Fernando López del Pozo, director general de Política de Defensa (Digenpol) de Ministerio de Defensa.

Fernando López del Pozo, director general de Política de Defensa (Digenpol) de Ministerio de Defensa. Yolanda Rodríguez

Observatorio de la Defensa

López del Pozo reivindica el flanco sur como ‘prioridad estratégica’ en un enfoque de seguridad “360 grados”

El director de Política de Defensa del Ministerio de Defensa pide “generosidad” entre aliados para construir una Europa más segura.

Más información: El secretario general de la OTAN pide a sus miembros más gasto en defensa ante las presiones de Rusia y China

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Las claves

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Fernando López del Pozo destaca la necesidad de priorizar el flanco sur como eje estratégico para la seguridad europea y española, frente a la atención habitual en Rusia y el este.

El director general de Política de Defensa advierte que la inestabilidad en África, el terrorismo yihadista y las mafias en el Sahel suponen amenazas directas para Europa y España.

España ha incrementado su presupuesto de defensa hasta superar los 33.000 millones de euros en 2025 y mantiene unos 2.500 militares desplegados en operaciones internacionales cada mes.

López del Pozo defiende una mayor autonomía estratégica europea en defensa, pero siempre complementando y reforzando a la OTAN, y destaca la importancia de la cooperación multinacional e industrial.

Fernando López del Pozo, director general de Política de Defensa (Digenpol), ha reivindicado esta semana la necesidad de reforzar la cooperación multinacional, impulsar la industria europea de defensa y prestar mayor atención estratégica al flanco sur dentro de un enfoque de seguridad “360 grados”.

Y advirtió de que la inestabilidad en África, el terrorismo yihadista, las mafias criminales o las crisis en el Sahel tienen un impacto directo sobre la seguridad europea y española.

Así lo aseguró durante su intervención en el Foro de Alto Nivel sobre Política e Industria de Defensa Suecia-España, en un contexto internacional que calificó de “complejo”, marcado por la guerra en Ucrania, el auge de las amenazas híbridas y una creciente inestabilidad global. En este escenario, el general retirado López del Pozo subrayó la resiliencia como uno de los ejes centrales de la seguridad contemporánea.

En su intervención, recordó que la política de defensa española combina una dimensión interna —centrada en proteger la soberanía, la integridad territorial y el orden constitucional— con otra exterior, cada vez más condicionada por amenazas como el terrorismo, los ciberataques, el crimen organizado o la inestabilidad en África.

La seguridad ya no es solo defensa militar tradicional. Hablamos de proteger infraestructuras críticas, garantizar la resiliencia cibernética, asegurar las cadenas de suministro y fortalecer a la sociedad frente a la desinformación”, señaló.

El director general de Política de Defensa subrayó además que España mantiene unos 2.500 militares desplegados cada mes en operaciones de la OTAN en el este de Europa y en agrupaciones navales permanentes.

El sur, una prioridad estratégica

Uno de los mensajes centrales de la intervención fue la reivindicación del flanco sur como "prioridad estratégica para España" frente a la atención predominante que otros aliados concentran en Rusia, el Ártico o el Báltico. Y reconoció que trasladar esa percepción al resto de socios europeos no siempre resulta sencillo, especialmente porque las amenazas del sur no se corresponden con el modelo clásico de confrontación militar interestatal que sí representa la guerra en Ucrania.

El director general de Política de Defensa advirtió de que la inestabilidad en África.

El director general de Política de Defensa advirtió de que la inestabilidad en África. Yolanda Rodríguez

López del Pozo utilizó el concepto de seguridad “360 grados” para explicar las distintas percepciones de amenaza dentro de Europa. Y puntualizó que “Para los países nórdicos, el enfoque 360 grados mira hacia el Ártico o el Báltico. Para nosotros, el 360 grados es el sur”, explicó.

El director general de Política de Defensa advirtió de que la inestabilidad en África, el terrorismo yihadista, las mafias criminales o las crisis en el Sahel tienen un impacto directo sobre la seguridad europea y española.

López del Pozo aseguró que el flanco sur europeo plantea amenazas distintas a las del este y que, por ello, requiere otro enfoque de seguridad. Mientras en el este las amenazas son claras —“divisiones, guerras, armamento, cazas”—, en el sur los riesgos son más difusos y no se responden con “divisiones” militares tradicionales.

“Europa tiene en su flanco sur un conjunto propio de desafíos de seguridad, menos visibles a veces, pero igual de reales”, afirmó. A diferencia de la amenaza convencional del este europeo, defendió que el sur exige una aproximación distinta, basada más en la cooperación política y la estabilidad regional que en la pura disuasión militar.

No se trata de ir allí a decirles lo que necesitan. Se trata de trabajar juntos para conseguir estabilidad y seguridad para todos”, sostuvo.

“No me gustan los porcentajes”

El general, que estuvo al frente del Mando de Operaciones del Estado Mayor de la Defensa (EMAD) durante la operación “Balmis” contra el covid-19, también abordó el incremento del gasto militar español en la última década. “En 2014 ya era general y éramos generales pobres. No teníamos dinero para nada”, ironizó. “Ahora veo a mis compañeros viajando incluso a América y pienso: tienen dinero para hacerlo”.

