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Observatorio de la Defensa

Reino Unido acelera antes de la cumbre de la OTAN el rearme de sus fuerzas de élite con drones y lanchas rápidas

Recibirán una inversión superior a los 500 millones de libras.

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Las claves

Las claves

El Reino Unido invertirá más de 500 millones de libras en modernizar su fuerza de élite Commando Force, enfocándose en nuevas tecnologías y equipos de última generación.

La inversión incluye la incorporación de embarcaciones rápidas Joint Commando Craft, sistemas no tripulados y drones, con el objetivo de mejorar la movilidad y capacidades en operaciones marítimas y anfibias.

El programa cuenta con colaboración de Noruega y busca fortalecer la cooperación militar en el Alto Norte, además de impulsar la industria de defensa británica y la creación de empleo cualificado.

El plan prevé también la adquisición de buques anfibios de mayor tamaño y la formación de una fuerza combinada con los Países Bajos, reforzando la interoperabilidad en la OTAN.

Antes de la próxima cumbre de la OTAN, el Gobierno británico acelera el giro de su política de defensa hacia las capacidades de respuesta inmediata. El nuevo ministro de Defensa, Dan Jarvis, ha reorientado el futuro Defence Investment Plan (DIP) para priorizar el suministro de equipos de última generación a las unidades desplegadas en primera línea, impulsar la industria de defensa británica y fortalecer la capacidad de disuasión de la Alianza Atlántica.

Uno de los principales beneficiarios será la Commando Force, la fuerza de reacción rápida de élite del Reino Unido, que recibirá una inversión superior a los 500 millones de libras para culminar su transformación en la Future Commando Force, un modelo diseñado para operar en escenarios de alta intensidad y especialmente orientado al Alto Norte, una región cada vez más estratégica para Londres y la OTAN.

La inversión permitirá incorporar nuevas embarcaciones rápidas Joint Commando Craft (JCC), sistemas no tripulados y tecnologías autónomas con el objetivo de aumentar la movilidad y la capacidad de actuación de estas unidades en operaciones marítimas y anfibias.

Según el Ministerio de Defensa británico, estas embarcaciones podrían emplearse, entre otras misiones, para interceptar buques vinculados a la denominada "flota en la sombra" rusa o participar en operaciones de seguridad marítima.

El programa se desarrollará en colaboración con Noruega, uno de los principales aliados de la OTAN en el Alto Norte, ampliando la cooperación industrial y militar entre ambos países tras el acuerdo sobre las fragatas Type 26.

Ilustración de una fragata Type 26

Ilustración de una fragata Type 26 BAE Systems

La modernización contempla además casi 100 millones de libras para tecnologías de nueva generación, entre ellas embarcaciones no tripuladas, sistemas avanzados de comunicaciones, capacidades de adquisición y designación de objetivos en red y drones de ataque.

El Ejecutivo británico considera que estas inversiones supondrán también un impulso para la industria nacional, favoreciendo la creación de empleo altamente cualificado y nuevas oportunidades de exportación.

El plan incorpora igualmente financiación para nuevos buques anfibios de mayor tamaño, con los que el Reino Unido aspira a crear una fuerza anfibia combinada junto a los Países Bajos, reforzando la interoperabilidad entre ambos aliados.

El ministro británico de Defensa, Dan Jarvis, subrayó que la prioridad del nuevo plan es acelerar la llegada de capacidades avanzadas a las unidades desplegadas. "Nuestra fuerza de élite de Commandos es respetada en todo el mundo y lleva a cabo operaciones que contribuyen a mantener seguros al Reino Unido y a nuestros aliados", afirmó.

Jarvis añadió que el Gobierno está invirtiendo "en nuevos drones de ataque, embarcaciones de alta velocidad y buques de transporte anfibio para proporcionar a nuestros Commandos el equipo que necesitan para mantenerse por delante de sus adversarios y defendernos".

En la misma línea, destacó que el Defence Investment Plan "priorizará que el equipamiento más avanzado llegue cuanto antes a nuestras fuerzas de primera línea, para que puedan seguir desempeñando su misión en un mundo cada vez más peligroso".

La decisión refleja la creciente importancia que Londres concede a la preparación operativa inmediata frente a amenazas emergentes, en un contexto marcado por el refuerzo de la postura de disuasión de la OTAN, la creciente actividad militar en el Ártico y la rápida incorporación de tecnologías autónomas y sistemas no tripulados a los conflictos contemporáneos.