El consejero delegado de Integrasys, Álvaro Sánchez, y el director de Tecnología, Juan Manuel Martínez, junto al vehículo Vamtac

El consejero delegado de Integrasys, Álvaro Sánchez, y el director de Tecnología, Juan Manuel Martínez, junto al vehículo Vamtac Gastón Trelles

Observatorio de la Defensa

Un Vamtac de 20.000 € capaz de eliminar drones a 1.000 km recorre las calles de Madrid: así es el escudo móvil de Integrasys

La empresa ha transformado un viejo vehículo militar en un demostrador móvil equipado con sistemas de guerra electrónica de vanguardia.

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Las claves

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Integrasys ha integrado una avanzada plataforma multidominio en un vehículo táctico Vamtac para detectar y eliminar amenazas, incluyendo drones a grandes distancias.

El Vamtac, adquirido por 20.000 euros y transformado con una inversión de 400.000 euros, puede circular legalmente por las calles de Madrid y sirve como demostrador móvil de tecnología militar.

El vehículo emplea cuatro softwares clave (ControlSat, Jam CCS, Clean RF y OrbiSat) y dos antenas especializadas para monitorizar, proteger y atacar en el espectro radioeléctrico.

Estas capacidades permiten bloquear drones a 1.000 km, proteger las comunicaciones propias y geolocalizar interferencias, aportando ventajas tácticas en escenarios militares y civiles.

En los conflictos bélicos contemporáneos, la seguridad de la información y la resiliencia de las redes se han consolidado como los activos más determinantes para el éxito de cualquier operación militar. En este contexto de constante evolución técnica, Integrasys ha completado la integración en un vehículo táctico Vamtac, fabricado por la empresa gallega Urovesa, de una avanzada plataforma multidominio.

Este desarrollo permite vigilar el espectro radioeléctrico, detectar amenazas latentes e interferencias intencionadas y, fundamentalmente, blindar las transmisiones críticas en entornos hostiles.

El vehículo seleccionado cuenta con un extenso historial operativo a sus espaldas, habiendo participado de manera directa en misiones internacionales en teatros de operaciones exigentes, como Afganistán o Bosnia.

Un dato curioso es que el vehículo empleado, de las primeras unidades construidas por la Urovesa, es propiedad el propio consejero delegado de Integrasys, Álvaro Sánchez, quien lo adquirió directamente de una persona que previamente lo había comprado en una subasta. El Vamtac en cuestión posee matrícula civil, por lo que puede circular como un coche normal por las calles de cualquier ciudad española.

De hecho, Sánchez afirma que en más de una oportunidad ha circulado por Madrid conduciendo el Vamtac, incluso por el centro de la ciudad dado que lo tiene permitido al tratarse de un coche histórico. "Lo puedo conducir por todos lados y con carnet normal", asegura.

Vehículo Vamtac con la tecnología de Integrasys

El líder de Integrasys pagó 20.000 euros por el vehículo que actualmente utiliza para probar las tecnologías que desarrolla su empresa. "Son más caros todos los sistemas que le estamos montando", subraya.

La compañía ha invertido 400.000 euros para transformar este vehículo táctico ligero, que se encontraba formalmente retirado del servicio activo dentro de las Fuerzas Armadas españolas, en un demostrador móvil de tecnologías disruptivas, otorgándole una segunda vida operativa.

Su flexibilidad, destacan desde Integrasys, permite su despliegue inmediato y veloz en una amplia variedad de escenarios complejos, que abarcan desde el frente de batalla hasta catástrofes y emergencias civiles, pasando por la protección perimetral de infraestructuras estratégicas.

En todos estos supuestos, asegurar de forma ininterrumpida la continuidad de los sistemas de enlace resulta totalmente indispensable. El despliegue de esta plataforma garantiza no sólo la protección física de los sistemas de transmisión, sino la resiliencia general de toda la arquitectura de mando y control implicada en el terreno.

En este sentido, Sánchez ha señalado que con esta plataforma multidominio han dado "un paso decisivo hacia la convergencia real de capacidades que tradicionalmente operaban de forma independiente".

