Cazas Gripen en formación de vuelo

Cazas Gripen en formación de vuelo Saab

Observatorio de la Defensa

El efecto Ucrania dispara la producción del Gripen: Saab fabricará hasta 30 cazas al año

La línea de montaje entrega un Gripen aproximadamente cada 24 días.

Su producción está comprometida con Suecia, Brasil, Colombia, Hungría y Tailandia.

Más información: Ucrania incorporará 36 cazas Gripen a partir de 2027 y espera sobrepasar el centenar cuando consiga financiación

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Las claves

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Saab duplicará su producción de cazas Gripen, pasando de 15 a hasta 30 aviones al año, impulsado por la demanda internacional tras la guerra de Ucrania.

El primer lote de 16 Gripen E para Ucrania marca el inicio de una colaboración que podría ampliarse, ya que Kiev aspira a adquirir entre 100 y 150 unidades.

La ampliación de la capacidad productiva desafía a la cadena de suministro, lo que obliga a Saab a asegurar materias primas y proveedores alternativos.

Saab invierte 10.000 millones de coronas suecas al año para expandir su capacidad industrial y atender pedidos de países como Suecia, Brasil, Colombia, Hungría y Tailandia.

La guerra de Ucrania está transformando la industria aeronáutica europea. En este contexto, Saab ha decidido duplicar la capacidad de producción de su caza Gripen para hacer frente al aumento de la demanda internacional y a los nuevos programas de adquisición promovidos por el rearme del continente.

El fabricante sueco pasará de ensamblar unos 15 aviones al año a fabricar entre 25 y 30 unidades anuales, un salto que permitirá prácticamente duplicar el ritmo de entregas y reducir a la mitad los tiempos de producción.

El anuncio fue realizado por el presidente y consejero delegado de Saab, Micael Johansson, durante la presentación de los resultados del segundo trimestre de 2026. "Nuestro objetivo es fabricar entre 25 y 30 cazas Gripen al año", afirmó el directivo, quien explicó que la compañía ya trabaja para adaptar su capacidad industrial al creciente volumen de pedidos.

Actualmente, la línea de montaje entrega un Gripen aproximadamente cada 24 días. Cuando la expansión esté completada, ese intervalo podría reducirse hasta apenas 12 días, un ritmo de producción sin precedentes en la historia del programa.

Aunque Saab ya tenía comprometida buena parte de su producción con Suecia, Brasil, Colombia, Hungría y Tailandia, el factor que ha terminado por acelerar esta expansión industrial es Ucrania.

La compañía suministrará un primer lote de 16 Gripen E, valorado en 24.600 millones de coronas suecas, pero ese contrato representa únicamente el inicio de una colaboración mucho más amplia. Johansson dejó entrever que la empresa espera nuevos encargos al asegurar que estas primeras aeronaves constituyen "el primer lote" y que Saab "seguirá trabajando para los siguientes".

Las expectativas de Kiev explican la magnitud de la inversión. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha manifestado en varias ocasiones que la Fuerza Aérea del país necesitará entre 100 y 150 Gripen a largo plazo, una cifra que modificaría por completo la planificación industrial del fabricante sueco.

Solo un pedido de 100 nuevos cazas supondría casi siete años de producción con la capacidad actual de 15 aviones anuales. Incluso alcanzando el nuevo objetivo de 30 unidades al año, un programa de ese tamaño absorbería más de tres años de fabricación si no existieran otros clientes.

A ello se suma otro efecto derivado de la guerra. Suecia prevé ceder parte de sus Gripen C/D a Ucrania, una decisión que obligará posteriormente a reforzar su propia flota con nuevos Gripen E, aumentando todavía más la carga de trabajo para la industria aeronáutica sueca.

Una cartera de pedidos en máximos

La ampliación de la producción llega en un momento de fuerte crecimiento para Saab. La compañía cerró el segundo trimestre de 2026 con una cartera de pedidos de 318.000 millones de coronas suecas, mientras que su división aeronáutica incrementó un 31% sus ventas respecto al mismo periodo del año anterior gracias al aumento de la producción del Gripen y al desarrollo de nuevas capacidades.

Cerca del 60% de esos contratos deberán ejecutarse en los próximos dos años y medio.

Además de Ucrania, las líneas de producción deberán atender los programas ya contratados por Suecia, Brasil, Colombia, Hungría y Tailandia. En este contexto, Brasil adquiere un papel estratégico gracias a la capacidad de ensamblaje desarrollada junto a Embraer, que permitirá repartir parte de la producción entre ambos países.

El verdadero desafío no está en la fábrica

Duplicar la producción no consiste únicamente en ampliar las instalaciones. El principal reto está en garantizar que toda la cadena de suministro sea capaz de seguir el mismo ritmo.

Johansson reconoció que "la capacidad de la cadena de suministro es el principal límite para acelerar el crecimiento de Saab", por delante incluso de la contratación de personal o de la disponibilidad de espacio industrial.

El Gripen incorpora motores, radares AESA, sensores infrarrojos, sistemas de guerra electrónica, aviónica y miles de componentes suministrados por empresas especializadas. Si alguno de esos proveedores no aumenta su producción al mismo ritmo que Saab, toda la cadena de fabricación podría ralentizarse.

Para evitarlo, la compañía está incrementando las reservas de materias primas estratégicas, homologando proveedores alternativos y asumiendo internamente determinados procesos industriales con el objetivo de reducir la dependencia de terceros.

Prepararse para la próxima década

La expansión del Gripen forma parte de una transformación mucho más amplia dentro del grupo sueco. Saab invierte alrededor de 10.000 millones de coronas suecas al año para ampliar su capacidad industrial, al tiempo que incrementa la fabricación de radares Giraffe, aviones de vigilancia GlobalEye y diferentes sistemas de armas. La compañía supera ya los 29.000 empleados y continúa incorporando cerca de 3.000 nuevos trabajadores cada año.

El fabricante considera que esperar a que todos los futuros contratos se firmen antes de ampliar su capacidad supondría un riesgo estratégico.

La demanda de cazas continúa creciendo al calor del rearme europeo y de la guerra de Ucrania, y Saab quiere evitar que los futuros pedidos se traduzcan en listas de espera de varios años. Por ello ha decidido aumentar la producción ahora, antes de que la siguiente oleada de contratos llegue a sus factorías.