Marruecos ha tejido alianzas estratégicas a largo plazo con Estados Unidos e Israel, que han empezado a capacitar a sus fuerzas armadas

Marruecos ha tejido alianzas estratégicas a largo plazo con Estados Unidos e Israel, que han empezado a capacitar a sus fuerzas armadas EE.

Observatorio de la Defensa

Marruecos, "el vecino", se prepara

Diego Mazón
Publicada

Un diplomático brillante me definió hace no mucho el estado real de Marruecos: es un país rico lleno de pobres. Su economía crece el doble que la nuestra pero sus jóvenes siguen queriendo irse. Eso supondría un serio problema social si Marruecos fuera una democracia, pero lejos de preocuparse mucho de que sus jóvenes no se larguen de su tierra, ha empeñado muchos esfuerzos en trabajarse un lugar en el mundo.

De aquel país tercermundista encerrado en sí mismo ha pasado a ser un país que juega en las grandes ligas de la política internacional.

Mucho dinero en lobby en Bruselas y Washington, mucha presión política en lugares clave, unos servicios de inteligencia hiperactivos y una diplomacia eficaz han ido posicionando al reino alauí como actor de referencia en África Occidental (y en general en un continente donde no caen bien) por su posición estratégica y su lejanía de otros polos de influencia musulmana.

Su posición geográfica en la doble vertiente mediterránea y atlántica controlando flujos y como una de las dos orillas del Estrecho de Gibraltar se refuerza mediante construcción de puertos y bases militares como la de Ksar Sghir y los puertos Nador West Med y Tanger Med, a ambos lados del punto clave de entrada al Mediterráneo.

Mientras desplegaba influencias y construía estructuras críticas en puntos clave, ha tejido alianzas estratégicas a largo plazo con Estados Unidos e Israel, que han empezado a capacitar a sus fuerzas armadas con tecnologías punteras y con armamento de última generación.

Un sistema Himars de EEUU

Un sistema Himars de EEUU CENTCOM CENTCOM

Mientras aquí le damos la espalda precisamente a EEUU e Israel, Marruecos no tiene reparos en comprar a ambos todo tipo de cosas. A ellos y a Francia, China, Corea del Sur, Turquía, Pakistán y hasta a nosotros mismos.

Porque lejos de buscar un impulso de su industria de Defensa, lo que busca es reforzar sus Fuerzas Armadas con lo mejor que ofrecen otros. En los últimos años ha comprado misiles, helicópteros, drones de ataque, blindados, obuses, ha actualizado su flota de carros de combate e incluso ha adquirido sistemas lanzamisiles HIMARS de EEUU, con sus misiles balísticos tácticos de corto alcance (300 km) incluidos.

Desde noviembre de 2025, Marruecos, gracias a esa alianza estratégica con nuestro apestado Israel, fabrica drones suicidas. La fábrica pertenece a una filial de la compañía pública israelí Aerospace Industries (IAI), y produce el SpyX, un dron con 50 kilómetros de alcance y una cabeza de guerra de 2,5 kilos.

Mientras aquí le damos la espalda precisamente a EEUU e Israel, Marruecos no tiene reparos en comprar a ambos todo tipo de cosas. A ellos y a Francia, China, Corea del Sur, Turquía, Pakistán y hasta a nosotros mismos.

Ahora es el segundo país africano con más drones, entre los que cuenta con Bayraktar TB2 turcos, que pueden vigilar durante largos periodos y atacar con municiones guiadas. A ellos se suman los israelíes WanderB y ThunderB y Hermes 900 para observación; también los drones chinos Wing Loong I y II y el Akıncı turco, con capacidad de cargar bombas y misiles y enlaces satelitales.

Cerca de Ceuta y Melilla, Rabat ha construido y reforzado infraestructuras de vigilancia y bases para aeronaves no tripuladas para misiones de control fronterizo y reconocimiento (se supone).

En materia espacial cuenta con cuatro satélites propios empleados profusamente en las semanas previas a la invasión de Ceuta, dos de ellos lanzados desde California en 2024.

Según el informe Global Fire Power, y resumo cifras, Marruecos acumula más de 900 carros de combate, más de 17.000 blindados, 544 unidades de artillería autopropulsada, 188 unidades de artillería remolcada, 84 cazas, 73 helicópteros, 24 helicópteros de ataque Apache contratados en 2020 (no han llegado todos), seis fragatas, una corbeta y 84 patrulleras.

Tienen un objetivo claro, están invirtiendo en influencia e infraestructuras, en armamento y tecnología, para ser un país de primera división, para ser un actor relevante.

Todo esto manejado por unas fuerzas armadas que cuentan con 400.000 efectivos activos más 250.000 en la reserva.

Recientemente, nuestro vecino ha firmado un acuerdo de cooperación con EEUU enfocado al ciberespacio mediante el sistema Garda, algo así como un Palantir que aglutina inteligencia y mando y control en un entorno unificado, cosa que aquí ni está ni se le espera pese a la evidente necesidad.

Este último punto es especialmente significativo, porque ya no se trata sólo de adquisición de materiales militares para reforzar capacidades tradicionales, sino que Marruecos asume con naturalidad el salto cualitativo, doctrinal y operativo que estos sistemas de inteligencia y mando y control suponen con la irrupción de la IA. Y lo hace mediante un acuerdo estratégico con EEUU que beneficia a ambos.

Según el informe antes citado, España es la 18ª potencia mundial en materia militar en 2026. Marruecos está en el puesto 56. España pierde un puesto en pleno proceso de inversión multimillonaria, Marruecos gana 3. Nuestro vecino está muy lejos aún en ese índice, pero si hablamos de estrategias de rearme la suya es mucho más agresiva.

Tienen un objetivo claro, están invirtiendo en influencia e infraestructuras, en armamento y tecnología, para ser un país de primera división, para ser un actor relevante.

Una estrategia apoyada sobre dos pilares diplomáticos que, en materia de Defensa, son fundamentales: Estados Unidos e Israel, a quienes nuestro Gobierno ha tachado de la lista por cuestiones ideológicas. Y encima se quedarán el Mundial…

*** Diego Mazón, director general The Grey