La sargento primero Susana Lawson.

La sargento primero Susana Lawson. Cristina Villarino

Observatorio de la Defensa

La sargento Lawson, la española que da luz verde a los aviones de carga en Getafe: "Lo más importante es el factor humano"

Susana Lawson es la responsable de chequear que todas las aeronaves del Ala 35 están aptas para volar y no le tiembla el pulso a la hora de dejarlas en tierra.

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Las claves

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La sargento primero Susana Lawson es la única mujer probadora de vuelo del Ala 35 en Getafe y responsable de autorizar los despegues de los C295.

Lawson realiza exhaustivas inspecciones prevuelo en los aviones, revisando trenes de aterrizaje, alas y sistemas críticos para garantizar la seguridad.

Si se detecta alguna anomalía durante la revisión, el avión no despega hasta ser reparado por el equipo de mantenimiento.

Lawson también participa en las pruebas de certificación de aeronavegabilidad, donde se evalúan los sistemas críticos de los aviones tanto en tierra como en el aire.

Ningún avión C295 despega de la base aérea de Getafe (Madrid) sin el visto bueno de la sargento primero Susana Lawson. La militar es uno de los cuatro probadores de vuelo de máximo nivel con los que cuenta el Ala 35 del Ejército del Aire, y la primera y única mujer que hasta el momento ha alcanzado este rango.

Ella es la responsable de corroborar que estas aeronaves de transporte están preparadas para llevar a cabo la misión asignada. "Antes del primer vuelo del día, los aviones tienen que pasar una inspección prevuelo en la que se determina si están aptos o no para volar", explica a EL ESPAÑOL Lawson.

"Es importante porque ahí se detecta si hay alguna discrepancia, avería o anomalía antes del despegue. Se mira prácticamente todo el avión y sus sistemas", asegura. Esta revisión se lleva a cabo a pie de pista y una vez realizada -y superada- el C295 tiene el visto bueno para operar a lo largo de las siguientes 24 horas.

Una de las inspecciones más importantes está relacionada con los trenes de aterrizaje. "Ahí se mira que las llantas estén en la posición adecuada, que las ruedas tengan el nivel de presión correcto y que no tengan daños, grietas, picotazos o rajas. Se examina también el desgaste de frenos, el cableado eléctrico y que las tuberías hidráulicas no tengan pérdidas", detalla la militar.

También las alas y palas precisan ser chequeadas, especialmente las botas neumáticas que impiden la formación de hielo a grandes altitudes. "Se corrobora que las hélices estén abanderadas, es decir, que no estén torcidas", subraya la sargento primero de la fuerza aérea española.

La sargento primero Susana Lawson revisa el tren de aterrizaje de un avión C295

La sargento primero Susana Lawson revisa el tren de aterrizaje de un avión C295 Cristina Villarino

¿Y qué sucede si no se supera la revisión? "El avión no puede despegar", sentencia Lawson. "Si detecto una anomalía no puedo firmar el acta de prevuelo ni dar el apto para esa misión ni para ninguna.

En esa circunstancia, "se metería el avión nuevamente dentro del hangar para que el equipo de mantenimiento lo repare" y, en el mejor de los casos, se saca otro para llevar a cabo la misión. "Y si no lo hay, esperamos a que la aeronave sea reparada", sostiene la militar.

La sargento primero Susana Lawson inspecciona la hélice de un avión C295

La sargento primero Susana Lawson inspecciona la hélice de un avión C295 Cristina Villarino

Y es que en un aparato tan complejo como una aeronave, un fallo en un componente específico puede repercutir en otras partes del sistema.

"Una fuga hidráulica en el paquete de frenos hará que el avión no se detenga al momento de aterrizar, pero la pérdida también afecta a otros sistemas que requieren presión hidráulica, como los flaps de las alas", explica Lawson.

La sargento primero tiene muy claro que su trabajo es fundamental para impedir cualquier accidente, especialmente cuando hay vidas en juego. "El factor humano es lo más importante", señala.

Sin embargo, pese a la enorme responsabilidad que tiene sobre sus hombros, Lawson asegura no sentir presión alguna. "Estoy instruida para hacer esa inspección y nadie rebate mi decisión", asegura.

Entrada en pérdida

Como probadora en vuelo, Lawson debe participar en las pruebas de certificación de aeronavegabilidad a las que cada año deben someterse los aviones, tanto en tierra como en el aire. "En las mismas se lleva a cabo una inspección mucho más exhaustiva, porque a la hora de volar se examinan sistemas críticos".

Una de las cosas que se evalúan es si el C295 alerta a los pilotos que se está por entrar en pérdida, es decir, que se está perdiendo la sustentación. "Se lleva al avión al límite y primero te dice 'oye, si no haces nada vas a entrar en pérdida' y si lo ignoras el propio avión debe recuperar el vuelo", explica Lawson.

La sargento primero Susana Lawson en la cabina de un avión C295

La sargento primero Susana Lawson en la cabina de un avión C295 Cristina Villarino

Sin embargo, "si el sistema de alerta no funciona en el momento que se entra en pérdida, el piloto es el tiene que recuperarlo. Son pilotos probadores, están preparados por si eso pasa, no vale cualquiera".

Estas pruebas, en las que también es habitual apagar los motores durante el vuelo, tienen una duración de dos horas y media. "Se realizan en un espacio aéreo de clase Delta, una zona segura y autorizada en la que no va a haber más aeronaves en un determinado espacio de tiempo", señala la sargento primero.

La sargento primero Susana Lawson en la cabina de un avión C295

La sargento primero Susana Lawson en la cabina de un avión C295 Cristina Villarino

Lawson ingresó en el Ejército del Aire en 2009 y se especializó en mecánica y mantenimiento operativo de aeronaves. Tras permanecer algo más de dos años en la base aérea de Morón de la Frontera, trabajando con los cazas Eurofighter, desde finales de 2017 está al servicio del Ala 35, en Getafe.

"Aquí me gusta muchísimo más. Cada día es distinto: un día paracaidistas, al otro carga... También me gusta que siempre tienes que estar actualizado, no puedes estudiar una cosa y quedarte ahí", afirma.

La sargento primero Susana Lawson inspecciona un avión C295 antes de su despegue

La sargento primero Susana Lawson inspecciona un avión C295 antes de su despegue Cristina Villarino

La militar asegura que es cuestión de tiempo que deje de ser la única mujer probadora de vuelo del Ala 35. Actualmente, en el equipo de mantenimiento y mecánica —compuesto por alrededor de 30 personas— hay varias mujeres, de cuya formación se ocupa la propia Lawson. "Todo lo que sé lo comparto con los compañeros cuando les doy instrucción", destaca.

Por ahora, la sargento primero quiere que su futuro siga ligado al Ala 35. "Ahora es cuando, en toda mi carrera, más realizada me estoy sintiendo", asegura.

"Apenas llegué a Getafe veía a los que llevaban más años que eran probadores en vuelo, instructor de mecánico, instructor de supervisor. Les veía cómo trabajaban, lo que sabían, y yo decía 'quiero llegar ahí, quiero estar ahí a ese nivel'", recuerda Lawson. "Y ahora lo he conseguido. Llegué".