Un soldado alemán sostiene la bandera de la OTAN en el grupo de combate multinacional de la Alianza en Rukla, Lituania.

Un soldado alemán sostiene la bandera de la OTAN en el grupo de combate multinacional de la Alianza en Rukla, Lituania. Kay Nietfeld OTAN

Observatorio de la Defensa

EEUU reduce su compromiso de fuerzas con la OTAN y exige a Europa asumir más peso en la defensa del continente

La medida, adelantada el 22 de mayo en la sede de la OTAN en Bruselas, fue confirmada a los aliados el 3 de junio por el Mando Europeo de Estados Unidos (EUCOM).

Más información: EEUU planea un drástico recorte de su contribución militar a la OTAN en Europa en escenarios de crisis

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Las claves

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Estados Unidos reducirá su compromiso de fuerzas con la OTAN y pide a Europa y Canadá asumir mayor responsabilidad en la defensa del continente.

El ajuste responde a la intención de Washington de reservar capacidades militares para posibles conflictos simultáneos en otras regiones, especialmente en el Indo-Pacífico.

La reducción afecta a aeronaves de combate, aviones cisterna y buques de guerra, aunque se mantiene la presencia mínima de 76.000 efectivos estadounidenses en Europa.

La OTAN trabaja con los países aliados para compensar la reducción de capacidades estadounidenses, especialmente en aeronaves y buques de guerra, reforzando la defensa colectiva del continente.

La Administración de Donald Trump sigue con la redefinición del papel militar de Estados Unidos en la OTAN y ya ha comunicado a sus aliados que reducirá parte de las fuerzas comprometidas con el Modelo de Fuerzas de la Alianza, con el objetivo de trasladar mayor responsabilidad en la defensa convencional a Europa y Canadá.

La medida, adelantada el 22 de mayo en una reunión de responsables de política de defensa en la sede de la OTAN en Bruselas, fue confirmada a los aliados el 3 de junio por el Mando Europeo de Estados Unidos (EUCOM).

Según su comandante, el general de la Fuerza Aérea Alexus G. Grynkewich —quien también ejerce como comandante supremo aliado en Europa (SACEUR)—, el objetivo es corregir lo que Washington considera una excesiva dependencia de las capacidades militares estadounidenses dentro de la planificación de la Alianza. "Ha habido una dependencia mutua poco saludable en el Modelo de Fuerzas de la OTAN respecto a las fuerzas estadounidenses", afirmó.

Grynkewich subrayó que tanto el presidente Donald Trump como el secretario de Defensa, Pete Hegseth, han dejado claro que esta situación debe cambiar. "El presidente Trump, el secretario Hegseth y otros han sido claros en que esto debe cambiar, y cambiará», señaló. "La posible realidad de conflictos simultáneos en múltiples teatros lo exige".

Aunque el Pentágono no ha detallado el alcance exacto de los recortes, estos incluirían una reducción de aeronaves de combate, aviones cisterna de reabastecimiento en vuelo y buques de guerra que Estados Unidos pondría a disposición de la OTAN en caso de crisis o conflicto.

Un KC-135 Stratotanker de la Fuerza Aérea de EEUU reabastece de combustible a un F/A-18F Super Hornet de la Marina de EE. UU. sobre Oriente Medio durante la Operación Epic Fury.

Un KC-135 Stratotanker de la Fuerza Aérea de EEUU reabastece de combustible a un F/A-18F Super Hornet de la Marina de EE. UU. sobre Oriente Medio durante la Operación Epic Fury. @CENTCOM

Detrás de esta revisión se encuentra una idea que la Administración Trump viene defendiendo desde hace meses: Europa debe asumir una mayor parte de la carga de su propia seguridad mientras Estados Unidos reserva capacidades militares para responder a desafíos simultáneos en otras regiones del mundo, especialmente en el Indo-Pacífico.

El ajuste forma parte de las directrices contempladas en la Estrategia Nacional de Defensa de 2026 y de la visión de una denominada "OTAN 3.0", impulsada desde el Pentágono por el subsecretario de Política, Elbridge Colby.

Giro hacia otros escenarios

Las reducciones forman parte de una revisión más amplia de la postura militar estadounidense. Según han indicado responsables estadounidenses, el Pentágono está reasignando progresivamente recursos hacia el Pacífico con el objetivo de reforzar la disuasión frente a China, al tiempo que incrementa la atención sobre el hemisferio occidental.

Este reajuste no implica, al menos por ahora, una retirada masiva de tropas estadounidenses del continente europeo. Una disposición incluida en la Ley de Autorización de la Defensa Nacional para 2026 impide que el Pentágono reduzca su presencia en Europa por debajo de los 76.000 efectivos.

No obstante, funcionarios estadounidenses han reconocido que podrían producirse nuevos recortes en el futuro.

De hecho, el borrador de la versión de la Cámara de Representantes de la Ley de Autorización de la Defensa Nacional para 2027 ya contempla la elaboración de un informe específico que justifique analíticamente cualquier modificación de la postura militar estadounidense en Europa.

