Ricardo Domínguez, presidente de Navantia.

Ricardo Domínguez, presidente de Navantia. Europa Press

Observatorio de la Defensa

El presidente de Navantia defiende su carácter público, pero ve posible la entrada "en un futuro" de capital privado

Navantia está construyendo alrededor de 23 barcos en la actualidad, de los que 16 o 17 son para la Armada Española.

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Y. Rodriguez - Agencias
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Las claves

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El presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, defiende mantener el carácter público de la compañía, pero considera posible la entrada de capital privado en el futuro para favorecer su crecimiento.

Navantia gestiona actualmente la construcción de 23 barcos, de los cuales 16 o 17 están destinados a la Armada Española, y los Programas Especiales de Modernización suponen el 75% de la cartera de pedidos de 2024.

Domínguez destaca retos como la necesidad de talento y la integración tecnológica, además de la importancia de la colaboración europea en el sector naval.

Navantia y la italiana Fincantieri crearán una 'joint venture' para el proyecto Corbeta de Patrulla Europea, reforzando la cooperación internacional en defensa naval.

El presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, defiende mantener el carácter público de la compañía, pero no descarta que "en un futuro", como parte de la evolución y "madurez" de la empresa, se produzca la entrada de capital privado.

Durante un encuentro de Deusto Business Alumni, Domínguez señaló que, aunque Navantia es “100% pública” y debe seguir siéndolo, en el futuro podría plantearse una salida parcial al mercado o fórmulas de capital mixto, en línea con sus actuales alianzas y ‘joint ventures’. “Debería llegar”, afirmó, aunque apuntó que será un proceso ligado a la “madurez” de la empresa.

El directivo considera que la incorporación de capital privado podría favorecer el crecimiento y facilitar nuevas formas de colaboración con otras compañías. En este sentido, destacó el aumento del volumen de negocio, la proyección a largo plazo y el desarrollo tecnológico de Navantia como factores que respaldarían esa evolución.

Domínguez enmarcó esta futurible apertura en la ambición de la empresa de consolidarse como un socio relevante a nivel global, especialmente en Europa, y puso como ejemplo el modelo de Naval Group, con fuerte control estatal pero participación privada.

Señaló que se trata de una compañía "muy francesa, muy de gobierno francés", pero tiene "su parte privada importante". En este marco ha agregado que Navantia, "en esta madurez que proyectaría a futuro, sí la vería en ese orden".

En su intervención, ha subrayado que el total de PEM (Programas especiales de modernización) aprobados para Navantia son 5.405 millones, que son "un punto de inflexión". "Nos ha cambiado la cartera de pedidos", ha apuntado.

El importe de esos PEM representa aproximadamente un 75% de la cartera de pedidos del 2024 y prevén un impacto en el PIB de más de 750 millones anuales, además de generar 12.000 empleos anuales.

Ha recordado que en Navantia son alrededor de 5.500 trabajadores en España y hay un amplio tejido industrial que depende de ellos, con más de 3.000 proveedores, de los que casi el 75% son españoles y, de ese porcentaje, el 60% son pymes.

Según ha precisado, en la actualidad, están construyendo alrededor de 23 barcos, de los que 16 o 17 son para la Armada Española.

El presidente de la compañía ha apuntado que Navantia es un "ecosistema muy potente" y son dinamizadores de las zonas en las que está presente -Galicia, Cádiz y Cartagena-.

En relación a Euskadi, ha señalado que en la fragata F110 que se construye en Ferrol hay 500 empresas involucradas, solamente un 9% son vascas y solo un 4% de presupuesto vendría para Euskadi. "Hay algo que tenemos que arreglar, no sé en dónde está el fallo", ha añadido Domínguez, que cree que una 'Industry Day' en el País Vasco podría "ayudar a esa aproximación".

Cuello de botella

Por otra parte, Ricardo Domínguez ha señalado que los retos para Navantia con ese incremento de contratación es, entre otros, "llevar muchos programas simultáneamente, tener capacidad tecnológica o la integración de la cadena de suministro".

También ha citado las fechas de entrega o el hecho de que países como India les pidan localizar una parte de la producción. No obstante, cree que uno de los grandes retos y que constituye uno de los "grandes cuellos de botella" es el talento y la competencia.

"A mí el talento es lo que más me preocupa. Nosotros en Bahía de Cádiz, yo tengo preocupación el año que viene o el siguiente, si vamos a tener capacidad para dar respuesta a todos los programas que se nos juntan allí", ha manifestado.

Asimismo, ha señalado la apuesta de Navantia por la inversión, a partir de 2019-2020 con una media de 100 millones al año, todo ello para modernizar los astilleros porque no pueden ser "los astilleros del pasado" para ser competitivos.

Por otra parte, ha destacado la importancia de la colaboración y ha añadido que en Europa se está intentando que se relacionen las empresas. A su juicio, es fundamental y habrá que "dejarse pelos en la gatera".

"Tiene que surgir realmente la colaboración naval europea, sin que haya perdedores, tiene que ser una colaboración en la que todos los actores que estemos encima del tablero, realmente, dejen valor añadido en todos los países y de forma conjunta", ha indicado.

Acuerdo con Fincantieri

En este sentido, ha recordado que Navantia y el grupo italiano de construcción naval Fincantieri van a crear este mes o el próximo una 'joint venture' para tratar en el proyecto Corbeta de Patrulla Europea (EPC).

Por otra parte, preguntado por lo que podría aportar Navantia en la lucha contra el narcotráfico, ha indicado que es una de sus ideas, impulsar algún proyecto, pero no se lo han demandado.

"No es el barco como tal, el barco podríamos coger a lo mejor la misma zodiac de alta velocidad que tienen los narcos, y montarlo en el sistema de vehículo no tripulado y poder ser realmente un elemento importante de disuasión", ha añadido.

Cambio de paradigma en defensa

El presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, advierte de un giro en el entorno estratégico, marcado por una “competencia prolongada”, “más conflictos” y una “inestabilidad global agresiva y desinformación”. “Tenemos una geopolítica ahora mismo bastante inestable”, señaló.

A su juicio, este contexto exige reforzar la “seguridad y soberanía estructural” y avanzar hacia una Europa “segura y sólida”, sin depender de “terceros actores en conflicto continuo”.

Domínguez destacó el aumento del gasto en defensa en un escenario en el que “el planeta entero se moviliza”, pero alertó de que aún no existe una verdadera Europa de la defensa, con una capacidad “articulada, organizada y coordinada”.

Defendió una Europa “fuerte” en logística, industria y tecnología, y advirtió del retraso en inteligencia artificial, con datos aún “en manos norteamericanas o chinas”. También subrayó que la actual estabilidad presupuestaria, “forzada” por el contexto global, permite por fin planificar a largo plazo.

España: gasto y debate

Sobre España, indicó que el 2% del PIB en defensa permitiría, “de forma sostenida”, alcanzar la capacidad de disuasión. Frente a ello, criticó el objetivo del 5% planteado por el presidente de EEUU, Donald Trump, que, a su juicio, supondría “enriquecer” a empresas estadounidenses como Lockheed Martin.

En todo caso, anticipó que el gasto se mantendrá en ese nivel e incluso “igual sube un poquito”.