El general de brigada Víctor Bados, director del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE).

El general de brigada Víctor Bados, director del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE). Yolanda Rodríguez

Observatorio de la Defensa

General Víctor Bados (IEEE): “La guerra siempre es el fracaso de la diplomacia y la disuasión”

La invasión rusa de Ucrania ha evidenciado tanto el agotamiento de los mecanismos diplomáticos tradicionales como las limitaciones de Occidente para ejercer una disuasión efectiva.

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Las claves

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El general Víctor Bados advierte que la guerra es el fracaso de la diplomacia y la disuasión, y destaca la importancia de respaldar la diplomacia con fuerza militar.

Durante las II Jornadas Geopolíticas en Segovia, se subrayó la creciente inestabilidad internacional, la interconexión de los conflictos y el auge de amenazas híbridas como la desinformación.

Bados señala que la percepción de las amenazas depende de la proximidad, y en el caso de España, el Sahel representa un riesgo directo por la inmigración, el terrorismo y la inestabilidad africana.

El director del IEEE reclama fortalecer la cultura estratégica y la inversión en defensa en España, remarcando la necesidad de explicar a la sociedad los riesgos y sacrificios asociados a la seguridad nacional.

“La guerra siempre es el fracaso de la diplomacia y el fracaso de la disuasión”. Esta fue una de las reflexiones del general de brigada Víctor Bados, director del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), durante la clausura en Segovia de las II Jornadas Geopolíticas. Un foro celebrado a puerta cerrada en el que durante dos días más de 80 expertos militares, académicos, políticos y periodistas han analizado el escenario internacional y los riesgos estratégicos.

En ese contexto, Bados defendió que la invasión rusa de Ucrania ha evidenciado tanto el agotamiento de los mecanismos diplomáticos tradicionales como las limitaciones de Occidente para ejercer una disuasión efectiva.

“Putin ha hecho lo que ha hecho porque sabía que no le iba a pasar nada”, afirmó el director del IEEE. A su juicio, la diplomacia pierde capacidad real si no está respaldada por fuerza militar y credibilidad estratégica. “Si no tienes un músculo militar que te sostenga, la diplomacia no sirve. La diplomacia queda en algo huero. Tienes que tener capacidad de disuasión”, subrayó.

Durante la presentación de las conclusiones de las jornadas, el general trazó un diagnóstico ampliamente compartido: el escenario internacional atraviesa una fase de creciente inestabilidad, marcada por la interconexión de los conflictos, el auge de las amenazas híbridas y una percepción cada vez más extendida de pérdida de liderazgo global.

La guerra en Ucrania, la escalada en Oriente Próximo, la presión migratoria desde África y la expansión de la desinformación estuvieron presentes de forma transversal en prácticamente todas las mesas de debate.

La reflexión del general vertebró buena parte de las conclusiones del encuentro: Europa afronta un periodo de cambio acelerado y, en ese contexto, España —advirtió— debe asumir que las amenazas ya no son ni lejanas ni ajenas.

El Sahel, “nuestro cocodrilo”

A preguntas de El Observatorio de la Defensa de El ESPAÑOL, sobre la percepción de las amenazas por parte de la sociedad, el general Bados recurrió a la llamada “teoría del cocodrilo y la canoa”, una analogía utilizada en ámbitos estratégicos anglosajones para explicar cómo cambia la percepción de una amenaza según la proximidad geográfica.

“La percepción de la amenaza depende de la distancia del cocodrilo de tu canoa”, explicó. A partir de esa imagen, el general contrapuso la percepción de los países del este europeo respecto a Rusia con la realidad española. Mientras Polonia, Finlandia o los países bálticos perciben de manera inmediata la amenaza rusa por razones históricas y geográficas, en España, sostuvo, esa amenaza necesita ser explicada.

El general Víctor Bados durante la clausura de las II Jornadas de Geopolítica.

El general Víctor Bados durante la clausura de las II Jornadas de Geopolítica.

“A los países bálticos no hay que explicarles que tienen una amenaza, la ven todos los días". Sin embargo -aseguró- "en España hay que explicar que Rusia es una amenaza también para nosotros”, afirmó.

Para el director del IEEE, la amenaza no se limita a una confrontación militar convencional. También se manifiesta en el ámbito híbrido, la desinformación y la creciente influencia rusa en el norte de África y el Sahel. Y recurriendo a la misma metáfora señaló que “El cocodrilo en Polonia o Lituania se llama Vladimir Putin y lo tienen claro; nuestro cocodrilo se llama Sahel”, resumió.

El general recordó además que la percepción del riesgo cambia según la cercanía territorial. “El que vive en Canarias no necesita que le expliquen la importancia de eso. El que vive en Lanzarote ya lo tiene claro. El que vive en Vigo menos, porque el problema del Sahel le afecta menos”, explicó.

Bados alertó de que la inestabilidad del Sahel afecta directamente a España a través de la inmigración irregular, las mafias, el terrorismo y la presión humanitaria derivada de los conflictos africanos. “Somos puerta de África. Eso hay que explicarlo, esa es nuestra amenaza. La sociedad tiene que ser consciente”, afirmó.

