Maqueta del FCAS

Maqueta del FCAS Europa Press

Observatorio de la Defensa

Tras el fracaso del FCAS, España está obligada a buscar alternativas en el mercado de cazas y no existen muchas

El almirante Juan Rodríguez Garat, asegura a EL ESPAÑOL que "Es un golpe para el futuro del Ejército del Aire y del Espacio de España”.

Más información: Adiós al FCAS: Alemania y Francia cancelan el programa del caza de sexta generación en el que participaba España

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Las claves

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El fracaso del programa FCAS deja a España sin acceso a cazas de quinta o sexta generación y obliga a buscar alternativas para su fuerza aérea.

Entre las opciones para España destacan el regreso al caza estadounidense F-35, la participación en el proyecto GCAP liderado por Reino Unido, Italia y Japón, o posibles acuerdos con Saab de Suecia o empresas turcas.

Airbus y otras siete compañías alemanas han propuesto una nueva alianza europea, denominada Team Gen 6, para desarrollar un caza alternativo tras el fin del FCAS.

España participaba en el FCAS en igualdad de condiciones con Francia y Alemania, y ahora debe decidir su futuro en un contexto de incertidumbre y reajuste de alianzas.

La desintegración del programa FCAS tal y como se había planteado originalmente por Alemania, Francia y España supone un cambio muy importante que puede tener consecuencias a medio y largo plazo en las capacidades aéreas de los tres países. Y especialmente para España.

El fin del desarrollo del caza abre un escenario de incertidumbre en el Ministerio de Defensa y, por extensión, en el Ejército del Aire y del Espacio que se había erigido como cliente final. Como asegura a EL ESPAÑOL el almirante (R) Juan Rodríguez Garat “La verdad es que el fracaso del FCAS nos deja [a España] un poco en el aire. Especialmente al Ejército del Aire y del Espacio”.

En su opinión, esta decisión, deja a España "sin ningún avión de quinta generación, porque no vamos a comprar el F-35 y es el único que está en el mercado", y añade que “también pierde el horizonte de una sexta generación, como era el que pretendían construir junto a Francia y Alemania”. "Es un golpe para el futuro del Ejército del Aire y del Espacio de España".

Preguntado por las posibles alternativas, Rodríguez Garat subraya la necesidad de actuar: “Y en este momento hay que tomar decisiones, pero hay alternativas”.

Entre ellas, menciona “el volver a lo americano —al descartado caza F-35 de Lockheed Martin—, que es complicado por razones políticas”, así como “la posibilidad del diseño británico, junto a Italia y Japón —el GCAP—, que es prometedor”.

No obstante, advierte de que existen en el mercado "otras opciones menos sólidas", por las que se podría apostar: "Ir hacia el vacío y apostar por caballos, que hasta ahora han sido perdedores, tecnologías de menor nivel, como puede ser el caso de Turquía o Suecia”.

En su opinión, el fracaso del FCAS era previsible —“la crónica de una muerte anunciada”— y considera que desde el Ministerio de Defensa “ya habrán hecho sus propios estudios”. Sin embargo, apunta al contexto político como factor determinante: “yo creo que todas estas decisiones tendrán que esperar a la siguiente legislatura”. ...Y quizás, "abrirá alguna puerta nueva", asegura.

Una maqueta a escala del Sistema de Combate Aéreo Futuro (FCAS/SCAF) franco‑alemán‑español, el caza de próxima generación de Europa, se ve en París, Francia, el 20 de febrero de 2020.

Una maqueta a escala del Sistema de Combate Aéreo Futuro (FCAS/SCAF) franco‑alemán‑español, el caza de próxima generación de Europa, se ve en París, Francia, el 20 de febrero de 2020. Charles Platiau Reuters

España no era un socio menor en este proyecto, participaba junto a los otros dos países en igualdad de condiciones, al 33,3%. El Ministerio de Defensa señaló que en el NGWS/FCAS participaban Indra, Airbus SAU, ITP Aero y SATNUS, consorcio formado por GMV, Sener y Tecnobit, bajo la coordinación de Indra.

A falta de una declaración institucional, los movimientos de reajuste de alianzas deberían producirse próximamente para evitar retrasar más un asunto que, en los despachos, ya se daba por muerto.

