Naufragio del Ursa Major. Redes sociales
El carguero ruso 'Ursa Major', hundido frente a las costas de Murcia y Almería, podría contener reactores nucleares
Una nueva investigación señala que en las bodegas del buque, hundido a finales del 2024, podría haber dos reactores nucleares para submarinos.
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Los últimos días de diciembre del 2024 fueron especialmente intensos frente a las costas de Almería y Murcia. Un buque ruso, el Ursa Major, se hundió en esa región marítima llevando en sus bodegas la que podría ser una carga potencialmente radiactiva.
Tampoco está muy claro el motivo del naufragio y hundimiento del carguero, que había partido desde Rusia y navegado durante buena parte del trayecto sin mayor novedad.
Una investigación llevada a cabo por la CNN señala que muy posiblemente lo que el carguero acomodaba en sus bodegas eran componentes para dos reactores nucleares rumbo a Corea del Norte.
Y que el hundimiento no fue un accidente ni un fallo técnico. El medio estadounidense, haciéndose eco de un comunicado del dueño del barco, apunta directamente a un ataque.
Antes de su paso por el Estrecho de Gibraltar, el Ursa Major llevaba de escolta a dos embarcaciones militares rusas —'Ivan Gren' y 'Aleksander Otrakovsky'— y estaba siendo seguida por patrulleros portugueses.
Una vez en aguas frente a las costas españolas, el carguero se internó en el mar Mediterráneo y no fue hasta el 22 de diciembre de ese mismo 2024 cuando realizó una maniobra que llamó la atención de los servicios de salvamento españoles.
El Ursa Major "redujo drásticamente su velocidad", explican en la CNN, lo que llevó a los servicios españoles ubicados en Cartagena a contactar vía radio con el carguero para comprobar si se encontraba enfrentando algún tipo de problema.
La tripulación del barco ruso indicó que todo iba bien, pero 24 horas después, los radares detectaron un cambio muy pronunciado en el rumbo.
Faltaban pocos minutos para que el reloj marcara la una del mediodía cuando se registró la primera llamada de auxilio por parte del Ursa Major. Sufrieron tres explosiones cerca de la sala de máquinas, según explicó posteriormente un oficial del barco, que causaron la muerte de dos tripulantes.
Navegación del Ursa Major por las costas españolas.
Esto provocó que la embarcación comenzara a escorarse progresivamente debido a una importante vía de agua, aunque, aparentemente, el hundimiento no parecía que iba a ser inmediato.
Los 14 tripulantes que quedaban con vida evacuaron el carguero en un bote y posteriormente fueron embarcados en el 'Salvamar Draco', con base en el puerto de Cartagena.
En las últimas horas de la tarde, un buque militar español se acercó a Ursa Major oficialmente con el objetivo de prestar ayuda. Sin embargo, según la CNN, media hora después, el 'Ivan Gren' ordenó a todas las embarcaciones cercanas que se alejaran del carguero y dejaran un perímetro de dos millas náuticas.
Además, el 'Ivan Gren' pidió que se devolviera a la tripulación rescatada por el 'Salvamar Draco'.
Las autoridades españolas de salvamento marítimo insistieron en que debían llevar a cabo una operación de rescate y enviaron un helicóptero al barco para buscar potenciales supervivientes.
El rescatador español intentó entrar en la sala de máquinas, pero se la encontró sellada, y registró los camarotes y algunas zonas de la embarcación sin hallar a nadie.
Tocado y hundido
Ya en noche cerrada, poco antes de las 22:00, el 'Ivan Gren' lanzó una serie de bengalas sobre la zona del hundimiento de la embarcación, seguidas de cuatro explosiones.
A las 11:10 de la noche, se informó que el Ursa Major se había hundido al fondo del mar Mediterráneo.
En tierra, los 14 supervivientes fueron interrogados y el capitán del buque ruso se mostró "reacio a hablar sobre el supuesto contenido del barco", aludiendo temor por su propia seguridad.
Oficialmente, el buque llevaba en su espacio de carga dos grúas, contenedores vacíos y "dos tapas de alcantarilla de grandes dimensiones".
Durante el interrogatorio, el capitán aclaró que esas "tapas de alcantarilla" que oficialmente estaban reflejadas en la hoja de carga eran realmente "componentes de dos reactores nucleares similares a los que se utilizan en los submarinos".
Según su testimonio, y sin llegar a poder confirmarlo, estas partes no contenían combustible nuclear.
Sólo cuatro días después del hundimiento, el dueño del Ursa Major emitió un comunicado afirmando que la embarcación fue objetivo de "un ataque terrorista selectivo" y enumeró las 3 explosiones.
Una semana después, según afirma la CNN, un barco científico —pero acusado de espionaje en aguas de la OTAN— fondeó durante cinco días sobre el pecio del Ursa Major. Pocos días después, se registraron otras cuatro explosiones, posiblemente dirigidas a los restos del barco.
Desde entonces, el silencio sobre la naturaleza del presunto primer ataque, de las supuestas explosiones que provocaron el hundimiento rápido y la carga real de la embarcación han quedado patentes. Así como la insistencia por parte de Rusia de mantener, durante semanas, cierta vigilancia en la zona.
El Gobierno español, ante una solicitud de información por parte de grupos políticos en la oposición, afirmó que los restos del Ursa Major se encuentran a una profundidad de unos 2.500 metros y que la recuperación del registrador de datos no es posible sin importantes recursos técnicos y riesgos.