“Cuando la masa humana huye del temor de la guerra y del hambre, a algún sitio tiene que ir”, subrayó.

Las guerras fuera del foco

Otra de las preocupaciones expresadas a EL ESPAÑOL fue el desequilibrio informativo en torno a los conflictos internacionales. Bados criticó que gran parte de la atención mediática se concentre únicamente en Ucrania o Irán mientras decenas de guerras permanecen prácticamente invisibles para la opinión pública occidental.

“Hay más de 50 conflictos abiertos”, recordó. “Tenemos miles de muertos en Sudán, conflictos abiertos en Somalia, todo lo que es el Sahel, Myanmar y tantísimos conflictos a los que no se presta atención y donde se está muriendo gente a diario”.

El director del instituto de análisis del CESEDEN lamentó además que, desde otras regiones del mundo, se perciba a Occidente como indiferente ante determinadas tragedias humanitarias. “Nos achacan muchas veces al norte global, a Occidente, que esos conflictos parece que no nos interesan, y es un poco triste”, afirmó.

Como ejemplo de esa desigual atención mediática, comparó el tratamiento informativo de distintas crisis sanitarias internacionales. En este sentido, subrayó que en las últimas semanas con motivo de la crisis sanitaria del hantavirus, "este asunto, el hantavirus ocupó 25 minutos de telediario; mientras que el ébola, con varios centenares de muertos, ocupó tres minutos”.

“España necesita su propia cultura estratégica”

Durante su intervención, el director del Think Tank de Defensa, señaló que uno de los temas que más preocupación generó durante las jornadas fue la debilidad de la cultura de defensa en España. El general Bados insistió en varias ocasiones en que el país mantiene una escasa conciencia estratégica y una percepción limitada de los riesgos vinculados a la seguridad nacional.

“España es uno de los países que tienen una cultura de defensa más debilitada”, afirmó. Frente a ello, defendió la necesidad de construir un pensamiento estratégico propio, basado en referencias nacionales y no exclusivamente en marcos importados del exterior.

Un detalle de la explicación de las conclusiones a los medios.

Un detalle de la explicación de las conclusiones a los medios.

“España necesita tener su propia cultura estratégica, la cultura elaborada desde nuestras referencias y con nuestros pensadores”, aseguró.

El director del IEEE apoyó esta idea en estudios académicos elaborados por expertos universitarios españoles que reflejan una “carencia de sensibilidad” entre las élites respecto a cuestiones de seguridad y defensa. Por ello insistió en la necesidad de “hacer muchísima pedagogía” para que la sociedad comprenda hasta qué punto la seguridad condiciona la vida cotidiana.

“Toda la vida, aunque no se den cuenta, gira en torno a la seguridad”, señaló Bados, que amplió el concepto más allá del ámbito militar. “Aquí hablo de seguridad energética, seguridad alimentaria, sanitaria…”.

Y recordó también que durante las distintas mesas se abordó la idea de fondo de que las democracias europeas han vivido durante décadas bajo una sensación de estabilidad que hoy se ha quebrado. Y que explicar ese cambio a la sociedad se ha convertido, según los participantes, en una prioridad estratégica.

Inversión en Defensa

El director destacó, además, otra de las principales conclusiones de las Jornadas —que prevé recopilar próximamente en una publicación—: la necesidad de reforzar la inversión en defensa y seguridad, no como antesala de un conflicto, sino como una herramienta preventiva orientada a garantizar la estabilidad y la paz a largo plazo.

Durante el encuentro también se abordó la necesidad de impulsar nuevos planes de armamento y de avanzar hacia una renovada arquitectura de seguridad europea, en la que la base industrial de defensa se perfila como un elemento clave y estratégico.

En esa línea, el coronel Francisco Márquez de la Rubia, analista del IEES, advirtió sobre “la falta de sostenimiento del esfuerzo y sacrificio en la sociedad española para prevenir crisis, en lugar de solo reaccionar a ellas”.

Asimismo, defendió la necesidad de explicar mejor a la ciudadanía los costes asociados a la seguridad colectiva y al actual contexto geopolítico. “Cuando empecemos a comprender que el mundo ha cambiado, a lo mejor empezamos a comprender los sacrificios que también tiene que adoptar nuestra sociedad”, afirmó De la Rubia.

Durante el encuentro, organizado por el CESEDEN, se abordaron otras cuestiones clave como el papel de la OTAN, la transformación de la industria europea de defensa y el impacto geopolítico de los océanos, con referencias a enclaves estratégicos como el estrecho de Ormuz o el de Malaca, el corredor marítimo más transitado del mundo.

También se analizó la situación en Iberoamérica y la creciente interconexión de los conflictos en un escenario global cada vez más “desregulado”. Y aquí el general Bados recordó las palabras de Josep Borrell, quien ha sido uno de los ponentes de estas jornadas, de respetar las reglas que rigen el derecho internacional.

Unas normas que "se respetan cada vez menos", por ello, concluyó "tendremos que empezar a plantearnos cómo sustentar esas reglas que nos dimos en el año 45".