Fuentes industriales han reconocido a EL ESPAÑOL que el desarrollo de la aeronave se encontraba estancado desde hace aproximadamente un año.

Los motivos pasan por una pugna interna sobre la distribución de la carga de trabajo tecnológica e industrial.

Dassault, compañía que encabezaba la parte francesa, ha declarado en varias ocasiones la intención de hacerse con cerca del 80% del programa del caza, dejando a España —con Indra liderando— y Alemania —con Airbus— un papel muy secundario en asuntos como la nube táctica o los drones asociados.

París abogaba por aplicar el know-how de Dassault en el desarrollo y fabricación de aeronaves, como ha demostrado con varios cazas diseñados en solitario, pero desde Berlín este movimiento no se vio con buenos ojos y se resistieron a ceder. Mientras tanto, toda la maquinaria diplomática se puso en marcha y Madrid optaba por un perfil bajo conciliador.

Las mismas fuentes industriales han confirmado a este periódico que la intención —al menos por ahora— es continuar con el desarrollo de la nube de combate que permita la interconexión de los cazas de sexta generación, algunas aeronaves ya en servicio como los Eurofighter y otras plataformas aéreas y espaciales.

Esta nube es una de las partes del programa que podría continuar y conseguir la ansiada comunalidad entre Fuerzas Aéreas. Pero, para muchos, la caída del caza como eje central del proyecto supone el último clavo en el ataúd.

Seguir con Airbus

Con una finalización del programa tan previsible desde hace meses, desde el Ministerio de Defensa liderado por Robles ya han realizado algunos movimientos de cara a establecer los siguientes pasos.

A finales del 2025, fuentes de Defensa afirmaron a EL ESPAÑOL que la intención era continuar con Airbus en caso de que el FCAS fracasara, como finalmente ha sucedido.

La fuerte implantación de la compañía en España, con varios centros de ensamblaje y fabricación, sería uno de los motivos de peso de apostar por estrechar lazos con Airbus.

Según recoge hoy Financial Times, un grupo de ocho compañías aeroespaciales y de defensa alemanas, lideradas por Airbus, planean una nueva alianza para desarrollar una alternativa europea al caza.

Además de Airbus, las otras siete compañías de la alianza son Autoflug, Diehl Defence, Hensoldt, Liebherr, MBDA, MTU Aero y Rohde & Schwarz.

De forma conjunta, enviaron a principios de esta misma semana una carta dirigida al canciller alemán Friedrich Merz y al ministro de Defensa Boris Pistorius presentando la idea.

Este conglomerado, denominado Team Gen 6, podría anunciar oficialmente su alianza a finales de esta misma semana en el salón aeronáutico ILA que se celebra en Berlín.

Alternativas europeas

Otra de las alternativas para España —con la filial de Airbus Alemania o sin ella— podría ser firmar un acuerdo con la compañía sueca Saab.

Recientemente, varias compañías del país escandinavo han visitado España y han mantenido contactos con los principales actores nacionales de la industria de defensa.

En marzo de 2024, el Gobierno sueco adjudicó a Saab un contrato para explorar los costes y la viabilidad para desarrollar un caza de sexta generación. Una decisión que deberían tomar antes del 2031.

GCAP

GCAP Leonardo

Sin embargo, el proyecto europeo más avanzado dentro de esta categoría de aeronaves es el GCAP, compuesto por Reino Unido, Italia y Japón.

El programa ha sufrido algunos retrasos y un incremento en los costes respecto a lo previamente establecido, pero parece que la sintonía entre los países está más acompasada.

El objetivo es que la aeronave entre en servicio en el año 2035 para reemplazar los Eurofighter más antiguos de las Fuerzas Aéreas de Italia y Reino Unido.

La tercera y, por el momento, última alternativa para España sería aliarse con Turquía. Turkish Aerospace Industries (TAI) es la compañía estatal detrás de desarrollos como el Hürjet o el KAAN.

Una experiencia que podría aplicarse a una plataforma de sexta generación como la que necesita el Ejército del Aire español, pero que todavía no ha tomado forma al estar centrados en la quinta generación.