos el 80% de su capacidad original tras transcurrir 5 años o haber recorrido 100.000 kilómetros. Una vez alcanzados los 8 años o los 160.000 kilómetros, la degradación máxima permitida se sitúa en el 35%, obligando al sistema a retener un mínimo del 65% de la energía de fábrica.

La propia ITV será el organismo encargado de comprobar de forma periódica que estas condiciones de durabilidad se cumplan en el parque móvil español.

Para los propietarios, eso supone que no pasarán la ITV a menos que la batería de su coche esté lo suficientemente sana; lo que puede obligar a cambiar la batería por otra nueva si no quieren o pueden comprar un coche nuevo.

Dependiendo del uso que le demos a nuestro coche, eso supondrá mayores costes a largo plazo para el mantenimiento del vehículo, ya que la batería es el componente más caro de un coche eléctrico, con diferencia, por la escasez de materiales como el litio.

La nueva normativa aprobada por el Consejo de la Unión Europea afecta tanto a los vehículos eléctricos como a los que usan gasolina o diésel, y supone la revisión obligatoria de los Sistemas Avanzados de Ayuda a la Conducción, o ADAS.

Tecnologías como el frenado autónomo de emergencia, el asistente de mantenimiento de carril, el control de crucero adaptativo o la caja negra que registra incidentes pasarán a formar parte del listado de elementos críticos.

Eso supone que, por ejemplo, un sensor de radar mal alineado en el paragolpes delantero o una cámara descalibrada tras la sustitución de un parabrisas serán motivos directos para emitir un resultado desfavorable en la inspección, ya que un mal funcionamiento de estos dispositivos puede inducir a maniobras imprevistas o anular la protección activa del coche.

La Unión Europea ha establecido un plazo de trasposición de 3 años para que los Estados miembros adapten sus leyes nacionales a estas directrices. De este modo, el Gobierno de España tendrá hasta el 2029 para modificar las reglas de la ITV, aunque en la práctica se prevé que la implantación se realice de manera progresiva a lo largo de los próximos años.