El almirante Pierre Vandier.

El almirante Pierre Vandier. OTAN

Observatorio de la Defensa

"La historia no espera": la OTAN urge a acelerar su adaptación militar ante la disrupción tecnológica y la IA

Advierte de que la IA “condena” a las organizaciones “lentas y excesivamente procedimentales” y acelera la brecha entre quienes se adaptan y quienes no.

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Yolanda Rodríguez | Agencias
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Las claves

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El almirante Pierre Vandier urge a la OTAN a acelerar su adaptación militar ante la disrupción tecnológica y el avance de la inteligencia artificial.

Vandier advierte que la lentitud y complejidad de los procesos europeos se han convertido en una vulnerabilidad estratégica frente a amenazas modernas.

Propone reformar ciclos de adquisición, abrir arquitecturas y gobernar los datos como activos estratégicos para responder al nuevo entorno bélico.

Subraya que la guerra contemporánea afecta a todos los sistemas sociales, y que la rapidez de aprendizaje colectivo es clave para la disuasión.

El comandante supremo aliado de transformación de la OTAN, el almirante francés Pierre Vandier, ha advertido de la urgencia de acelerar la adaptación militar de la Alianza ante un entorno estratégico cada vez más marcado por la irrupción de nuevas tecnologías, especialmente la inteligencia artificial (IA).

“La historia no espera a las organizaciones indecisas. Nunca da aviso. Observa, a posteriori, cuáles lograron transformarse y cuáles desaparecieron, aniquiladas por la derrota. Transformarse o abandonar. No hay una tercera vía”, afirma Vandier en un análisis publicado este martes en la revista Le Grand Continent.

El almirante sostiene que la guerra ha dejado de ser un fenómeno excepcional para convertirse en una constante del sistema internacional. En este nuevo contexto, advierte de que la IA “condena” a las organizaciones “lentas y excesivamente procedimentales” y acelera la brecha entre quienes se adaptan y quienes no.

“Otorga a quienes aprenden rápidamente una ventaja exponencial sobre quienes no. No es solo una herramienta más; es una prueba darwiniana de supervivencia”, subraya Vandier.

El almirante francés identifica como punto de inflexión la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, que puso fin a lo que describe como una “ilusión de paz” en Occidente tras décadas de estabilidad relativa.

Sin embargo, el almirante considera que la respuesta aliada sigue siendo insuficiente, ya que aumentar el gasto en defensa o reforzar el arsenal no resuelve un cambio de fondo en la naturaleza del conflicto.

Vandier advierte que “los propios procesos europeos se han vuelto demasiado densos, lentos y complejos, hasta bloquear la capacidad de actuar. La inercia institucional se ha convertido en una vulnerabilidad estratégica”.

“Ucrania suspendió reglas para acelerar su industria en plena guerra; en Europa, los ciclos de adquisición siguen durando entre diez y quince años, mientras las especificaciones se eternizan, las arquitecturas permanecen cerradas, los datos siguen compartimentados y los sistemas de acreditación responden a una amenaza mucho más lenta que la actual”, añade.

Para Vandier, “Europa no solo necesita más recursos, sino una reforma de fondo para dejar de optimizar un modelo que sus adversarios ya saben eludir”.

Por ello, exige "invertir en la velocidad de aprendizaje colectivo: reformar los ciclos de adquisición, abrir las arquitecturas, conectar la industria con el combate, gobernar los datos como un activo estratégico compartido y formar combatientes capaces de aprender, no solo de ejecutar".

Según explica, la guerra contemporánea trasciende el ámbito militar y se dirige contra el conjunto de los sistemas que sostienen a las sociedades, desde infraestructuras energéticas y redes de comunicación hasta cadenas logísticas y cohesión social, diluyendo así la frontera entre frente y retaguardia.

La OTAN ha adquirido oficialmente un sistema de combate basado en inteligencia artificial (MSS).

La OTAN ha adquirido oficialmente un sistema de combate basado en inteligencia artificial (MSS).

En este escenario, el factor tiempo adquiere un papel central. La aceleración tecnológica, impulsada por la IA, obliga a una adaptación constante, donde la capacidad de aprender más rápido que el adversario se convierte en un elemento clave de la disuasión.

Para afrontar este desafío, Vandier propone una transformación profunda basada en tres ejes: mejorar la explotación de las lecciones aprendidas, desarrollar entornos de experimentación más exigentes y adoptar modelos de despliegue continuo inspirados en el ámbito digital.

A su juicio, la OTAN cuenta con ventajas significativas, como su base industrial y su experiencia en interoperabilidad, pero advierte de que solo serán efectivas si la Alianza logra adaptarse al ritmo que imponen las nuevas tecnologías y la evolución del conflicto.