El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth.

El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth. Reuters

Observatorio de la Defensa

Hegseth sacude el Pentágono: la purga ya alcanza al 10% de los generales y almirantes de EEUU

La salida de Driscoll agrava el vacío de liderazgo en el Ejército.

Más de 80 generales y almirantes han sido destituidos o se les ha bloqueado el ascenso.

Más información: La tormenta perfecta del Ejército de EEUU: sin misiles ni altos mandos por la purga de generales acometida por Trump

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Las claves

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El secretario de Defensa de EEUU, Pete Hegseth, ha destituido o bloqueado el ascenso de más de 80 generales y almirantes, afectando al 10% de los altos mandos militares.

La purga se da en un contexto de presión militar y guerra prolongada con Irán, generando divisiones en el Pentágono y preocupación en el Congreso.

Entre los oficiales apartados, más de la mitad son negros o mujeres, lo que ha suscitado controversia por el componente demográfico de las destituciones.

La sucesión de ceses y bloqueos de ascensos ha deteriorado la moral y ha abierto un debate sobre la imparcialidad del sistema de promociones en las Fuerzas Armadas.

El Pentágono afronta una profunda crisis en su cúpula militar. El secretario de Defensa de EEUU, Pete Hegseth, ha destituido o bloqueado el ascenso de más de 80 generales y almirantes, una cifra que equivale ya a cerca del 10% de los altos mandos de las Fuerzas Armadas, según ha informado The New York Times.

La purga se produce además en un momento especialmente delicado para el Ejército estadounidense, sometido a una fuerte presión por las operaciones militares de los últimos meses y por una guerra con Irán que se ha prolongado más de lo previsto inicialmente por la Administración.

Según las fuentes militares citadas por el diario, las decisiones de Hegseth están provocando divisiones dentro del Pentágono y preocupación entre algunos congresistas republicanos, especialmente por la falta de explicaciones públicas sobre los criterios empleados para apartar a los oficiales.

La ofensiva ha alcanzado en los últimos días a siete oficiales del Ejército estadounidense que habían sido seleccionados para ascender al rango de general de dos estrellas por una junta integrada por altos mandos militares.

Hegseth decidió retirar sus nombres de la lista de promociones, según varios funcionarios militares en activo y retirados consultados por The New York Times. La medida se suma a otras destituciones y bloqueos de ascensos ejecutados durante los últimos meses.

El impacto va más allá de los propios oficiales afectados. La sucesión de ceses y promociones bloqueadas ha abierto un debate dentro de las Fuerzas Armadas sobre el funcionamiento de un sistema de ascensos que tradicionalmente se ha presentado como profesional, apolítico y basado en el mérito.

Uno de los principales críticos internos de esta política ha sido Daniel P. Driscoll, secretario del Ejército, quien recientemente presentó su renuncia al presidente Donald Trump.

Deterioro de la moral

Driscoll trasladó directamente a Trump su preocupación por la situación de la cúpula militar. Según las fuentes citadas por el citado medio, le advirtió de que Hegseth había apartado a algunos de los militares con mayor experiencia, algo que podía perjudicar los esfuerzos del Ejército para modernizar sus capacidades.

También señaló el impacto que la sucesión de destituciones y ascensos bloqueados está teniendo sobre la moral de las Fuerzas Armadas y sobre la percepción de imparcialidad del sistema de promociones.

La salida de Driscoll se producirá mientras la cúpula militar estadounidense afronta otros cambios relevantes. En los últimos meses, varios altos mandos han sido cesados por decisión de Hegseth, incluido el jefe del Estado Mayor del Ejército.

La situación ha generado además preocupación dentro de la propia Administración. Algunos altos funcionarios habrían intentado convencer a Driscoll de que permaneciera en su puesto ante el riesgo de que la sucesión de salidas profundizara el vacío de liderazgo en la estructura del Ejército.

Una purga política

De acuerdo con las fuentes militares citadas por The New York Times, las destituciones no responderían únicamente a cuestiones relacionadas con el desempeño profesional de los oficiales. Formarían parte de un esfuerzo más amplio de Hegseth para configurar una cúpula militar más alineada con sus planteamientos políticos e ideológicos.

El componente demográfico de la purga también ha generado controversia. Según el diario, más de la mitad de los oficiales afectados son negros o mujeres, en una institución cuyo liderazgo continúa estando mayoritariamente formado por hombres blancos.

Entre los siete oficiales del Ejército cuyos ascensos a general de dos estrellas fueron bloqueados recientemente figuran dos militares negros y dos mujeres.

El alcance de la ofensiva coloca así a la cúpula militar estadounidense ante una situación poco habitual: mientras las Fuerzas Armadas afrontan el desgaste derivado de sus operaciones y una creciente presión sobre sus recursos, una parte significativa de sus máximos responsables está siendo sustituida, apartada o privada de sus ascensos.

El resultado es una doble tensión para el Pentágono: mantener la capacidad operativa de unas Fuerzas Armadas sometidas a una elevada demanda y, al mismo tiempo, gestionar una profunda remodelación de su estructura de mando.