"El dominio del espectro electromagnético se ha convertido en un factor determinante en cualquier escenario operativo, y nuestra apuesta consiste en proporcionar una capacidad móvil, autónoma y escalable que permita a las unidades desplegadas tomar decisiones más rápidas, precisas y con mejor información", ha explicado.

Cuatro softwares

De esta manera, al blindaje y sofisticación técnica del Vamtac se suman cuatro tecnologías de software desarrolladas por Integrasys: ControlSat, Jam CCS, Clean RF y OrbiSat, las cuales trabajan en perfecta sincronía con un equipamiento de hardware compuesto por dos antenas: una de tipo UHF y otra de configuración parabólica.

La antena UHF se encuentra específicamente orientada a gestionar las comunicaciones militares satelitales y ejerce como el eje coordinador de toda la unidad móvil, centralizando el flujo de datos esenciales.

Por su parte, la parabólica cumple una función complementaria pero igualmente indispensable, al captar con precisión las emisiones o las interferencias externas para contribuir de forma directa a su geolocalización tridimensional. Ambas estructuras resultan herramientas básicas para que los software instalados funcionen con exactitud.

Al desgranar las capacidades individuales de cada uno de los sistemas integrados, destaca en primer lugar el ControlSat, una solución concebida para la detección y la monitorización constante del espectro radioeléctrico, así como para la gestión dinámica de las redes de satélite.

El consejero delegado de Integrasys, Álvaro Sánchez, junto al vehículo Vamtac

El consejero delegado de Integrasys, Álvaro Sánchez, junto al vehículo Vamtac Gastón Trelles

Su valor radica en la capacidad para identificar señales anómalas en tiempo real, facilitando a los operadores una visión completa del entorno de comunicaciones envolvente y generando alertas tempranas automatizadas ante la menor incidencia registrada.

Para la vertiente estrictamente ofensiva y de denegación, el vehículo incorpora la tecnología Jam CCS, cuya misión prioritaria consiste en interrumpir las transmisiones enemigas, así como negar o degradar los servicios de posicionamiento, navegación y sincronización temporal utilizados por el adversario.

A través de este sistema, la unidad es capaz de generar una clara superioridad electromagnética en la zona asignada de operaciones, logrando incluso el bloqueo eficaz de drones de largo alcance y aportando un soporte de valor incalculable a las misiones militares o de seguridad avanzada. "Somos expertos en jammear drones a miles de kilómetros de distancia", afirma Sánchez.

Como contrapartida defensiva, la plataforma cuenta con el sistema Clean RF, que tiene como objetivo principal precisamente lo inverso: resguardar las comunicaciones propias frente a ataques cibernéticos o de jamming dirigidos por el enemigo.

Esta solución técnica detecta e identifica de manera instantánea cualquier tipo de interferencia en los enlaces de radio, aislando y eliminando las señales hostiles de forma automatizada y en tiempo real, para así mantener plenamente operativos los canales propios.

A esta protección se suma la acción de OrbiSat, una herramienta especializada en monitorizar y geolocalizar interferencias en señales que viajan hacia o desde plataformas satelitales, localizando con rapidez el origen exacto de las emisiones que dañan la calidad del servicio para mitigarlas de inmediato.

Complementando todo este despliegue tecnológico, existe una quinta herramienta denominada InterGeo que, a diferencia de las anteriores, no se encuentra instalada físicamente en vehículo sino que opera de forma remota desde un telepuerto terrestre conectado.

Mediante este sistema de apoyo exterior, es posible geolocalizar con total precisión las transmisiones de la propia unidad móvil o identificar el origen exacto de aquellas emisiones que no cuenten con la debida autorización para que las fuerzas en el terreno puedan actuar de manera letal o disuasoria sobre el emisor.

El alcance operativo de este blindado trasciende la mera protección de sus propios sistemas, ya que sus ocupantes pueden ir equipados con chalecos que llevan integradas de forma miniaturizada estas mismas capacidades tecnológicas.