Avión T-7A de EEUU Saab
US Air Force autoriza la producción a baja escala del T-7A Red Hawk para reemplazar al veterano T-38 Talon
El Red Hawk presenta una longitud de 14,1 metros, una envergadura de diez metros y una altura de cuatro. Está equipado con aviónica moderna y sistemas de visualización avanzados.
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La Fuerza Aérea de Estados Unidos ha dado luz verde a la producción inicial a baja escala del avión de entrenamiento avanzado T-7A Red Hawk, desarrollado por Boeing y Saab, un paso clave para sustituir al veterano Northrop T-38 Talon, que entró en servicio en 1961.
Las autoridades estadounidenses aclararon el marco de esta transición en un comunicado oficial publicado el 4 de mayo de 2026, confirmando un contrato de 219 millones de dólares para 14 aeronaves, junto con sistemas de entrenamiento, repuestos y equipos de apoyo.
El anuncio, tras el Milestone C del 23 de abril, confirma el paso a producción y mantiene el objetivo de capacidad operativa inicial en 2027, tras superar este hito clave del proceso de adquisición.
“Alcanzar el Hito C es una muestra del compromiso de los equipos gubernamentales e industriales, que han trabajado diligentemente para superar complejos obstáculos técnicos”, declaró William Bailey, subsecretario de la Fuerza Aérea para Adquisiciones, Tecnología y Logística. “El T-7A es un programa fundamental para el futuro de nuestras fuerzas aéreas de combate”.
Para el Comando de Educación y Entrenamiento Aéreo (AETC), la necesidad de incorporar esta plataforma responde a un relevo generacional. “Nuestra misión es entrenar a la próxima generación de pilotos de combate, y el T-7A Red Hawk es la herramienta que necesitamos para lograrlo”, afirmó el general de brigada Matthew Leard, director de planes, programas, requisitos y asuntos internacionales del AETC.
El T-7A se concibe como un sistema de entrenamiento integrado destinado a preparar a las tripulaciones para aeronaves de cuarta y quinta generación, incluidos el F-15EX, el F-22 Raptor y el F-35 Lightning II.
Su configuración biplaza en tándem facilita la interacción instructor-alumno en fases de vuelo complejas, al tiempo que permite una introducción progresiva a sistemas de misión avanzados.
Una prioridad absoluta
Para Boeing, la autorización de esta fase de producción llega tras años de retrasos en el calendario y en el marco de un contrato de desarrollo a precio fijo marcado por problemas técnicos, entre ellos deficiencias en los asientos eyectables, fallos en el software de control de vuelo y tensiones en la cadena de suministro.
Según informó FlightGlobal el año pasado, las pérdidas acumuladas por el fabricante en este programa superaban los 1.800 millones de dólares.
“Nuestro objetivo principal sigue siendo que este innovador entrenador avanzado, diseñado, construido y probado digitalmente, llegue a manos de los instructores y estudiantes de la Fuerza Aérea, y el Hito C nos permite iniciar la producción inicial a baja escala este año”, afirmó Andy Adams, vicepresidente y director del programa T-7 en Boeing.
351 aviones T-7A y 46 simuladores
Pese a este avance, la Fuerza Aérea mantiene un enfoque prudente. Cada uno de los tres primeros lotes de producción a baja escala será autorizado de forma independiente, lo que permitirá incorporar las lecciones extraídas de las pruebas en curso antes de comprometerse con fases posteriores del programa.
El programa completo contempla 351 aviones T-7A y 46 simuladores de entrenamiento en tierra distribuidos en cinco bases del AETC.
El T-7A Red Hawk es el nuevo sistema avanzado de entrenamiento de pilotos de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos que formará a la próxima generación de pilotos durante las próximas décadas.
Boeing se adjudicó el contrato original de 9.200 millones de dólares en septiembre de 2018 en colaboración con la empresa sueca Saab, que fabrica la parte trasera del fuselaje del avión.
La aeronave, bautizada como Red Hawk, rinde homenaje a los icónicos cazas de cola roja pilotados por los aviadores de Tuskegee (Alabama) durante la Segunda Guerra Mundial, el primer grupo de pilotos afroamericanos en la historia de la aviación militar estadounidense.
Estos escuadrones no sólo destacaron por su desempeño en combate en el teatro europeo, sino que también se convirtieron en un símbolo de superación y cambio en unas Fuerzas Armadas aún segregadas.
Con esta denominación, la Fuerza Aérea de Estados Unidos busca vincular el nuevo entrenador avanzado con un legado histórico de excelencia, resiliencia e innovación, al tiempo que subraya el valor simbólico del programa en la formación de futuras generaciones de pilotos.
El T-7A Red Hawk
El T-7A llegó por primera vez a la Base Conjunta San Antonio-Randolph el 5 de diciembre de 2025. Se está integrando en el 99.º Escuadrón de Entrenamiento de Vuelo, cuyo linaje se remonta directamente a la unidad original de Tuskegee.
El avión de entrenamiento cuenta con un monomotor, doble deriva y asientos tipo estadio que ofrecen una excelente visibilidad desde la cabina tanto al instructor como al alumno. El T-7A está equipado con aviónica moderna y sistemas de visualización avanzados.
El Red Hawk presenta una longitud de 14,1 metros, una envergadura de diez metros y una altura de cuatro. Tiene una velocidad máxima de Mach 1,3 y un alcance de 1.839 kilómetros. Su techo de vuelo es de 50.000 pies.
Su sistema de control de vuelo digital fly-by-wire con triple redundancia ofrece un manejo preciso y puede ajustarse para reproducir el comportamiento aerodinámico de distintos cazas.