Una universitaria realizando un examen oral.

Una universitaria realizando un examen oral. UNIR

Observatorio de la Educación

Vuelven los exámenes orales a la universidad: ganarán peso en la nota final porque se usa IA en el 90% de los trabajos escritos

Varias universidades españolas han regulado de qué manera influirá la inteligencia artificial en las facultades y cómo se evaluará a sus alumnos.

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Las claves
Las claves

Las universidades españolas están aumentando el peso de los exámenes orales para combatir el fraude académico generado por el uso masivo de IA en trabajos escritos.

En la Universidad de Málaga, el 90% de los trabajos entregados por estudiantes muestran evidencias de uso de inteligencia artificial, lo que ha motivado cambios normativos.

Otras universidades, como la Complutense de Madrid y la de Alicante, han implementado defensas orales obligatorias y procedimientos públicos y grabados para garantizar la autoría real de los estudiantes.

El 90% de los universitarios españoles ya usa IA en su rutina diaria, una práctica percibida por la mayoría como una ayuda para mejorar su rendimiento académico.

El sistema universitario español afronta una gran transformación en sus métodos de evaluación impulsada por la irrupción masiva de la inteligencia artificial (IA). Esto está obligando a todas las facultades de España a reaccionar.

Para frenar el creciente fraude académico en los campus, varias universidades están cambiando sus reglas de calificación. La solución principal pasa por que los exámenes orales ganen peso en la calificación final en detrimento de los trabajos escritos.

Un ejemplo de esta gran transformación en la evaluación universitaria en España se encuentra situado ahora mismo en la Universidad de Málaga (UMA).

Los recientes datos estadísticos aportados por varias encuestas internas correspondientes al curso académico 2025/2026 resultan muy contundentes. Muestran unas cifras que han encendido fuertes alarmas entre los miembros del actual rectorado andaluz.

Según la UMA, el 90% de los trabajos entregados por sus estudiantes presentan pruebas evidentes de uso de IA. Esta situación desdibuja las plenas garantías de aprendizaje que ofrece el modelo tradicional de trabajo evaluado en casa.

Ante este panorama, Joaquín Canca, delegado del Rector para las Tecnologías de la Información y Estrategia Digital de la UMA, ha explicado en el diario SUR los próximos movimientos institucionales.

Canca anunció que la UMA modificará pronto su normativa interna para que "los exámenes orales ganen peso". Esta exigencia resultará clave en las calificaciones finales otorgadas por el profesorado a los estudiantes universitarios de cada grado.

El objetivo de la medida es evidente: si un alumno entrega un excelente proyecto documentado, debe ser capaz de defenderlo en persona para garantizar que domina dichos conocimientos.

Más universidades

Pese a ello, la Universidad de Málaga no será la única que modifique las reglas del juego evaluativo en sus aulas. La Universidad Complutense de Madrid (UCM), por ejemplo, ha actuado también actualizando sus propias directrices académicas.

La normativa implantada por la UCM resulta enormemente clara y aplicable a cualquier asignatura universitaria que imparta. Fija unas pautas severas de obligado cumplimiento para todos sus docentes.

Dicho texto establece tajantemente que, "en caso de duda sobre la autoría o el uso indebido de herramientas de IA, el profesorado podrá requerir al estudiante la defensa oral del trabajo".

La iniciativa dota a los profesores de un poderoso instrumento oficial frente a las prácticas continuadas de plagio automatizado. La defensa oral determinará los correspondientes aprobados.

La Universidad de Alicante (UA), por su parte, también ha querido dar un paso al frente. Ha reglamentado las exigencias de sus pruebas orales para evitar que las califiquen de subjetivas.

En las facultades alicantinas, los orales deberán realizarse de manera completamente pública ante el resto de alumnos. Además, serán evaluados por tres profesores y será obligatorio proceder a grabarlas mediante video.

El escenario que afronta la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) presenta mayores complicaciones por su propia naturaleza. Al ser una enseñanza no presencial, mantener el control resulta difícil.

Para combatir el engaño, la UNED consagra las correspondientes defensas orales como filtro evaluador final. Estas revisiones centradas especialmente sobre el Trabajo de Fin de Grado (TFG) garantizan legalmente la auténtica autoría académica.

Mientras tanto, entidades como la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) o la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) adoptan otro camino. Lejos del veto radical a la IA, admiten su utilización, elevando enormemente después las exigencias de comprobación.

El alumnado podrá utilizar estas tecnologías, pero posteriormente se someterá siempre a un riguroso interrogatorio sobre dichas tareas. Cada futuro graduado justificará meticulosamente todas sus opciones metodológicas frente al tribunal encargado y examinará los sesgos del algoritmo.

Todos estos complejos movimientos institucionales evidencian que los software detectores de plagio no solucionan el conflicto de raíz. A menudo presentan falsos positivos.

Cambios de hábito

Para entender la verdadera dimensión de este cambio normativo, resulta vital analizar los nuevos hábitos que asume el alumnado. Las cifras de uso tecnológico en la comunidad educativa resultan verdaderamente abrumadoras para muchos claustros académicos de nuestro país.

El informe Uso y percepción de la IA en el entorno universitario II, elaborado por la Fundación CYD, aporta los números exactos.

Según estos datos, el 90% de los universitarios españoles ya emplea la IA en su rutina diaria. Estos algoritmos actúan como eficientes asistentes para organizar información muy compleja, confeccionar estructuras formales y obtener rápidas y sólidas soluciones.

Desde la óptica juvenil, esta práctica digital constante nunca es percibida como una vulneración a los principios éticos de las facultades. El 86% de los encuestados afirma rotundamente que utilizar dicha IA mejora y optimiza su propio rendimiento académico, impulsando siempre su éxito.

Esta enorme fe que muestran las nuevas generaciones en la tecnología choca frontalmente contra las prevenciones que expresan ahora mismo los profesores veteranos.

Los responsables del ámbito universitario prefieren evaluar competencias presencialmente antes de prohibir una imparable realidad tecnológica.