El Digenpol recordó que España ha pasado de invertir unos 9.000 millones de euros en defensa en 2014 a superar los 33.000 millones en 2025, alcanzando por primera vez el objetivo del 2% del PIB fijado por la OTAN.

Sin embargo, rechazó medir el esfuerzo exclusivamente en porcentajes. “Odio los porcentajes. Me gusta el dinero. Con dinero compras armas, equipos y seguridad”, resumió.

El general vinculó ese incremento presupuestario al cumplimiento de los objetivos de capacidades fijados por la OTAN e insistió en varias ocasiones en que, para España, la OTAN sigue siendo “la piedra angular” de la defensa colectiva en el área atlántica.

López del Pozo defendió una mayor autonomía estratégica europea, aunque evitando duplicidades con la Alianza Atlántica.

López del Pozo defendió una mayor autonomía estratégica europea, aunque evitando duplicidades con la Alianza Atlántica. Yolanda Rodríguez

De ahí que buena parte de la planificación militar española continúe articulándose a través del NATO Defence Planning Process (NDPP), el mecanismo mediante el cual la Alianza asigna capacidades concretas a cada país aliado.

El Digenpol explicó que “seguimos lo que la OTAN nos pide. Ese es el final del juego”. “Si nos dicen que necesitamos infantería ligera, vamos hacia la infantería ligera. Si nos dicen brigadas medias, vamos hacia brigadas medias”, puntualizó.

España cree firmemente en el multilateralismo, aunque ahora no esté de moda”, afirmó López del Pozo, quien situó a la OTAN y a la Unión Europea como pilares inseparables de la estrategia española.

Europa y OTAN

En su análisis sobre la relación entre la OTAN y la Unión Europea, López del Pozo defendió una mayor autonomía estratégica europea, aunque evitando duplicidades con la Alianza Atlántica.

El responsable de Política de Defensa subrayó además las limitaciones actuales del proyecto europeo en materia militar. “La Unión Europea no tiene una defensa común”, recordó, para precisar que se trata de “una defensa intergubernamental en la que estamos luchando cada día para acomodar los intereses nacionales con el objetivo de avanzar juntos”.

En este sentido, defendió la necesidad de reforzar el papel de Europa en seguridad y defensa. “Europa necesita ser más fuerte, más capaz y más responsable”, afirmó, dejando claro que este esfuerzo no busca sustituir a la Alianza Atlántica: “No se trata de reemplazar a la OTAN, sino de complementarla y reforzarla de una manera coherente y coordinada”.

A su juicio, el deterioro del escenario geopolítico ha reforzado la idea de una Europa con mayores capacidades propias de defensa, aunque insistió en que la arquitectura de seguridad europea sigue dependiendo de la coordinación entre los Estados miembros, la OTAN y las instituciones comunitarias.

El general recordó además que más de 190.000 militares españoles han participado en misiones internacionales desde los años ochenta y resumió la presencia actual de España en operaciones aliadas con una frase gráfica: “Estamos en todas partes”.

López del Pozo explicó que la lógica del sistema aliado pasa por adaptar las capacidades nacionales a las necesidades colectivas de la OTAN, aunque teniendo en cuenta también las amenazas específicas que afronta cada país.

“Tenemos amenazas y riesgos nacionales. Muchos están incluidos en los planes de la OTAN, pero no todos”, señaló.

Defensa e industria

La última parte de su intervención estuvo dedicada a la transformación de la relación entre las Fuerzas Armadas y la industria de defensa.

López del Pozo recordó que hace apenas seis años el Ministerio de Defensa ni siquiera contaba con una Dirección General de Estrategia Industrial de Defensa y defendió que el modelo actual pasa por una colaboración mucho más estrecha entre gobiernos, empresas, universidades y centros tecnológicos.

“Hoy la relación ha cambiado completamente”, aseguró. Y subrayó que tecnologías como la inteligencia artificial, los sistemas autónomos o las nuevas capacidades digitales obligan a construir ecosistemas industriales y tecnológicos compartidos. “Ningún gobierno puede desarrollar solo estas capacidades”, afirmó.

La generosidad como inversión

López del Pozo apeló en el final de su intervención a la “generosidad” entre aliados como condición necesaria para construir una Europa más fuerte y segura. “No sé si los gobiernos pueden ser generosos. Las personas sí deberían serlo”, reflexionó.

El general vinculó esa necesidad de cooperación con las lecciones de la guerra de Ucrania, que, a su juicio, ha demostrado la importancia de combinar capacidades militares, innovación tecnológica y fortaleza industrial.

“Vemos muy bien en Ucrania que el futuro de la seguridad dependerá cada vez más de nuestra capacidad para combinar capacidades militares, innovación tecnológica y fortaleza industrial”, afirmó.

Pese a reconocer los intereses nacionales e industriales en juego, defendió que la cooperación terminará imponiéndose. “Compartimos valores comunes, un gran potencial tecnológico y un interés común en una Europa más fuerte y segura”, concluyó.

“Hay un largo camino desde decirlo hasta hacerlo. Pero vamos a por ello”.