F-35 estadounidense en la cubierta de un portaviones

F-35 estadounidense en la cubierta de un portaviones Trent A. Henry / Cuerpo de Marines de EEUU

Observatorio de la Defensa

El F-35, lejos de la plena operatividad: solo un 25% está listo para todas las misiones

EEUU opera actualmente más de 800 aeronaves de este tipo y prevé adquirir alrededor de 1.700 unidades adicionales hasta mediados de la década de 2040.

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Las claves

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Solo un 25% de la flota de cazas F-35 de EEUU está en condiciones de cumplir todas las misiones para las que fue diseñada, según la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO).

La tasa de capacidad de misión completa del F-35 cayó del 38% en 2021 al 25% en 2025, y la de capacidad para al menos una misión también disminuyó del 67% al 44%.

El Pentágono destinará 13.700 millones de dólares adicionales hasta 2031 para revertir la baja disponibilidad de los F-35, con el objetivo de alcanzar un 80% de capacidad de misión en 2030.

Problemas de software, corrosión, escasez de repuestos y una alta dependencia de la industria privada dificultan la operatividad del programa, que sigue siendo clave para la OTAN y EEUU.

El programa del caza furtivo F-35, eje de la aviación de combate de EEUU y el sistema de armas más costoso del Pentágono, afronta una nueva crisis de disponibilidad. La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de EEUU (GAO), concluye que únicamente uno de cada cuatro aparatos de la flota puede ejecutar todas las misiones para las que ha sido diseñado.

La evaluación refleja un deterioro sostenido de la disponibilidad del F-35 de Lockheed Martin. La tasa de capacidad de misión completa, que mide el porcentaje de tiempo en el que una aeronave puede desarrollar todas las misiones asignadas, cayó del 38% en el ejercicio fiscal 2021 al 25% en 2025.

La tendencia también afecta al indicador de capacidad de misión (Mission Capable Rate), que refleja la aptitud del aparato para ejecutar al menos una de sus tareas previstas. Este parámetro descendió del 67% al 44% durante el mismo periodo.

Según el citado informe, responsables de la Fuerza Aérea estadounidense atribuyen parte del empeoramiento registrado en 2025 a retrasos en el software de nuevos aviones entregados, problemas de corrosión y escasez de repuestos críticos.

"La aeronave no ha alcanzado sus objetivos de rendimiento y los costes para mantenerla continúan aumentando", señala la GAO en el resumen ejecutivo del documento.

Un rescate de 13.700 millones

Ante el deterioro de los niveles de disponibilidad, la Oficina Conjunta del Programa F-35 (JPO) lanzó en junio de 2025 la denominada Global Support Solution Reset, una estrategia destinada a revertir la situación y alcanzar en 2030 una tasa de capacidad de misión del 80% y una disponibilidad completa del 65%.

Sin embargo, el esfuerzo tendrá un elevado coste económico. La JPO estima que serán necesarios 13.700 millones de dólares adicionales hasta el ejercicio fiscal 2031 respecto a las previsiones presupuestarias anteriores.

De esa cantidad, únicamente unos 2.200 millones están directamente vinculados a la nueva estrategia de sostenimiento.

Los aproximadamente 11.500 millones restantes corresponden a la diferencia existente entre los recursos inicialmente presupuestados por las Fuerzas Armadas y el coste real de mantener operativa la flota.

La propia oficina del programa reconoció ante los auditores que la situación probablemente empeorará antes de mejorar y que los efectos positivos del plan podrían no comenzar a apreciarse hasta finales de 2026 o incluso más tarde.

Cuellos de botella

La GAO advierte además de varios riesgos que amenazan el éxito del programa de recuperación. Uno de los principales es la fuerte dependencia de la industria privada para suministrar más de 7.000 millones de dólares adicionales en componentes y materiales.

Un estudio realizado en 2025 por Lockheed Martin identificó 48 piezas cuya producción resulta insuficiente para atender la demanda de la flota.

Entre ellas figuran las cubiertas transparentes de la cabina (canopies), un elemento que la propia GAO ya había señalado anteriormente como una de las principales causas de inmovilización de aeronaves.

A ello se suma una presión financiera creciente. El organismo fiscalizador calcula que, a mediados de la próxima década, las Fuerzas Armadas estadounidenses podrían afrontar una brecha anual cercana a los 1.200 millones de dólares entre el coste real de sostenimiento de los F-35 y los recursos que consideran asumibles.

Resultados limitados

El informe también cuestiona el sistema de incentivos económicos utilizado durante los últimos años para mejorar la disponibilidad de la flota.

Entre 2020 y 2023, la oficina del programa abonó a Lockheed Martin más de 114 millones de dólares en primas de rendimiento de un total de 269 millones disponibles, a pesar de que los indicadores de disponibilidad permanecieron estancados o empeoraron.

La Oficina de Rendición de Cuentas sostiene que, en 19 de los 39 periodos evaluados, los datos de disponibilidad completa fueron ajustados al alza mediante acuerdos entre el programa y el contratista, alegando factores ajenos al fabricante. De haberse utilizado exclusivamente los resultados brutos, la compañía habría recibido aproximadamente la mitad de los incentivos finalmente abonados.

Por el contrario, el fabricante de motores Pratt & Whitney sí ha cumplido los objetivos de sostenimiento establecidos desde 2022, tras corregir problemas detectados en auditorías anteriores.

La GAO también detectó deficiencias en el control documental de los pagos por incentivos. Según el organismo, la oficina del programa empleó fórmulas distintas a las contempladas en los contratos sin documentar adecuadamente los cambios y llegó a proporcionar tres versiones diferentes de las hojas de cálculo utilizadas para justificar los pagos.

Pilar de la aviación de combate

Pese a los problemas de disponibilidad, el Pentágono mantiene intacta su apuesta por el F-35. Estados Unidos opera actualmente más de 800 aeronaves de este tipo y prevé adquirir alrededor de 1.700 unidades adicionales hasta mediados de la década de 2040.

El F-35 es la columna vertebral de la aviación de la OTAN: el principal caza de quinta generación de la alianza. Su valor estratégico se sostiene en cuatro pilares: interoperabilidad entre aliados, capacidad furtiva y superioridad aérea, fusión de datos y poder como "esponja de información" y refuerzo del flanco oriental ante Rusia.

Más del 90% de los 600 F-35 que operarán en Europa en 2034 serán de socios europeos, no de Estados Unidos.

Esta no es la primera vez que GAO emite recomendaciones relacionadas con el sostenimiento del F-35, desde 2014 ha emitido 46 recomendaciones.

Pese a todo, hasta marzo de 2026, el Departamento de Defensa había implementado únicamente 14 de ellas, una cifra que evidencia las dificultades persistentes para resolver los problemas estructurales que arrastra el mayor programa aeronáutico militar de Occidente.