Militares de EE. UU. y Alemania usando software de Palantir.

Militares de EE. UU. y Alemania usando software de Palantir.

Observatorio de la Defensa

El polémico manifiesto de Palantir agita el debate sobre los vínculos entre el sector tecnológico y la defensa

La tecnológica tiene como principal cliente al Gobierno de Estados Unidos, incluyendo el Departamento de Guerra, que dirige Pete Hegseth.

Más información: Palantir, la tecnológica que quiere una autocracia digital: exige "defender Occidente con industria militar basada en IA"

Publicada
Las claves

Las claves

Palantir ha publicado un manifiesto que aboga por el servicio militar obligatorio y la integración de la inteligencia artificial en la defensa, encendiendo el debate sobre la relación entre tecnología y sector militar.

El documento de Palantir defiende la supremacía tecnológica y la participación activa de las élites tecnológicas en la defensa nacional, apuntando a una redefinición del contrato social y geopolítico.

Palantir es un proveedor clave de software de análisis de datos para gobiernos y fuerzas armadas, con contratos destacados con el Pentágono, OTAN y agencias de seguridad estadounidense.

La expansión internacional de Palantir ha generado tensiones, especialmente en Europa, por cuestiones de soberanía de datos y el uso de IA en operaciones militares y policiales.

La publicación de un documento programático por parte de Palantir Technologies, donde reivindica entre otras muchas cuestiones el "servicio militar obligatorio", el “poder duro” y la guerra algorítmica, ha reabierto un frente de debate que trasciende lo tecnológico para adentrarse de lleno en la arquitectura de seguridad de Occidente.

Más allá de la polémica, el posicionamiento de Palantir refleja una tendencia creciente: la convergencia entre el sector tecnológico y el aparato de defensa, en un contexto donde la inteligencia artificial se perfila como el nuevo dominio crítico.

Palantir no es una empresa cualquiera: factura 343.000 millones de dólares y ocupa el puesto 29 del S&P 500. Entre sus principales clientes figura el Gobierno de EEUU, incluidos el Departamento de Guerra y agencias de seguridad interior, mientras actúa como desarrollador clave del sistema Maven (MSS), núcleo del ecosistema digital de combate de la OTAN.

Ahora, con el citado manifiesto, la compañía reaviva las advertencias de analistas sobre el creciente escrutinio regulatorio a la IA en vigilancia y operaciones militares, sobre todo en Europa, donde se debate su encaje en democracias.

Alemania acaba de rechazar ampliar su colaboración con Palantir por la soberanía de datos, lo que pone de manifiesto la tensión entre innovación tecnológica y control estatal.

Frente a las críticas, y al margen de lo sostenido en el manifiesto, la compañía siempre ha negado que retenga datos -como sostienen algunos de sus críticos- y defiende que su labor se limita a desarrollar herramientas de gestión que operan bajo control del cliente.

Sin embargo, el manifiesto de 22 puntos, es demoledor. No sólo define la visión ideológica del CEO de Palantir, Alex Karp, sino que confirma su ambición de influir en el diseño del orden internacional. Algo peligroso cuando gran parte de sus contratos son del sector Defensa.

Alex Karp, CEO de Palantir.

Alex Karp, CEO de Palantir.

En un escenario donde la frontera entre empresa tecnológica y actor estratégico se difumina, la compañía emerge como uno de los exponentes más claros de un nuevo paradigma: el de la guerra de datos.

El texto del citado manifiesto, inspirado en la obra The Technological Republic del propio Karp, plantea una visión del orden internacional basada en la supremacía tecnológica, la integración de la inteligencia artificial en la defensa y una redefinición del contrato social entre Estado, industria y ciudadanía.

El documento propone que las élites tecnológicas participen activamente en la defensa nacional o el servicio militar obligatorio como deber universal, así como la inevitabilidad de una carrera armamentística basada en IA.

“La cuestión no es si se desarrollarán estas armas, sino quién lo hará”, sostiene, en una lógica que prioriza la ventaja estratégica frente a los dilemas éticos. ¿Tecnología defensiva o puerta a un futuro distópico?

El sistema Maven

Igualmente, también reivindica el papel del poder militar estadounidense como garante de la estabilidad global y sugiere reforzar las capacidades de aliados históricos como Alemania o Japón, en línea con tendencias ya visibles en el rearme europeo tras la invasión rusa de Ucrania y el giro estratégico en Asia-Pacífico.

