Proyectil deslizante de hipervelocidad Type 25 (25HGP).

Proyectil deslizante de hipervelocidad Type 25 (25HGP).

Observatorio de la Defensa

China acusa a Japón de cruzar la línea de la autodefensa con el despliegue de misiles capaces de alcanzar los 1.000 Km

Pekín alerta de un giro “ofensivo y expansionista” nipón tras la entrada en servicio de los nuevos sistemas Type 25.

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Las claves

China acusa a Japón de sobrepasar la autodefensa tras desplegar misiles de largo alcance Type 25, capaces de alcanzar hasta 1.000 km.

Los nuevos misiles japoneses, el 25SSM y el hipersónico 25HGP, amplían la capacidad de ataque más allá del perímetro nacional, incluyendo objetivos estratégicos en la región.

Tokio justifica este desarrollo como respuesta a la creciente amenaza de misiles de China y Corea del Norte, marcando un giro doctrinal hacia capacidades de contraataque.

China advierte que el despliegue japonés erosiona el statu quo regional y amenaza la paz, pidiendo prudencia y vigilancia internacional.

El equilibrio estratégico en Asia-Pacífico suma un nuevo foco de tensión. China ha denunciado este miércoles que el despliegue por parte de Japón de misiles de largo alcance “va mucho más allá de la autodefensa”, en una acusación que evidencia la creciente preocupación de Pekín ante la evolución doctrinal de Tokio.

La portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, aseguró que Japón está introduciendo “armas ofensivas” incompatibles con su tradicional política exclusivamente defensiva.

Según Pekín, este movimiento refleja la influencia de sectores políticos que buscan transformar el papel militar japonés en la región.

El detonante de la reacción china ha sido el despliegue operativo, anunciado por la Fuerza Terrestre de Autodefensa de Japón, de dos nuevos sistemas de misiles bajo la denominación “Type 25”. Se trata del misil superficie-superficie 25SSM —una evolución del Type 12— y del proyectil hipersónico 25HGP.

El primero amplía su alcance hasta aproximadamente 1.000 kilómetros, lo que permite a Japón atacar objetivos más allá de su perímetro inmediato, incluyendo infraestructuras militares en territorio adversario.

El segundo introduce capacidades hipersónicas, con trayectorias impredecibles y mayor dificultad de interceptación, orientadas especialmente a la defensa de islas remotas.

Ambos sistemas han sido desplegados en bases estratégicas: Camp Kengun, en Kumamoto, y Camp Fuji, en Shizuoka, consolidando el primer paso hacia una arquitectura de disuasión de alcance extendido.

De la defensa pasiva al contraataque

El ministro de Defensa japonés, Shinjiro Koizumi, ha defendido que estas capacidades responden a “el entorno de seguridad más severo desde el final de la Segunda Guerra Mundial”. Tokio considera que la proliferación de misiles en China y Corea del Norte obliga a abandonar una postura exclusivamente defensiva.

Durante décadas, Japón ha confiado en sistemas antimisiles como el Patriot PAC-3 y en el paraguas estratégico de EEUU.

Batería Patriot en unas maniobras de Estados Unidos en Corea del Sur

Batería Patriot en unas maniobras de Estados Unidos en Corea del Sur Sang Woo Choi

Sin embargo, la introducción de capacidades de ataque a distancia —especialmente contra bases de lanzamiento enemigas— marca un cambio doctrinal profundo: la adopción de una capacidad de “contraataque” creíble.

Este giro se ve reforzado por la integración de misiles estadounidenses Tomahawk en su flota naval, así como por los planes de adaptar estos nuevos sistemas a plataformas aéreas y marítimas a partir de 2027.

Pekín eleva el tono

Desde China, la reacción ha sido contundente. Mao Ning advirtió de que esta evolución “amenaza la paz regional” y pidió a la comunidad internacional mantener “alta vigilancia”. Además, instó a Japón a “reflexionar profundamente” sobre su pasado militarista y a actuar con prudencia.

Las declaraciones llegan en un contexto de creciente fricción bilateral, agravado por la postura de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, quien a finales de 2025 dejó abierta la posibilidad de intervenir en un eventual conflicto en el estrecho de Taiwán.

Un nuevo equilibrio en Asia-Pacífico

El despliegue de los sistemas Type 25 no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia más amplia para dotar a Japón de una disuasión en profundidad. La capacidad de atacar objetivos a larga distancia introduce una nueva variable en el cálculo estratégico regional.

Para Pekín, este cambio erosiona el statu quo de posguerra. Para Tokio, es una respuesta necesaria a un entorno cada vez más hostil. En medio, el Indo-Pacífico se adentra en una fase de mayor competencia militar, donde la línea entre defensa y ofensiva se vuelve cada vez más difusa.