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Observatorio de la Defensa

La desaparición del flanco Sur de la OTAN

Diego Mazón
Publicada

La cumbre de la OTAN de Ankara nos ha dejado un poco todo en el sitio que preveíamos. Trump de histrión, Rutte de fiel lacayo (que uno no sabe ya si es malo o ha sido la jugada maestra para que todo no se vaya al garete) y Erdogan de líder alternativo a esta Europa tan molesta para el de la Casa Blanca. En el lado ilusionante, el arranque inversor de la organización para adquirir capacidades de adquisición de la que se beneficiará principalmente EEUU, pero que son necesarias.

La cumbre deja claro también que la situación supuestamente crítica de la OTAN no lo es tanto, quizá porque las amenazas constantes de Trump no se corresponden con la acción real de un país mucho más serio que su presidente.

Trump, en el fondo doctrinal, no ha hecho nada que no anunciara Obama y que no pusiera en movimiento el propio Trump en la anterior legislatura y Biden en su gobierno. Si no, repasemos las estrategias de defensa nacional y de seguridad nacional de todos esos presidentes.

Quizá ha llevado al extremo planteamientos estratégicos que hasta ahora se resolvían por la vía diplomática y buscando equilibrio con los aliados. Y desde luego que sus formas están muy lejos de nada conocido, pero el fondo no ha variado respecto a sus predecesores.

La OTAN está donde está porque EEUU giró su eje hacia el Pacífico para contrarrestar el creciente poder chino y puso en los europeos la responsabilidad de ocuparse de la amenaza rusa, a la que hicimos el caso justo hasta que se hizo realidad en Ucrania. Pero eso no lo hizo Trump, recordemos la cumbre de Gales de 2014 y el discurso de Obama.

Aunque en su declaración los 32 hablan de la defensa de 360 grados, de la terminología comunicativa ha desaparecido el flanco sur, un concepto que hace no mucho estaba a la altura de la amenaza del este.

Lo de hoy es consecuencia, con la prosopopeya propia del magnate americano, de una evolución estratégica de un país que ve amenazada su hegemonía global y que al fin y al cabo es el que paga la fiesta de la Alianza. Por eso la cuarta presencia consecutiva de Japón, Corea del Sur, Nueva Zelanda y Australia en los márgenes de la cumbre es significativa, porque al final la OTAN tenderá a balancearse hacia ese flanco e incluso a ampliarse hacia ese océano para generarle apoyos a los estadounidenses.

Así pues, la OTAN está recolocándose entre ese nuevo flanco pacífico que aleja a EEUU de Europa, el flanco ártico que nos implica en un nuevo escenario, y el flanco ruso por el este. Este último apela a la esencia originaria de la organización, así que la filosofía no hay que tocarla para adaptarse a un viejo enemigo.

Y aunque en su declaración los 32 hablan de la defensa de 360 grados, de la terminología comunicativa ha desaparecido el flanco sur, un concepto que hace no mucho estaba a la altura de la amenaza del este y que nos afecta directamente.

Cierto es que Rutte nombró al español Javier Colomina como representante especial para la vecindad sur, pero la realidad es que el esfuerzo de la Alianza en África es meramente testimonial.

Desde Portugal hasta Turquía, esa vecindad sur que aglutina a nueve países OTAN vive con una bomba de relojería bajo sus pies.

A esto se une la espantada hace un par de años de Francia en el continente y la presencia de la UE en misiones simplemente cooperativas como la leve huella de Occidente en un continente plagado de grupos terroristas, mafias de tráfico de drogas, personas y armas, controlado por chinos y rusos y al albur de dictaduras que se derrocan constantemente generando hambre e inestabilidad en una población que crece y crece y empuja hacia el norte en busca de salvación.

Enfocados hacia la amenaza del este y hacia el pulso de EEUU en el Ártico, más el componente del Pacífico, muchos países del norte y el este arrastran los pies cuando se trata de hacer esfuerzos en la frontera sur de la OTAN.

Conviene recordar y reivindicar el esfuerzo que España está haciendo en el flanco este, y conviene hacerlo para que cuando vengan mal dadas por el sur, que vendrán, podamos apelar al hoy por ti y mañana por mí. Serían necesarias misiones en África, un mayor control del Mediterráneo y de la fachada atlántica de África, y un esfuerzo mayor en el golfo de Guinea para asegurar o minimizar los riesgos de un flanco que es una bomba de relojería.

A lo mejor hay que decirle a Trump que esa gente tiene petróleo.

*** Diego Mazón, director general The Grey