Predator B con el pod SOAR debajo del ala

Predator B con el pod SOAR debajo del ala Ejército del Aire y del Espacio

Observatorio de la Defensa

Las prioridades de Defensa para la guerra electrónica española: desarrollo de 'pods' modulares y SIGINT desde satélites

Entre los objetivos de la Secretaría de Estado de la Defensa está compatibilizar estos desarrollos con otros enfocados a aeronaves tripuladas.

Más información: El Ejército de Tierra se acerca al campo de batalla del futuro: drones armados, guerra electrónica y espionaje aéreo

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Las claves

Las claves

Defensa prioriza el desarrollo de sistemas de guerra electrónica, con énfasis en pods modulares y SIGINT satelital, para modernizar la capacidad militar española.

El objetivo es controlar el espectro electromagnético, garantizando la protección y eficacia de las fuerzas propias e impidiendo su uso por adversarios.

Se impulsará la integración de pods de reconocimiento y perturbación electrónica en aeronaves, evitando la necesidad de plataformas dedicadas exclusivamente.

El programa Santiago II y la vigilancia satelital SIGINT buscan reforzar la inteligencia de señales en tierra, mar, aire y espacio, aunque aún sin contratos activos con empresas nacionales.

La experiencia acumulada en los conflictos de Ucrania y de Irán apunta a la guerra electrónica como uno de los campos más importantes para el campo de batalla moderno.

Siguiendo este hilo, la Secretaría de Estado de la Defensa identifica a estos sistemas de guerra electrónica como prioritarios y en diferentes dominios dentro de su Estrategia de Tecnología e Innovación de la Defensa de este 2026.

"El objetivo principal de la guerra electrónica es el control del espectro electromagnético, garantizando su uso por parte de las fuerzas propias para desplegar su potencial de combate, al tiempo que se impide su utilización por parte del adversario", señalan.

Defensa las describe como capacidades "fundamentales en los conflictos actuales, lo que hace crítico mantener actualizados los sistemas de guerra electrónica y de autoprotección en todas las plataformas empleadas en defensa".

"Asimismo, resulta imprescindible disponer de autonomía nacional en este ámbito y extender estas capacidades desde el nivel estratégico y operaciones hasta el nivel táctico".

Las Fuerzas Armadas españolas tienen en este ámbito de guerra electrónica una de sus tareas pendientes, convirtiéndola en una necesidad histórica fruto de los recortes presupuestarios de los últimos 20 años y que ahora trabajan por resolver.

Ya el año pasado, el Ministerio de Defensa aprobó una serie de Programas Especiales de Modernización para los Ejércitos de Tierra y Aire y para la Armada con el objetivo de incorporar nuevas capacidades y renovar sus sistemas más anticuados.

Desde aeronaves

Según detallan en el informe, la prioridad en cuanto a la guerra electrónica pasa por desarrollar soluciones en los ámbitos de apoyo electrónico (ESM) y de contramedidas electrónicas (ECM).

Capacidades "adaptadas al entorno electromagnético actual y emergente" con la integración de avances en "antenas multifunción, tecnologías de radiofrecuencia y algoritmos cognitivos de alerta e inteligencia".

Uno de los puntos que más llama la atención es que se impulsará la "modularidad de los sistemas a través del desarrollo de pods tanto de reconocimiento como de perturbación electrónica que eviten el uso de plataformas dedicadas"

Esto apunta a la creación de diferentes sistemas integrados en pod -módulos que se pueden poner y quitar en los aviones militares, como en los pilones de debajo de las alas- y no al desarrollo de una aeronave dedicada exclusivamente a la guerra electrónica.

Se trata de una aproximación a los sistemas de guerra electrónica aéreos un tanto diferente a la planteada por el propio Ministerio hace sólo unos meses.

El pasado diciembre, dentro de los Programas Especiales de Modernización de 2025, Defensa adjudicó a Indra y Airbus el "estudio de definición de la plataforma aérea tripulada para inteligencia de señales (SIGINT)" por 16 millones de euros y 18 meses de ejecución.

Según explicaron, el objetivo es "proporcionar una solución nacional basada en tres aviones para detectar, seguir, clasificar e identificar objetivos de interés por parte de las Fuerzas Armadas".

La aprobación del mencionado PEM y la intención de Defensa de continuar impulsando pod de guerra electrónica -un sistema ya presente en el dron Predator del Ejército del Aire- puede significar un avance importante en las capacidades de España si se ejecutan ambos desarrollos de forma paralela.

En los próximos años, tienen previsto compatibilizar la ejecución de un conjunto de proyectos de I+D+i ya iniciados -en los dominios terrestre, naval y aéreo- para sistemas tripulados y no tripulados con el desarrollo de nuevos proyectos de sistemas de guerra electrónica, según afirman en el informe.

Si bien no lo puntualizan, esta podría ser una referencia clara y directa a las diferentes patas del programa Santiago Fase II en el que ya se encuentra trabajando el Ministerio de Defensa junto a varias compañías especializadas.

Más allá de la rama aérea, programa Santiago II comprende igualmente un incremento importante de las capacidades de guerra electrónica para el Ejército de Tierra y el sustituto directo del buque A-111 'Alerta' para la Armada como plataforma de espionaje del espectro electromagnético.

SIGINT satelital

Dentro del EDIT, el Ministerio de Defensa también apunta directamente a un "creciente interés en las actividades de guerra electrónica en el ámbito espacial".

Este campo abarca tanto el desarrollo de sistemas SIGINT (Inteligencia de Señales, por sus siglas en inglés) embarcados principalmente en pequeños satélites y constelaciones, como sistemas para la monitorización del espectro satelital y posibles contramedidas asociadas.

Dentro de este ámbito, algunas compañías españolas ya se encuentran a disposición de satélites, constelaciones y sistemas asociados para llevar a cabo este tipo de trabajos.

Un ejemplo es Integrasys, que dispone de acuerdos con compañías con satélites para llevar a cabo la localización de embarcaciones mediante el análisis del espectro electromagnético. Otra española es FOSSA Systems, que ya cuenta con satélites en órbita capaces de realizar labores de inteligencia de señales.

Según han confirmado a EL ESPAÑOL ambas empresas, ninguna de ellas tiene actualmente ningún contrato activo con el Ministerio de Defensa liderado por Margarita Robles.