Ensayo de lanzamiento de misiles Patriot

Ensayo de lanzamiento de misiles Patriot Ejército de Tierra

Observatorio de la Defensa

Trump redobla la presión sobre la industria de defensa para acelerar la producción de misiles y defensas antiaéreas

Vuelve a exigirles incrementar la producción de estas reservas estratégicas.

Más información: Trump dice que EEUU cuadruplicará la producción de armamento tras reunirse con grandes contratistas de defensa

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Las claves

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Donald Trump ha reunido a los principales fabricantes de armamento de EE.UU. para exigir la aceleración de la producción de misiles y defensas antiaéreas.

El gobierno estadounidense presiona a la industria para fortalecer sus reservas estratégicas ante el aumento de tensiones internacionales y la demanda global de sistemas de armas.

Acuerdos recientes incluyen triplicar la fabricación de interceptores Patriot y cuadruplicar la de misiles THAAD, aunque las empresas reclaman más financiación del Congreso antes de aumentar la producción.

La nueva Ley de Autorización de Defensa Nacional contempla un gasto militar de 1,15 billones de dólares y autoriza contratos plurianuales para reforzar la capacidad industrial de defensa.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a reunir este miércoles en la Casa Blanca a los principales fabricantes de municiones del país con un mensaje inequívoco: acelerar la producción de armamento para reforzar unas reservas estratégicas que se han visto tensionadas por las operaciones militares en Irán y el creciente compromiso de Washington con sus aliados.

El encuentro, el segundo de estas características desde el regreso de Trump a la presidencia, evidencia la prioridad que la Administración estadounidense concede al fortalecimiento de su base industrial de defensa en un contexto marcado por el deterioro del escenario internacional y el aumento de la demanda mundial de sistemas de armas, especialmente de defensa antiaérea y misiles de precisión.

Un escenario que ha incrementado la presión del Pentágono sobre los principales contratistas para acelerar la producción. Ya en enero de este año, Trump firmó una orden ejecutiva destinada a identificar a las empresas consideradas de bajo rendimiento en sus contratos con el Gobierno, mientras continúan distribuyendo beneficios entre los accionistas, según Reuters.

Military Times, citando fuentes conocedoras de la reunión, asegura que el subsecretario de Defensa, Steve Feinberg, cuestionó en varias ocasiones las afirmaciones de la industria sobre los avances logrados en la producción, aludiendo a retrasos en programas considerados estratégicos.

Una de las fuentes consultadas explicó que el mensaje inicial trasladado a los ejecutivos fue contundente: "no están haciendo lo suficiente". Sin embargo, el tono evolucionó conforme avanzó la reunión hacia una mayor colaboración entre la Administración y la industria. Según las mismas fuentes, el objetivo común pasó a ser "ponerse en pie de guerra" y trabajar conjuntamente para acelerar la fabricación de armamento.

Más misiles

La reunión da continuidad a la celebrada en marzo, cuando Trump congregó en la Casa Blanca a los máximos responsables de algunas de las principales empresas del sector, entre ellas BAE Systems, Lockheed Martin, Northrop Grumman, RTX Corp, Boeing, Honeywell Aerospace y L3Harris Technologies, junto al secretario de Defensa, Pete Hegseth.

Desde entonces, los negociadores del Pentágono han intensificado la presión sobre los contratistas para que reduzcan los plazos de producción, apoyándose en los acuerdos provisionales alcanzados a comienzos de este año.

Lanzador THAAD y soldadoas estadounidenses desplegados en Israel

Lanzador THAAD y soldadoas estadounidenses desplegados en Israel Departamento de Defensa de Estados Unidos Omicrono

Entre ellos destaca el pacto con Lockheed Martin para triplicar la fabricación de interceptores Patriot y cuadruplicar la producción de misiles THAAD, dos de los sistemas más demandados para interceptar misiles balísticos.

Además, en abril, el Gobierno de los EEUU también adjudicó a esta compañía un contrato de 4700 millones de dólares para continuar con la producción acelerada del PAC-3 MSE este año.

Paralelamente, otros acuerdos plurianuales con RTX buscan aumentar la producción de misiles de crucero Tomahawk y de los misiles aire-aire AMRAAM.

No obstante, todos estos compromisos continúan siendo acuerdos marco y todavía no se han transformado en contratos definitivos.

La industria reclama financiación

Cinco ejecutivos del sector, que hablaron bajo condición de anonimato, respaldaron los acuerdos alcanzados, aunque advirtieron de que las empresas necesitan primero que el Congreso apruebe la financiación correspondiente antes de acometer inversiones de gran envergadura en nuevas líneas de producción y adquisición de componentes.

Según explicaron, asumir ese esfuerzo financiero antes de recibir los pagos del Gobierno afectaría negativamente al flujo de caja libre y podría reducir los beneficios previstos para el segundo semestre.

Mientras tanto, la Administración Trump mantiene la presión sobre la industria para que priorice la capacidad productiva frente a la retribución de los accionistas. En enero, el presidente firmó un decreto ejecutivo para identificar a aquellos contratistas que, a juicio del Gobierno, no estuvieran cumpliendo adecuadamente sus contratos públicos mientras continuaban repartiendo dividendos.

En paralelo, el Departamento de Defensa ha favorecido nuevas alianzas industriales para ampliar la capacidad de fabricación. GM Defense, la división militar del fabricante de automóviles, y Lockheed Martin han confirmado que el Pentágono facilitó la colaboración entre ambas compañías ante la creciente necesidad de incrementar la producción.

Un rearme industrial

El impulso político coincide con el avance en el Senado de la nueva Ley de Autorización de Defensa Nacional. El Comité de Servicios Armados ha aprobado una propuesta que contempla un gasto militar total de 1,15 billones de dólares y autoriza contratos plurianuales para distintos tipos de municiones y sistemas de armas.

Aunque el texto no se espera que se convierta en ley hasta el otoño, la Administración confía en que parte de la financiación pueda llegar antes mediante asignaciones presupuestarias independientes o paquetes suplementarios.

La aceleración de la producción responde a un entorno estratégico cada vez más exigente. La demanda de sistemas de defensa aérea se ha disparado tanto en Estados Unidos como entre sus aliados, impulsada por el aumento de las tensiones geopolíticas y por el conflicto con Irán, consolidando el rearme industrial como uno de los pilares de la estrategia de seguridad de Washington.