A-52, clase Oste

A-52, clase Oste Wikimedia

Observatorio de la Defensa

Alemania adelanta la construcción del último de sus buques de inteligencia con la amenaza rusa de fondo

La división naval de Rheinmetall acaba de anunciar el inicio de la construcción de la última unidad de la clase 424 de buques espía.

Más información: Los pilares del programa secreto Santiago II: nuevas capacidades de guerra electrónica y espionaje de España, en marcha

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Las claves

Las claves

Alemania ha adelantado la construcción del tercer y último buque de inteligencia clase 424, acelerando el proyecto ante el actual contexto geopolítico.

Estos buques están diseñados para labores de inteligencia de señales (SIGINT) y podrán detectar, interceptar y analizar emisiones de radares y comunicaciones enemigas.

El primero de los buques se entregará en 2029, el segundo en 2030 y el último en 2031, equipándose con avanzados sistemas de monitorización electromagnética.

El programa alemán es similar al relevo generacional que prepara España con el BAM-AGI, sustituyendo buques espía en servicio desde los años 80.

Alemania pisa el acelerador de su industria de defensa. El país europeo, uno de los que más ha incrementado su gasto en el segmento militar, acaba de anunciar el adelanto del inicio de los trabajos de construcción de su próximo buque de inteligencia.

La ceremonia de corte de la primera plancha de acero, que da comienzo a los trabajos de construcción de las embarcaciones, se llevó a cabo en el astillero de Peene-Werft de Wolgast.

Se trata del tercer y último buque de inteligencia de la clase 424 que la Bundeswehr ha encargado a la rama naval del gigante alemán Rheinmetall.

Tal y como han anunciado en un comunicado, "el corte del acero se realizó mucho antes de lo previsto" y que, una vez en servicio, el buque será utilizado conjuntamente por la Marina alemana y el Servicio de Ciberseguridad y Dominio de la Información.

Con este último movimiento, "todos los buques de esta clase ya están en construcción", ha afirmado Tim Wagner, CEO de la división de sistemas navales de Rheinmetall. "Es una señal estratégica".

Wagner también ha indicado que, en el actual entorno geopolítico y de seguridad, "que cambia más rápido que nunca, nosotros, como socio industrial, estamos haciendo nuestra parte para acelerar el fortalecimiento de las capacidades de defensa".

"La velocidad es ahora un factor relevante para la seguridad, y en eso precisamente nos estamos centrando".

Ceremonia de corte de chapa del tercer y último buque de la clase

Ceremonia de corte de chapa del tercer y último buque de la clase Rheinmetall Naval Systems

Alemania es uno de los países de la UE y la OTAN que más ha incrementado su gasto en defensa. Ha pasado de poco más de un 1% en 2021 a un 2,39% en 2025 y la intención de Berlín es continuar incrementando esta partida presupuestaria.

Buque espía

La clase 424 de embarcaciones está especialmente diseñada como una plataforma de inteligencia de señales (SIGINT, por sus siglas en inglés) y sus ramas de inteligencia de las comunicaciones (COMINT) e inteligencia electrónica (ELINT).

Cuenta con una eslora de unos 130 metros y un desplazamiento que puede alcanzar las 4.000 toneladas a plena carga.

El programa fue anunciado por la Bundeswehr en junio de 2021, coincidiendo con la adjudicación al astillero alemán NVL, la filial militar de Lürssen.

Rheinmetall anunció la adquisición de la compañía NVL el pasado 2 de marzo de este año como parte de su estrategia de expansión en la rama de la construcción naval en Alemania.

Continuando con la cronología de la licitación, Berlín anunció en el momento de la firma que la totalidad de las unidades debían estar listas para el año 2029, algo que finalmente no será así.

A-52 clase Oste

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Según medios alemanes, el objetivo actual de Rheinmetall es entregar el primero de los buques de la clase en el año 2029, el segundo en 2030 y el tercero, el que acaban de cortar la primera plancha, en 2031.

Si bien los sistemas específicos que equiparán están clasificados, sí se sabe que la intención de Alemania es integrar los mejores sistemas de monitorización del espectro electromagnético que se encuentren disponibles en el mercado.

Esta tecnología es capaz de detectar, interceptar y analizar emisiones de radares enemigos, enlaces de comunicaciones y otras firmas electromagnéticas en el entorno naval.

También se espera que incluyan antenas multibanda, equipos de radiogoniometría y enlaces de datos seguros que permitan una comunicación cifrada y en tiempo real de la información recopilada por sus sistemas y analizada por su personal.

Desde el punto de vista operativo, las embarcaciones de esta clase realizarán navegaciones en las zonas de interés establecidas por Alemania con especial atención al mar Báltico, mar del Norte y las regiones próximas al Atlántico Norte.

Entre sus funciones principales estarán la de detectar los movimientos de los adversarios, identificar la posición de sus defensas costeras a través de la firma de los radares y rastrear cualquier perturbación electromagnética del espectro que pueda ser de utilidad para la inteligencia militar.

Esas capacidades son críticas para labores de alerta temprana, la identificación de amenazas y la selección de los objetivos para las fuerzas aliadas.

Uno de los puntos diferenciadores respecto a las plataformas aéreas de inteligencia es que estas embarcaciones pueden mantenerse desplegadas durante semanas y son más complicadas de detectar por parte de los radares al moverse por la superficie.

Relevo generacional en España

El programa clase 424 de la Bundeswehr tiene el objetivo de relevar a los buques de la clase Oste que llevan operativos desde los años 80. Una situación calcada a la de España.

La Armada opera actualmente el buque de espionaje A-111 'Alerta', con base en Cartagena y de fabricación alemana, que se botó en los años 80 y lleva prestando servicio para España desde 1992.

Buque A-111 'Alerta' de la Armada

Buque A-111 'Alerta' de la Armada Izan González Cartagena

Con este historial de casi 4 décadas desde que su casco flotó en el mar por primera vez, "la importancia de relevar el barco con una nueva unidad cobra una nueva dimensión", según explican desde el Ministerio de Industria.

Esta intención ha cristalizado en el programa BAM-AGI, adjudicado a Navantia por 242 millones de dólares a finales del pasado año como parte de uno de los PEM.

En la documentación apuntan al desarrollo de tecnologías como el sistema de combate, ciberseguridad, sistema de autoprotección contra drones, integración de vehículos no tripulados y capacidad de interceptación, manejo y gestión de señales e imágenes.

Se contempla igualmente la integración de capacidades de guerra electrónica capaz de realizar la detección, interceptación, análisis, identificación, clasificación, obtención de demora, grabación y escucha en ambiente litoral.