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Observatorio de la Defensa

StormRider, el dron naval con el que Polonia quiere extender los "ojos" de vigilancia de la OTAN sobre el mar Báltico

El vehículo mide aproximadamente 8,5 metros de eslora y 3 metros de manga.

Son claves en la protección de puertos, rutas marítimas e infraestructuras submarinas.

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Las claves

Las claves

Polonia ha probado el dron naval StormRider para reforzar la vigilancia del mar Báltico y transmitir datos en tiempo real a la OTAN.

El StormRider está diseñado para misiones de reconocimiento, patrulla, protección de infraestructuras marítimas y apoyo a operaciones de vigilancia avanzada.

La plataforma incorpora sensores como radar, sonar, cámaras diurna y térmica, y puede operar armamento y lanzar drones aéreos para ampliar su capacidad de reconocimiento.

La OTAN busca incrementar el uso de drones no tripulados en el Báltico, reservando las fragatas para misiones más críticas y mejorando la vigilancia de zonas estratégicas.

La carrera por reforzar la vigilancia del mar Báltico suma un nuevo protagonista. Polonia ha puesto a prueba el StormRider, un vehículo de superficie no tripulado (USV) diseñado para ampliar el alcance de reconocimiento de los buques de guerra y transmitir información en tiempo real a los centros de mando de la OTAN, una capacidad cada vez más relevante en una de las regiones más estratégicas para la seguridad europea.

El grupo polaco WB Group realizó el 7 de julio una demostración junto a la fragata ORP Gen. T. Kościuszko, transmitiendo en directo datos del StormRider desde el mar Báltico a oficiales aliados desplegados en la cumbre de la OTAN en Ankara.

La prueba confirmó que una plataforma no tripulada puede ampliar la vigilancia de una fragata y mantenerla alejada de amenazas sin perder conciencia situacional. Además, refuerza la apuesta aliada por usar sistemas no tripulados como “ojos” avanzados de la OTAN en escenarios sensibles.

El ejercicio se centró en validar las capacidades de reconocimiento remoto y transmisión de información del sistema y no incluyó el empleo de armamento ni operaciones de combate autónomas.

La demostración se enmarca en el creciente interés de la OTAN por incorporar vehículos no tripulados a la vigilancia permanente del Báltico, donde la protección de puertos, rutas marítimas e infraestructuras submarinas ha adquirido un peso cada vez mayor en la planificación aliada.

Sensor avanzado para fragatas

Según WB Group, el StormRider está concebido para realizar misiones de reconocimiento, patrulla y protección de infraestructuras marítimas críticas, además de apoyar operaciones de protección de la fuerza y vigilancia de fondeaderos o accesos portuarios.

El vehículo mide aproximadamente 8,5 metros de eslora y 3 metros de manga, con un desplazamiento superior a las tres toneladas. Su casco deriva de diseños polacos de embarcaciones rápidas y utiliza un sistema de propulsión mediante waterjet, que mejora la maniobrabilidad en aguas poco profundas y elimina la exposición de una hélice convencional.

El StormRider incorpora un radar de navegación, sonar, ecosonda, cámara diurna, cámara térmica y telémetro láser.

El StormRider incorpora un radar de navegación, sonar, ecosonda, cámara diurna, cámara térmica y telémetro láser. WB Group

Diversas informaciones sitúan su alcance operativo en torno a los 500 kilómetros, aunque WB Group no ha hecho públicos datos sobre velocidad máxima, autonomía en horas, carga útil o consumo de combustible.

La plataforma puede navegar con tripulación durante pruebas o cuando la normativa marítima así lo exige y sus desarrolladores contemplan su empleo con estados de la mar entre 3 y 5, si bien todavía no existen evidencias públicas de que haya completado las pruebas de aceptación correspondientes.

Vigilancia marítima

El StormRider incorpora un radar de navegación, sonar, ecosonda, cámara diurna, cámara térmica y telémetro láser. Este conjunto de sensores le permite detectar y seguir contactos en superficie, identificar objetivos visualmente y examinar el entorno submarino.

Todas estas capacidades del dron naval están orientadas a la vigilancia de accesos portuarios, pequeñas embarcaciones, corredores de cables y tuberías submarinas o cualquier infraestructura crítica situada bajo el agua.

No obstante, la compañía aún no ha revelado las prestaciones técnicas del radar o del sonar, ni ha facilitado información sobre la arquitectura de comunicaciones empleada para transmitir los datos a la OTAN durante la demostración, por lo que se desconocen aspectos como el ancho de banda, la latencia, el cifrado o el comportamiento del sistema frente a interferencias electrónicas.

Protección cercana

Como armamento principal, aunque en esta ocasión no se usó, el StormRider puede integrar la estación naval de armas remota ZMU-05N, desarrollada por Arex y equipada habitualmente con una ametralladora pesada de 12,7 milímetros.

El sistema dispone de cámara diurna de alta resolución, visor térmico, telémetro láser y seguimiento automático de objetivos mediante un enlace de radio seguro. Su cometido es proporcionar protección frente a pequeñas embarcaciones, personal expuesto, vehículos ligeramente protegidos próximos a la costa o algunos drones de baja velocidad, aunque no sustituye a sistemas antibuque ni de defensa aérea.

WB Group también ha mostrado el vehículo equipado con lanzadores para aeronaves no tripuladas WARMATE TL. La versión de reconocimiento incorpora sensores diurnos y nocturnos reutilizables, mientras que la variante de ataque puede montar diferentes cabezas de combate de hasta dos kilogramos.

Esta configuración permite ampliar el reconocimiento más allá del horizonte de los sensores embarcados y atacar determinados objetivos sin necesidad de aproximar la plataforma a la zona de amenaza.

El Báltico, laboratorio naval

La demostración del StormRider responde a una tendencia cada vez más visible dentro de la OTAN: complementar las capacidades de las grandes unidades navales mediante redes de plataformas no tripuladas capaces de mantener una vigilancia continua de amplias zonas marítimas.

Un precedente fue Task Force X-Baltic, que durante tres semanas de pruebas en junio de 2025 desplegó más de 70 sistemas no tripulados aéreos, de superficie y submarinos.

Según los datos difundidos por la Alianza, estas plataformas alcanzaron una disponibilidad del 75% durante jornadas de ocho horas y ofrecieron unos costes operativos equivalentes a aproximadamente un tercio de los necesarios para cubrir la misma zona mediante fragatas.

La OTAN no ha detallado los criterios utilizados para esa comparación, pero el concepto operativo persigue distribuir numerosos sensores sobre el mar para las tareas rutinarias de vigilancia, reservando las fragatas para misiones de escolta, interceptación y combate.

Antes de una eventual incorporación a gran escala, Polonia todavía deberá definir aspectos como el número de unidades, el coste del programa, los procedimientos de operación y recuperación, la certificación del armamento y la resistencia del sistema frente a guerra electrónica o perturbaciones de la navegación por satélite.