Europa y Canadá, llamadas a cubrir el vacío

Desde Washington insisten en que la reducción de fuerzas asignadas al Modelo de Fuerzas de la OTAN no debe interpretarse como una disminución de la capacidad defensiva de la Alianza.

La tesis estadounidense es que los aliados europeos disponen cada vez de mayores capacidades para asumir una parte más significativa de la defensa colectiva y que los planes militares deben adaptarse a una realidad en la que Estados Unidos podría verse obligado a actuar simultáneamente en varios escenarios estratégicos.

El general estadounidense Alexus G. Grynkewich, comandante supremo aliado en Europa (SACEUR).

El general estadounidense Alexus G. Grynkewich, comandante supremo aliado en Europa (SACEUR). Reuters

En este sentido, Grynkewich identificó dos ámbitos concretos en los que los aliados podrían aumentar rápidamente sus contribuciones.

"Dos ámbitos en los que Canadá y los aliados europeos pueden dar un paso al frente ahora y a corto plazo —mientras Estados Unidos reduce las fuerzas asignadas al Modelo de Fuerzas de la OTAN en Europa y las reorienta hacia otros escenarios— son las aeronaves tripuladas y no tripuladas, y los buques de guerra", afirmó.

La transición está siendo coordinada desde hace meses entre el propio EUCOM y el Cuartel General Supremo de las Potencias Aliadas en Europa (SHAPE), encargado de la planificación militar de la organización.

Debate en la cumbre de Ankara

La cuestión volvió a ocupar un lugar central en la agenda aliada durante la conferencia de generación de fuerzas celebrada los días 2 y 3 de junio en SHAPE, en Mons (Bélgica), bajo la presidencia del mariscal jefe del aire de la RAF Sir Johnny Stringer, comandante supremo aliado adjunto en Europa.

Según explicó Grynkewich, el cuartel general aliado trabaja ya con los Estados miembros para compensar la reducción de las capacidades estadounidenses dentro del modelo de fuerzas. "SHAPE sigue trabajando con los aliados para compensar la reducción de las capacidades estadounidenses", afirmó.

El general aseguró además que los países aliados están respondiendo positivamente a la petición de Washington. "Los aliados están dando un paso al frente. Las naciones tienen la oportunidad de contribuir y enviar un mensaje claro de fortaleza y compromiso con nuestra defensa común antes de la cumbre de la OTAN de julio en Ankara", declaró.

El debate continuará durante la reunión de ministros de Defensa de la OTAN prevista para finales de junio en Bruselas, antes de que los líderes aliados se reúnan en Ankara (Turquía) los días 7 y 8 de julio en una cumbre a la que ya está confirmada la presencia del presidente Donald Trump.

Una cumbre, en la que como avanzó el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, también servirá para evaluar los avances de cada país en el cumplimiento del compromiso de gasto y para definir una hoja de ruta “realista” hacia ese objetivo. La agenda también incluirá el respaldo continuado a Ucrania, tras la agresión militar rusa.

Planes de defensa de la OTAN

La discusión tiene una relevancia estratégica especial porque afecta al Modelo de Fuerzas de la OTAN, el mecanismo que organiza la disponibilidad de tropas, aeronaves y medios navales que los países aliados ponen a disposición de la organización para responder a crisis o conflictos.

El sistema establece distintos niveles de preparación. El primero agrupa fuerzas capaces de desplegarse entre cero y diez días; el segundo contempla unidades disponibles entre diez y treinta días; y el tercero incluye capacidades movilizables entre treinta y ciento ochenta días.

Este modelo sustituyó progresivamente a la antigua Fuerza de Respuesta de la OTAN (NRF) tras la invasión rusa de Ucrania y se integró en los nuevos planes regionales de defensa aprobados por los aliados.

La transformación culminó con la creación de la Fuerza de Reacción Aliada (ARF), aprobada en la Cumbre de Vilna de 2023 y activada oficialmente en julio de 2024.

Esta estructura multinacional integra capacidades terrestres, navales, aéreas, de operaciones especiales, ciberdefensa, espacio, logística y comunicaciones estratégicas bajo mando directo del SACEUR.

La reducción de la contribución estadounidense a este sistema refleja una evolución estratégica de fondo dentro de la Alianza: Estados Unidos sigue comprometido con la defensa colectiva, pero quiere que Europa asuma una parte cada vez mayor de las capacidades convencionales necesarias para garantizar la seguridad del continente mientras Washington concentra recursos en afrontar desafíos globales simultáneos.

Eso sí, nadie duda que EEUU mantendrá el escudo nuclear desplegado en Europa, sustentado en dos pilares: la disuasión extendida que ofrece la OTAN y la presencia de armas nucleares estadounidenses desplegadas en bases de países aliados europeos.

En la práctica, esto significa que Washington mantiene parte de su capacidad nuclear en territorio aliado como garantía de seguridad colectiva frente a amenazas externas.