F-16 ucraniano despegando

F-16 ucraniano despegando Fuerzas Aéreas de Ucrania

Observatorio de la Defensa

Los cazas F-16 y Mirage 2000-5 ucranianos ya han derribado más de 2.500 drones kamikaze rusos desde mediados de 2024

La pericia de los pilotos ya permite derribarlos con municiones más baratas.

El análisis también apunta al excesivo desgaste de las aeronaves en servicio.

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Las claves

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Los cazas F-16 y Mirage 2000-5 ucranianos han derribado más de 2.500 drones kamikaze rusos desde mediados de 2024, según el think tank RUSI.

El uso de misiles aire-aire Sidewinder y Magic 2 ha sido clave, aunque ahora se emplean armas más económicas como el cañón de 20 mm y cohetes AGR-20.

El empleo intensivo de los cazas contra drones ha provocado un desgaste significativo en las aeronaves debido al elevado número de horas de vuelo.

Además de interceptar drones, los F-16, Mirage 2000-5 y MiG-29 ucranianos realizan ataques de precisión con bombas planeadoras GBU-39, GBU-62 y AASM Hammer.

La incorporación de aviones occidentales a la vetusta y soviética flota de cazas ucranianos supuso una mejora clave en las capacidades aéreas de Kiev.

Tan es así, que los F-16 y Mirage 2000-5 ya han derribado más de 2.500 drones kamikaze de los modelos Geran —la versión rusa del Shahed-136— y Gerbera, según un análisis publicado por think tank Royal United Services Institute (RUSI).

Una cifra muy importante que han conseguido empleando fundamentalmente misiles aire-aire Sidewinder y Magic 2.

El inicio de este tipo de operaciones se produjo a mediados del año 2024, cuando la Fuerza Aérea de Ucrania comenzó a recibir los primeros cazas occidentales junto a la munición.

"Gracias a su incomparable experiencia de combate contra los drones one way attack, los pilotos de F-16 ucranianos utilizan ahora el cañón de 20 milímetros y los cohetes AGR-20 suministrados por Estados Unidos", explican.

Ambos sistemas de armas emplean munición notablemente más barata que los Sidewinder antes mencionados, dejando este último modelo de misil para derribar objetivos "más valiosos, como los misiles de crucero".

La otra cara de la moneda está en el desgaste de las aeronaves. El empleo de los cazas contra los drones "ha consumido una cantidad insostenible de horas de vuelo de aeronaves", indica el análisis.

Además de servir para interceptar drones y otras amenazas aéreas, los F-16, Mirage 2000- y MiG-29 —estos últimos, los únicos de origen ucraniano— también lanzan habitualmente ataques de precisión a distancia contra objetivos en el campo de batalla.

Emplean para ello las bombas planeadoras estadounidenses GBU-39 y las GBU-62 y las AASM Hammer de factura francesa.

"En teoría, esto permite a la Fuerza Aérea de Ucrania atacar una amplia gama de objetivos en el campo de batalla y emplazamientos logísticos e industriales hasta aproximadamente 60 kilómetros detrás de las líneas rusas", indica el análisis.

Sin embargo, los procesos de selección de objetivos y la asignación de misiones han limitado hasta ahora la eficacia de los cazas ucranianos en este teatro, apuntando directamente a una falta de inteligencia para planificar las operaciones.