Un Antonov An-28.

Un Antonov An-28.

Observatorio de la Defensa

Ucrania sigue con su apuesta low cost: convierte un viejo An-28 en un “porta-drones” para cazar los temidos Shahed rusos

El gobierno de Zelenski sigue apostando por soluciones low cost, encuentra una alternativa a los carísimos misiles Patriot: drones interceptores lanzados desde aviones

Más información: Shahed-136 o Geran-2: el dron kamikaze que desafía las defensas en los frentes de Oriente Próximo y Ucrania

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Las claves

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Ucrania ha modificado un viejo Antonov An-28 para lanzarlo como plataforma aérea de drones interceptores, capaces de derribar drones kamikaze rusos Shahed.

El uso de drones interceptores baratos y reutilizables busca equilibrar el alto coste de los misiles tradicionales frente a amenazas de bajo coste como los Shahed.

El An-28 puede transportar y lanzar hasta seis drones interceptores por misión, utilizando modelos como el SkyFall P1-Sun y el Merops AS-3 Surveyor.

Esta estrategia refleja una tendencia en la guerra moderna hacia soluciones híbridas que priorizan el coste, la adaptabilidad y la rapidez de despliegue sobre la sofisticación extrema.

La guerra de Ucrania sigue acelerando una transformación que hace apenas unos años parecía imposible: sustituir parte de los misiles aire-aire tradicionales por drones interceptores baratos y reutilizables. Lo que antes pertenecía al terreno de la ciencia ficción empieza a consolidarse como una solución plenamente viable desde el punto de vista operativo y económico.

Una tripulación ucraniana de un Antonov An-28 modificado está utilizando drones interceptores P1-Sun para derribar drones kamikaze rusos en pleno vuelo, en una estrategia que refleja uno de los grandes dilemas de la guerra moderna: el enorme desequilibrio entre el coste de los sistemas defensivos y el precio de las amenazas que deben neutralizar.

La lógica es simple. No resulta sostenible emplear misiles de defensa aérea valorados en cientos de miles —o incluso millones— de dólares para destruir drones kamikaze cuyo coste apenas alcanza unos pocos miles.

Por ello, el gobierno de Volodímir Zelenski lleva meses buscando alternativas que permitan contener las oleadas de drones rusos sin agotar arsenales estratégicos difíciles de reponer en plena guerra. Y en esta apuesta, hace unos meses comenzaron a aparecer vídeos de un An-28 transformado en una plataforma aérea capaz de lanzar drones interceptores desde soportes instalados bajo las alas.

La imagen resume perfectamente hacia dónde se dirige la evolución del combate aéreo: plataformas relativamente antiguas combinadas con tecnología barata, modular y rápida de producir.

La llamada “guerra económica” está obligando a replantear conceptos que parecían inamovibles dentro de la defensa aérea. Frente a amenazas masivas y de bajo coste como los Shahed/Geran empleados por Rusia —diseñados originalmente en Irán—, los sistemas tradicionales empiezan a mostrar limitaciones tanto financieras como industriales.

El resultado es la aparición de soluciones híbridas que priorizan el coste, la rapidez de despliegue y la adaptabilidad sobre la sofisticación extrema.

Un transporte soviético reconvertido

El Antonov An-28 nació como un avión ligero bimotor turbohélice destinado al transporte de carga y pasajeros en rutas cortas. Diseñado por la oficina Antonov en Kiev y fabricado posteriormente en Polonia, el aparato continúa operativo en varios países gracias a su robustez y capacidad para operar desde pistas poco preparadas.

Ahora, Ucrania lo está reutilizando como plataforma nodriza de drones interceptores. Las imágenes difundidas muestran soportes subalares preparados para transportar varios drones y un sistema óptico destinado a localizar objetivos en vuelo. Según distintas informaciones, el aparato puede cargar hasta seis interceptores por misión.

No es la primera adaptación de este tipo. En febrero de 2026 ya se había visto a varios An-28 equipados con ametralladoras rotativas tipo Minigun instaladas en la cabina, utilizadas para atacar drones enemigos a corta distancia.

Sin embargo, el empleo de drones interceptores representa un salto conceptual importante. El propio Fatkullin definió estos sistemas como “misiles aire-aire baratos”, una expresión que resume perfectamente el cambio doctrinal que se está produciendo.

Por qué lanzarlos desde un avión

La ventaja de utilizar una plataforma aérea como el An-28 no reside únicamente en el transporte. Lanzar un interceptor desde altura y con velocidad inicial permite ahorrar tiempo y energía al dron, algo fundamental cuando se intenta alcanzar objetivos rápidos o que se encuentran próximos a ciudades e infraestructuras críticas.

Además, el An-28 ofrece una flexibilidad especialmente valiosa en un entorno donde los grandes aeródromos son objetivos prioritarios. Su capacidad para despegar desde pistas cortas o poco preparadas permite dispersar operaciones y reducir vulnerabilidades.

La guerra de Ucrania se ha convertido en un auténtico laboratorio tecnológico donde conviven soluciones improvisadas con sistemas avanzados. En ese contexto, los drones interceptores representan probablemente uno de los ejemplos más claros de cómo el conflicto está redefiniendo la guerra aérea contemporánea.

Drones que sustituyen a los misiles

El arsenal utilizado por estos An-28 incluye principalmente dos modelos de drones interceptores: el SkyFall P1-Sun y el Merops AS-3 Surveyor.

El P1-Sun destaca por su construcción modular y por emplear componentes impresos en 3D, lo que permite acelerar enormemente su fabricación. Puede operar a altitudes de hasta 5.000 metros y alcanzar velocidades cercanas a los 450 km/h, suficientes para interceptar incluso drones enemigos propulsados a reacción.

Por su parte, el AS-3 Surveyor incorpora mayores capacidades autónomas. Puede operar pilotado remotamente o de forma semiautónoma mediante sensores capaces de detectar y seguir objetivos enemigos hasta destruirlos mediante impacto directo o detonación de una pequeña carga explosiva.

En esencia, estos sistemas no dejan de ser drones optimizados para la interceptación aérea: más rápidos, más aerodinámicos y diseñados específicamente para destruir otros drones.

Nueva etapa

La evolución que se está viendo en Ucrania refleja un fenómeno más amplio. La separación tradicional entre aviación tripulada, municiones guiadas y drones empieza a desaparecer progresivamente.

Hace apenas una década, la idea de utilizar aviones ligeros como plataformas de lanzamiento de drones interceptores habría parecido experimental. Hoy empieza a convertirse en una solución operativa real, impulsada por una necesidad económica tan importante como la militar.

La pregunta ya no es si veremos drones sustituyendo parte de los misiles aire-aire tradicionales. La cuestión es cuánto tardará en convertirse en una práctica habitual dentro de las fuerzas armadas de todo el mundo.