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La gamificación en el sector laboral, ¿cómo se aplica y qué beneficios tiene?

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Seguro que ya has escuchado en más de una ocasión el término “gamificación”, pero, ¿sabes realmente para qué sirve? Si no es así, no te preocupes, vamos a explicarte en qué consiste y cómo podría aplicarse en el sector laboral.

Motivar más y fomentar el desarrollo profesional

La gamificación consiste en aplicar las dinámicas de los videojuegos en otros campos diferentes. Si hablamos del sector laboral, la gamificación puede emplearse para mejorar la motivación de los trabajadores, fomentar el desarrollo profesional, detectar la persona indicada para cada puesto o gestionar un cambio en la organización.

Según Richard A. Bartle las conductas de los empleados pueden relacionarse directamente con un “tipo de jugador“. A continuación una breve explicación de los cuatro tipos de los que habla:

  • Asesinos: también conocidos como competidores. Éstos se caracterizan por ser excelentes negociadores, por su capacidad de ventas o por su voluntad de superar a la competencia.
  • Socializadores: prefieren trabajar en equipo y establecen lazos con personas de otros departamentos sin dificultad alguna. Tampoco olvidan los nombres de sus clientes.
  • Conseguidores: prefieren el trabajo individual y destacan por su organización y productividad (sobre todo bajo presión).
  • Exploradores: personas creativas y con soluciones originales. Destacan por su innovación y son ideales para diseñar productos.

Ahora bien, ¿de qué nos sirve todo esto en la realidad? Os ponemos algunos ejemplos prácticos.

Haciendo reuniones más productivas

La aplicación Brilliant Meeting es un ejemplo perfecto de lo que os hablamos. El objetivo de ésta es mejorar la eficiencia en las reuniones que tan a menudo se dan en las compañías. Lo hace combinando elementos de juego con funciones básicas, como la asignación de tiempos o tareas, definición de objetivos, etcétera.

El sistema de Brilliant Meeting permite controlar cómo resultan las reuniones y que los asistentes midan su evolución. Los mecanismos de feedback empleados facilitan que los llamados conseguidores se motiven.

Del mismo modo, la app muestra rankings, ideales para despertar a los asesinos o competidores. También se asignan niveles con un determinado estatus, lo que permite que los socializadores puedan presumir de ser “gurús en la gestión de reuniones”.

¿Quieres el empleo? Resuelve el enigma

Algunas profesiones requieren perfiles con las características que Bartle atribuye a los “exploradores”. Por ello, ya son muchas las compañías que utilizan sistemas gamificados para reclutar a nuevos talentos.

Esta innovadora manera de contratar es una excelente idea para poner a prueba a ingenieros, desarrolladores, diseñadores de producto, etcétera. Un ejemplo muy famoso fue el del servicio de inteligencia británico, que creó la web “Can you crack it”, en su traducción al castellano sería algo así como “¿Puedes hackearlo?“. Los que quisieran trabajar allí tendrían que pasar un reto en forma de código para obtener una clave.

Simuladores de situaciones reales

Como no todas las empresas necesitan perfiles tan creativos, algunas han preferido analizar directamente el estilo de juego de los candidatos a ocupar un puesto de trabajo. Multinacionales como Samsung o Marriott ya cuentan con simuladores que permiten ver cómo se desenvuelven los candidatos en situaciones cotidianas de la compañía.

Otras firmas prefieren optar por soluciones más estandarizadas, similares a un test psicotécnico. Hablamos de juegos que logran hacer predicciones sobre comportamientos futuros o detectar ciertos rasgos de personalidad.

Aprovechar el talento ajeno

Multitud de organizaciones han depositado su confianza directamente en gente de fuera de la empresa mediante el crowdsourcing. Este método consiste en lanzar una necesidad empresarial de manera abierta para que todos los que quieran aporten las soluciones que ellos crean pertinentes.

Aunque pueda parecer extraño, es una idea que resulta atractiva a todos los tipos de jugadores que hemos señalado. Los socializadores podrán ayudar a la comunidad, los competidores podrán destacar sobre el resto de participantes, los conseguidores podrán superar un reto y los exploradores hallar la solución.

Esta curiosa técnica ya ha sido utilizada por el New York Times para categorizar su archivo publicitario antes de su digitalización y por LEGO para crear nuevos kits cuando ya se les habían acabado las ideas.

¿Cómo lo aplico a mi empresa?

Combinar diferentes motivaciones para obtener las conductas deseadas es algo con lo que hay que tener mucho cuidado. O se emplean las proporciones exactas o el cóctel será un auténtico desastre.

Si, por ejemplo, tus empleados son individualistas, quizás la mejor forma de conseguir que trabajen en equipo sea premiar individualmente a quienes lo hagan de forma más habitual. Otra idea es realizar competiciones por equipos para que se vean como aliados y no como rivales.

En cambio, si tu plantilla está repleta de personas socializadoras lo ideal sería dejar espacio para compartir los logros individuales. Intercambiar conocimientos puede ser la principal motivación para que este tipo de trabajadores cumplan con su plan de formación.

En pocas palabras, el truco está en comprender qué es lo que mueve a las personas de nuestra empresa y aplicar esas motivaciones para que desarrollen las conductas óptimas para mejorar su rendimiento. Todo ello, cómo no, con una técnica adaptada a los tiempos que corren: la gamificación.