Tanto Alemania como Japón están incrementando enormemente su presupuesto en Defensa y en capacidades militares. De hecho, Palantir tiene un interés directo en ello: la empresa ha abierto oficinas en Tokio y Fráncfort y firmó en 2024 una importante colaboración con la Bundeswehr.

Un oficial del Ejército de Estados Unidos observa la interfaz del sistema inteligente Maven durante una sesión de entrenamiento.

Un oficial del Ejército de Estados Unidos observa la interfaz del sistema inteligente Maven durante una sesión de entrenamiento.

Sin embargo, este martes, el jefe de ciberdefensa alemán aseguró en el diario Handelsblatt que las Fuerzas Armadas no contemplan, por ahora, adjudicar contratos a la empresa estadounidense de análisis de datos y software de defensa Palantir.

En marzo, Reuters informó que Maven, el sistema de IA militar de Palantir, se convertirá en programa oficial del Pentágono, consolidando su tecnología de selección de objetivos en todo el Ejército de EEUU, que la define como su "campo de batalla impulsado por IA", y que se ha empleado en operaciones como Furia Épica contra Irán.

Maven analiza datos de vigilancia -satélites, drones, comunicaciones interceptadas e Internet- para agilizar operaciones, incluidos ataques aéreos letales, presentándolos en una app unificada para comandantes y unidades de apoyo, según medios especializados en defensa.

Palantir

Fundada por Peter Thiel y el propio Karp, la compañía se ha consolidado como uno de los principales proveedores de software de análisis de datos para gobiernos y fuerzas armadas y policías. Sus plataformas permiten integrar grandes volúmenes de información dispersa, facilitando la identificación de patrones y la toma de decisiones operativas.

El nuevo sistema proporcionará a la Alianza una capacidad de combate común basada en datos.

El nuevo sistema proporcionará a la Alianza una capacidad de combate común basada en datos. EFE

Al margen de lo expresado en el citado manifiesto, el software de Palantir está concebido para que "sean los expertos en la materia quienes, en última instancia, adopten estas decisiones de gran trascendencia, especialmente aquellas que pueden afectar a la vida y el bienestar de otras personas".

El principal cliente de Palantir sigue siendo el Gobierno de EEUU, especialmente el Departamento de Guerra y varias agencias de seguridad nacional. La compañía ha afianzado su presencia en el ámbito militar y de inteligencia con contratos centrados en el análisis masivo de datos y el apoyo a operaciones estratégicas.

Además, la tecnológica mantiene contratos con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), al que proporciona herramientas de análisis de datos utilizadas en operaciones de localización y deportación de migrantes.

La compañía colabora con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

La compañía colabora con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

Estas actividades también han sido objeto de críticas recurrentes por parte de organizaciones de derechos humanos, que cuestionan el impacto de estas tecnologías en la privacidad y las garantías legales.

También se ha llegado a cuestionar si la IA Maven de Palantir puede disparar armas de forma autónoma. Algo que oficialmente no puede ocurrir.

El Pentágono mantiene la directiva de que siempre debe haber un humano en el ciclo de decisión letal (human-in-the-loop). El sistema actúa como un recomendador ultrarrápido, marcando objetivos y analizando riesgos, pero el disparo final requiere autorización humana.

Pese a las garantías que subrayan Pentágono y Palantir, muchos alegan que el mayor riesgo radica en los falsos positivos y los sesgos del algoritmo. En un escenario de combate rápido, un error de identificación podría resultar en bajas civiles.

Ámbito internacional

La tecnológica también ha ampliado su actividad en el ámbito internacional. Destaca su cooperación con el Gobierno de Benjamín Netanyahu en el rastreo de rehenes, aunque no participa -pese a lo publicado en algunos medios- en los sistemas utilizados en Gaza para la selección de objetivos -Lavender y Gospel-, que son propiedad de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF).

En paralelo, la compañía ha acelerado su expansión en Europa y Asia con acuerdos estratégicos y la apertura de oficinas en mercados clave con empresas públicas y privadas.

En Reino Unido, la Policía Metropolitana emplea su tecnología para analizar datos internos y detectar desde irregularidades administrativas hasta posibles delitos graves. En Francia, la Dirección General de Seguridad Interior (DGSI), agencia de inteligencia nacional gala, también recurre a sus soluciones para sus misiones antiterroristas.

Además, desde hace años colabora con Ucrania, "ayudando a sus Fuerzas Armadas a repeler la agresión rusa". También participa en el desminado, "protegiendo vidas y apoyando la revitalización económica".

Además, Palantir trabaja con otras grandes compañías como BP, Merck, Sanofi, Novartis, Airbus, Walmart y American Airlines.