USV Kraken K3 Scout

USV Kraken K3 Scout Rheinmetall

Observatorio de la Defensa

Rheinmetall entra en el negocio de los drones navales con el 'Kraken K3 Scout' y promete hacer hasta 1.000 buques al año

El gigante de la defensa alemán se ha aliado con la empresa británica Kraken para diseñar un sistema autónomo tanto para misiones civiles como militares.

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Las claves

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Rheinmetall inicia la producción en serie de su primer dron naval, el Kraken K3 Scout, tras asociarse con Kraken Technology Group.

El Kraken K3 Scout es una plataforma modular de 8,4 metros, capaz de alcanzar 55 nudos y diseñada para misiones civiles y militares.

La capacidad de producción inicial es de 200 unidades al año, ampliable hasta 1.000, desde el astillero Blohm+Voss en Hamburgo.

El auge de drones navales responde al impacto de estos sistemas en la guerra de Ucrania, donde han demostrado ser cruciales en operaciones marítimas y fluviales.

Rheinmetall ha marcado un hito en la industria militar al anunciar el inicio de la producción en serie de su primer vehículo de superficie no tripulado (USV): el Kraken K3 Scout. Este movimiento no solo consolida su nueva división, Naval Systems, sino que posiciona a la compañía como un actor dominante en el mercado de la tecnología autónoma marítima.

La incursión en este sector por parte del gigante de la defensa alemán es el resultado de una colaboración internacional. Tras la creación de una empresa conjunta el año pasado con la firma tecnológica británica Kraken Technology Group, ambas entidades operarán ahora bajo la marca Rheinmetall Kraken GmbH.

Esta unión combina la robustez industrial y el alcance global de la firma con la agilidad e innovación de la tecnología británica.

Según Mal Crease, director general de Kraken Technology Group, esta estructura garantiza que el K3 Scout pueda escalar su producción para satisfacer una demanda y requisitos operativos "en crecimiento exponencial".

El Kraken K3 Scout no es solo un dron de vigilancia; es una plataforma modular de alto rendimiento. Con una eslora de 8,4 metros, esta embarcación destaca por ser capaz de alcanzar hasta 55 nudos.

Asimismo, puede configurarse tanto para misiones civiles como militares y está pensada especialmente para operaciones de vigilancia marítima, protección de infraestructuras críticas e incluso como portadora de sistemas de armas.

De igual manera, sus fabricantes resaltan que este buque autónomo está diseñado para ser rentable y altamente eficaz en entornos de riesgo.

Un millar de buques cada año

La producción de este nuevo dron naval se está llevando a cabo en el emblemático astillero Blohm+Voss, en Hamburgo. Rheinmetall está transformando estas instalaciones en el principal centro de pruebas y tecnología de Alemania para sistemas marinos autónomos.

"La producción del Kraken K3 Scout está prevista inicialmente para unas 200 unidades al año", ha señalado Tim Wagner, director general de la división de Sistemas Navales de Rheinmetall.

Sin embargo, "dependiendo del volumen de pedidos, podemos ampliar la producción hasta alcanzar las 1.000 unidades anuales", ha asegurado.

La capacidad de fabricar hasta un millar de estos buques anualmente responde a una necesidad global: la urgencia de contar con plataformas autónomas, escalables y disponibles de inmediato para asegurar las fronteras y las rutas comerciales del siglo XXI.

Lecciones desde Ucrania

El movimiento de la compañía germana, que el pasado marzo culminó la adquisición del astillero germano Lürssen, hacia el negocio de los sistemas autónomos navales responde en parte al papel fundamental que este tipo de vehículos han desempeñado a lo largo de la guerra de Ucrania.

El uso por parte de Kiev de USV ha sido un dolor de cabeza para la flota de la Marina rusa en el mar Negro. Las fuerzas ucranianas han llegado a perpetrar, en numerosas ocasiones, ataques contra buques atracados en el puerto de Sebastopol, en Crimea.

“Ursula”, el dron fluvial ucraniano de nueva generación.

“Ursula”, el dron fluvial ucraniano de nueva generación.

De hecho, Ucrania ha construido una fuerte industria vinculada al diseño y fabricación de este tipo de aparatos. El último desarrollo dado a conocer por el país invadido ha sido 'Ursula', un dron fluvial compacto diseñado para operar en ríos y canales.

Desarrollado por la empresa Noviteh, 'Ursula' puede desplegar minas antisubmarinas y antipontones de forma encubierta, superar obstáculos acuáticos como redes o barreras y remolcar hasta 500 kilos de carga.

Pese a su tamaño -apenas 0,93 metros de eslora y 8,5 kilogramos de peso-, el vehículo simboliza una nueva generación de drones no tripulados de superficie diseñados para operaciones secretas en entornos fluviales y costeros.

Según sus desarrolladores es capaz de alcanzar 35 km/h y puede mantener operaciones durante 1,5 horas a máxima velocidad o hasta 24 horas en modo de observación silenciosa.

Está construido en plástico, lo que reduce su firma térmica y radar, y facilita su uso en entornos donde la discreción es esencial.