Un caza Su-57 visto desde atrás equipado con misiles aire-aire debajo de sus alas

Un caza Su-57 visto desde atrás equipado con misiles aire-aire debajo de sus alas RRSS

Observatorio de la Defensa

Rusia, obligada a reconfigurar el armamento de su caza Su-57 para hacer frente a los drones y misiles de crucero de Ucrania

Moscú ha equipado a su avión de 5ª generación con misiles de corto alcance.

La aeronave está siendo empleada para interceptar objetivos de baja velocidad.

Más información: Rusia pone a prueba su nuevo avión de combate Yak-130M, en el que aprenderán a volar los futuros pilotos del caza Su-57

Publicada
Las claves

Las claves

El caza ruso Su-57 ha sido reconfigurado para portar armamento externo y un nuevo dispositivo óptico, adaptándose a la amenaza de drones y misiles de crucero ucranianos.

El cambio implica sacrificar la furtividad del Su-57 para aumentar su capacidad de defensa aérea interna y patrulla sobre territorio ruso, ante ataques que han alcanzado infraestructuras estratégicas.

La vulnerabilidad de bases rusas como Akhtubinsk tras ataques ucranianos ha llevado a reforzar la protección de los Su-57, cuya flota operativa es aún muy limitada.

El Su-57 ha pasado de ser un caza de penetración furtiva a desempeñar un rol crucial como escudo contra drones y misiles que ponen en jaque la retaguardia rusa.

La guerra entre Rusia y Ucrania ha impuesto una constante evolución en las tácticas y tecnologías militares de ambos bandos. Un claro ejemplo de esta dinámica ha quedado al descubierto recientemente tras la filtración de imágenes que muestran al caza Su-57, la joya de la corona de la industria aeroespacial rusa, en una configuración operativa completamente inusual.

El avión de combate de quinta generación ha sido capturado portando armamento externo de corto alcance y un dispositivo óptico inédito, lo que sugiere una profunda reorientación de sus misiones hacia la defensa aérea interna contra las persistentes incursiones de drones kamikaze y misiles de crucero ucranianos.

Las fotografías en cuestión, difundidas en redes sociales a través de lo que parece ser una filtración involuntaria durante una visita civil no autorizada, han revelado al Su-57 en el interior de un gran refugio techado equipado con misiles aire-aire de la serie R-73/R-74, anclados a soportes externos debajo de las alas.

Asimismo, se aprecia un misterioso contenedor de puntería fijado bajo la góndola de su motor izquierdo. Esta disposición rompe de manera radical con la doctrina operativa del avión, diseñado originalmente para ocultar todo su arsenal en bahías internas con el fin de preservar sus propiedades furtivas ante radares enemigos.

El empleo de misiles guiados por infrarrojos para distancias cortas, en detrimento de proyectiles de largo alcance guiados por radar como el R-77-1, apunta de forma directa a que el caza ruso está siendo desplegado para interceptar objetivos de baja velocidad y escasa firma de radar.

Los drones de ataque unidireccional y largo alcance empleados por Ucrania, así como sus misiles de crucero de última generación, han demostrado ser capaces de sortear los sistemas de defensa antiaérea terrestres tradicionales de Rusia.

Estas amenazas ya han golpeado infraestructuras estratégicas situadas a cientos de kilómetros de la línea del frente, incluyendo refinerías de petróleo, fábricas de armamento y bases aéreas de vital importancia. Incluso, en más de una oportunidad, han impactado en Moscú.

Un Su-57 con su bahía de armamento abierta

Un Su-57 con su bahía de armamento abierta Rosoboronexport

Para contrarrestar de manera eficiente estos vectores de ataque de menor valor material, pero de alto impacto estratégico, la Fuerza Aérea Rusa parece estar sacrificando la invisibilidad del Su-57 a cambio de una mayor flexibilidad y volumen de fuego en misiones de patrulla aérea de combate sobre su propio territorio. Al operar lejos de las defensas antiaéreas ucranianas, el caza no necesita mantener su perfil furtivo estricto, lo que le permite transportar cargas externas.

En este nuevo rol, se especula que el dispositivo óptico bajo el motor podría tratarse de una evolución especializada de la cápsula de navegación y puntería 101KS-N, rediseñada específicamente para la detección e identificación visual a larga distancia de pequeños sistemas no tripulados, complementando así los radares a bordo en entornos saturados de interferencias.

La retaguardia, vulnerable

Esta reconfiguración también responde a una necesidad imperiosa de protección de los propios recursos militares de Moscú. El refugio donde se tomaron las imágenes guarda una enorme similitud con las estructuras recientemente instaladas en el aeródromo de Akhtubinsk, en la región de Astracán.

Esta base, ubicada a unos 560 kilómetros de las zonas de combate, sufrió un severo ataque ucraniano con aeronaves no tripuladas en junio de 2024, un evento que resultó en daños graves para al menos un Su-57 que se encontraba desprotegido a la intemperie.

Formación de dos Su-57

Formación de dos Su-57 Sputnik

Aquel incidente evidenció la vulnerabilidad de las bases rusas en la retaguardia profunda y las carencias de su red de defensa aérea dispersa, forzando un cambio de estrategia que incluye la construcción apresurada de hangares cubiertos para blindar sus bombarderos y cazas más valiosos.

Mantener a salvo la flota de Su-57 es una prioridad crítica para Moscú, dado que el número de unidades en servicio activo de producción en serie sigue siendo sumamente escaso y limitado. En 2023, apenas se contabilizaban unas nueve unidades de serie operativas, sumadas a una docena de prototipos de pruebas no aptos para el combate real.

Aunque la producción ha avanzado lentamente, la industria militar rusa continúa priorizando la fabricación de plataformas como el Su-35S, un caza que, pese a ser de una generación anterior, resulta considerablemente más económico de producir, menos complejo de mantener y sumamente eficaz en el teatro de operaciones actual.

Así las cosas, el caza más avanzado de Rusia ya no solo se proyecta como un vector de penetración sigilosa en espacio aéreo hostil, sino que se ve obligado a actuar como un sofisticado escudo doméstico de última línea responsable de frenar la incesante lluvia de drones que debilita la infraestructura y el prestigio militar del Kremlin.