Soldados polacos observan un sistema de misiles Patriot, enviado por Estados Unidos.

Soldados polacos observan un sistema de misiles Patriot, enviado por Estados Unidos. Reuters

Observatorio de la Defensa

EEUU necesitará tres años para reabastecer el arsenal empleado en Irán y podría ser "vulnerable" en una guerra en el Pacífico

Los analistas de CSIS apuntan a una vulnerabilidad de EEUU ante una guerra contra China por el desgaste de su arsenal durante la guerra de Irán.

Más información: El cielo arde, los almacenes se vacían: la ofensiva sobre Irán acelera el agotamiento de misiles Patriot y THAAD

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Las claves

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EEUU necesitará hasta tres años para recuperar el arsenal de misiles utilizado en la guerra contra Irán, según un estudio del CSIS.

El agotamiento de las reservas de misiles deja a EEUU vulnerable ante posibles conflictos en el Pacífico occidental.

La reposición de misiles como los Tomahawk se completaría entre 2030 y 2031; otros sistemas, como Patriot y THAAD, a partir de 2028.

La alta demanda y los compromisos de exportación están generando retrasos en las entregas de armas a países aliados europeos.

La guerra en Irán ha sido especialmente intensa en cuanto al desgaste de stock de los misiles. Trump ya ha ordenado a las compañías estadounidenses acelerar la producción, pero restablecer esta capacidad no va a lograrse en el corto plazo.

Según un estudio del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS), el tejido industrial de EEUU tendrá que trabajar a pleno rendimiento durante los próximos tres años para lograr una situación de poder armamentístico similar al de antes del comienzo de la guerra.

El análisis, publicado el miércoles, advierte que el agotamiento de las reservas de misiles "ha creado una vulnerabilidad ante un posible conflicto en el Pacífico occidental".

El propio secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó que necesitarían "meses y años, dependiendo del sistema de armas" para reabastecer los inventarios estadounidenses.

Los Tomahawk serán los más complejos de reponer y no recuperarían su estado anterior a la guerra hasta finales del 2030 o principios del 2031.

La media es sensiblemente más baja y depende en gran medida de la propia complejidad del armamento. De esta forma, los misiles interceptores THAAD y Patriot recuperarían el stock a mediados del 2029.

Un poco antes, entre finales de 2028 y principios de 2029, Estados Unidos recuperaría los misiles interceptores navales SM-3 y SM-6. Los JASSM (Joint Air-to-Surface Standoff Missile) y PrSM (Precision Strike Missile) se recuperarán a mediados de 2027 y finales de 2026, respectivamente.

"Las campañas contra Irán y sus aliados —y, en el caso de los interceptores Patriot, la ayuda a Ucrania— ha agravado el problema", explican.

Otro de los puntos clave llega con la parte comercial y de exportación. Además de tener que reponer sus propios almacenes, Estados Unidos debe cumplir con los acuerdos y las adquisiciones de terceros países.

En Europa, algunas Fuerzas Armadas ya han anunciado retrasos en la recepción de armamento a pesar de tener adquisiciones cerradas.

Que se sepa oficialmente, este no es el caso de España, que tiene previsto recibir entre 2028 y 2029 nuevas baterías Patriot.

"Las decisiones sobre cómo asignar la nueva producción ya han generado fricciones bilaterales", apuntan en el informe. "Y estas persistirán durante los próximos años, ya que la demanda supera a la oferta".

La administración Trump ha comprendido y leído esta situación con urgencia y ha anunciado 1,5 billones de dólares para el presupuesto del próximo año fiscal en el que se refleja la preocupación por la cantidad de munición disponible.

Además, se "espera un presupuesto suplementario de guerra para fondos adicionales de municiones, ya que el Departamento de Defensa busca reemplazar lo empleado en la operación Furia Épica y luego aumentar los inventarios por encima de los niveles previos a la guerra".

La administración también "ha firmado una serie de acuerdos marco con la industria para ampliar la capacidad de producción de municiones, lo que podría agilizar las entregas futuras".

Vulnerabilidad

Mientras todo esto ocurre, "habrá un periodo de vulnerabilidad durante varios años hasta que los inventarios vuelvan a sus niveles anteriores y otros varios años antes de que alcancen los niveles que desean los planificadores de guerra", apuntan.

El Departamento de Defensa estadounidense "deberá elaborar planes para abordar esta brecha", entre los que podría estar la fabricación de armamento de sustitución que sea más ágil desde el punto de vista de la producción industrial, pero que se verían recortadas algunas de sus capacidades.

Por ejemplo, una de las más importantes es el alcance de esas municiones, notablemente más corto que el de los misiles originales, lo que expondría a las unidades desplegadas en el campo de batalla.

"Sin embargo, la situación en el Pacífico Occidental no es del todo desalentadora", afirman desde el CSIS.

Tras las operaciones Irán, Venezuela y Yemen, "China es plenamente consciente de su falta de experiencia reciente en combate y de su deficiente desempeño en su última guerra, contra Vietnam en 1989".

"Esta diferencia de experiencia podría preservar la disuasión hasta que se restablezcan los arsenales de municiones" de Estados Unidos.