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Aeronaves de combate colaborativo Fury.png Anduril

Observatorio de la Defensa

EEUU zanja a lo 'Salomón' la lucha entre GA-ASI y Anduril: escoge al 'Black Merlin' y al 'Fury' como sus drones de combate

El Pentágono ha optado por adquirir las dos aeronaves que disputaban convertirse en el primer avión de combate colaborativo de la US Air Force.

Más información: EEUU gastará 980 millones en drones autónomos que luchen junto a sus cazas: GA-ASI y Anduril pugnan por el contrato

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Las claves

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La Fuerza Aérea de EEUU ha adjudicado contratos de producción en serie a General Atomics y Anduril para sus drones de combate FQ-42A Dark Merlin y FQ-44A Fury.

Ambas plataformas serán integradas en una flota inicial, ampliando las capacidades tácticas y reduciendo riesgos operativos, financieros y de fabricación.

El Dark Merlin destaca por su adaptabilidad y simbiosis con cazas tripulados, mientras que el Fury aporta autonomía avanzada y capacidad para operar desde bases mínimas.

La producción de ambos modelos se adelanta cuatro meses respecto al plan original, demostrando su madurez técnica y la intención de la USAF de desplegar 150 drones para finales de la década.

La Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) ha optado, finalmente, por no elegir un único ganador en la pugna tecnológica y comercial que mantenían General Atomics Aeronautical Systems (GA-ASI) y Anduril Industries. En cambio, ha adjudicado sendos contratos de producción en serie para las plataformas de ambas compañías: el FQ-42A Dark Merlin y el FQ-44A Fury, respectivamente.

Esta resolución salomónica establece una flota inicial dividida para el ambicioso programa de aeronaves de combate colaborativo (CCA, por sus siglas en inglés) con el propósito de que las dos aeronaves complementen sus aptitudes en los futuros escenarios bélicos de alta intensidad.

En este sentido, la determinación del alto mando estadounidense de no jugárselo todo a una sola carta responde a una meditada estrategia de reducción de riesgos operativos, financieros y de fabricación.

Al integrar simultáneamente el Dark Merlin y el Fury, la USAF se dota desde el primer momento de un abanico sumamente diverso de capacidades tácticas que complicará los planes de cualquier adversario potencial.

Los diseños de ambos aviones no tripulados son profundamente diferentes en su concepción y aerodinámica, lo que no solo enriquecerá las opciones de los comandantes en el teatro de operaciones sino que permitirá a cada uno de los fabricantes concentrar sus esfuerzos en exprimir y perfeccionar las fortalezas específicas de sus respectivos sistemas semiautónomos.

Sistemas no tripulados 'Dark Merlin'

Sistemas no tripulados 'Dark Merlin' GA-ASI

El anuncio oficial de la adjudicación se ha producido, además, con un adelanto de cuatro meses respecto a los plazos previstos en el cronograma original de la Fuerza Aérea estadounidense.

Esta antelación evidencia la madurez técnica alcanzada por ambos modelos y confirma que tanto el FQ-42A como el FQ-44A cumplen de forma estricta con los requisitos de la misión y están listos para la producción en masa.

En palabras del Secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, este logro industrial y temporal representa un paso decisivo para mantener la hegemonía aérea global.

"Al pasar rápidamente de la selección competitiva a la fabricación a gran escala, nos posicionamos para desplegar sistemas semiautónomos altamente fiables y listos para el combate, lo que nos permitirá anticiparnos al desafío del ritmo acelerado", ha insistido.

Asimismo, Meink ha asegurado que estos contratos reafirman la confianza del Pentágono en contar con 150 aeronaves autónomas con capacidad de combate para finales de esta década.

El vertiginoso camino recorrido hasta este hito ha sido un ejemplo de velocidad sin precedentes en la historia de la aviación militar contemporánea. La USAF preseleccionó las propuestas de diseño de General Atomics y Anduril en 2024.

Aeronave de combate colaborativo Fury en pleno vuelo

Aeronave de combate colaborativo Fury en pleno vuelo USAF

A su vez, los vuelos inaugurales de los prototipos se materializaron en un tiempo récord: el Dark Merlin realizó su primer vuelo en agosto de 2025, mientras que el Fury hizo lo propio en octubre del mismo año, abriendo un intenso periodo de evaluaciones en el aire y pruebas adicionales de sistemas de misión.

Incluso ante imprevistos técnicos de envergadura, como la suspensión temporal de los ensayos del Dark Merlin a comienzos de este año debido al aparatoso accidente de una de sus unidades de prueba, la resiliencia del programa y de la empresa ha quedado demostrada con la rápida reanudación de sus operaciones aéreas una vez subsanados los inconvenientes.

Proyectos disruptivos

Para General Atomics este contrato supone la consolidación definitiva de su dominio en el mercado clásico de los drones. Su Dark Merlin se fundamenta en una filosofía de diseño central que permite adaptar una plataforma base a múltiples variantes y requisitos de servicio, ya sea para misiones de superioridad aérea, vigilancia de largo alcance o ataques contra objetivos en superficie.

Al mismo tiempo, su arquitectura de software abierta y modular facilita que la simbiosis entre pilotos de cazas tripulados y escoltas robóticos sea una realidad viable, habiendo demostrado ya en pruebas reales la perfecta integración de sistemas autónomos.

Dron Dark Merlin en vuelo

Dron Dark Merlin en vuelo USAF

"El inicio de la producción del Dark Merlin es el resultado de una colaboración extraordinaria y de muchos años de inversión entre General Atomics y la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Nos hemos estado preparando para este pedido y la fabricación ya está muy avanzada", ha destacado el presidente de GA-ASI, David R. Alexander.

Por su parte, Anduril Industries ha hecho historia en el sector de la defensa al romper de forma definitiva el oligopolio de los contratistas aeroespaciales tradicionales, convirtiéndose en la primera nueva compañía que se adjudica un programa de aviones de combate de primera línea desde la lejana década de los 70.

Lo que comenzó como un proyecto disruptivo y desafiante ha terminado por convencer a los oficiales del Pentágono.

El Fury encarna una visión militar revolucionaria que prioriza la autonomía avanzada y la producción masiva asequible como fórmulas indispensables para recuperar volumen de combate y disuadir con éxito un posible conflicto entre grandes potencias en un plazo operativamente relevante.

Las credenciales operativas del Fury son formidables, mostrando un radio de acción superior al de muchos cazas tripulados convencionales, la capacidad de despegar y aterrizar en pistas cortas y una flexibilidad logística que permite a tripulaciones reducidas operar el dron con pocos días de entrenamiento y sin depender de las grandes infraestructuras de las bases aéreas.

La propuesta de Anduril ha demostrado su eficacia tras cientos de horas de trabajo y miles de simulaciones complejas. Su diseño modular y arquitecturas abiertas garantizan que la plataforma evolucionará a la par que las amenazas del mundo real.

La compañía ya tiene varias aeronaves volando regularmente completando docenas de salidas en múltiples configuraciones de misión, habiendo logrado incluso alternar entre dos conjuntos de software de autonomía en pleno vuelo e integrar armamento aire-aire.

La fase que se abre a partir de ahora traslada la presión directamente a las líneas de montaje. Mientras General Atomics exprime su madura cadena de suministro industrial para acelerar los pedidos, Anduril ya ha puesto en marcha los engranajes de sus instalaciones automatizadas las cuales poseen, aseguran desde la compañía, capacidad para suministrar hasta 150 aeronaves al año.