Fernando Morales, presidente del grupo Boost Air y Miguel Angel Morell, director general.

Fernando Morales, presidente del grupo Boost Air y Miguel Angel Morell, director general. Boost Air

Observatorio de la Defensa

Nace Boost Air, primer grupo aeronáutico español independiente con una fuerte apuesta por la Defensa

La compañía aspira a convertirse en un referente nacional e internacional en un momento de fuerte crecimiento del sector.

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Las claves

Boost Air nace como el primer grupo aeronáutico español independiente, resultado de la integración de Gestair, Brok-air y ATS Aviation, con el respaldo de Hyperion Fund y la Corporación Financiera Azuaga.

La compañía ofrece un modelo de ciclo completo para la vida útil de las aeronaves, abarcando desde la gestión y mantenimiento hasta la formación especializada, con fuerte enfoque en defensa, aviación ejecutiva y comercial.

Boost Air busca posicionarse como socio clave de las Fuerzas Armadas españolas, destacando su experiencia en actualización de flotas y mantenimiento de aeronaves militares y de aviación ejecutiva.

El grupo cuenta con presencia en 27 aeropuertos de España, Malta y Portugal, más de 900 profesionales y una academia propia para formación en un sector con alta demanda de talento.

El sector aeronáutico español suma un nuevo actor con vocación de liderazgo. Boost Air se ha presentado como el primer grupo aeronáutico español independiente, fruto de la integración de Gestair, Brok‑air y ATS Aviation, impulsada por Hyperion Fund y Corporación Financiera Azuaga.

La compañía aspira a convertirse en un referente nacional e internacional en un momento de fuerte crecimiento del sector, envejecimiento de las flotas y aumento de la demanda de mantenimiento y soporte técnico, con una oferta de servicios integrales para defensa, aviación ejecutiva y comercial.

“Nuestro objetivo es convertirnos en el grupo aeronáutico español independiente de referencia, con capacidad para competir sólidamente también fuera de nuestras fronteras”, afirmó Miguel Ángel Morell, director general de Boost Air, durante la presentación.

El grupo nace con un modelo industrial de ciclo completo que cubre toda la vida de una aeronave: desde la gestión y operación hasta el mantenimiento, la reparación, el diseño, la modificación y la formación especializada.

En este contexto, el grupo reivindica su trayectoria en el ámbito militar. “Con 25 años de experiencia en el ámbito de defensa, la compañía se posiciona también como una opción sólida para las Fuerzas Armadas españolas, al tiempo que refuerza su actividad en aviación ejecutiva y comercial, donde ya opera con decenas de aeronaves y cientos de clientes”, subraya Miguel Ángel Morell, director general de Boost Air.

El grupo busca consolidarse como “un socio industrial clave de las Fuerzas Armadas españolas”, reforzando sus capacidades en mantenimiento, modernización y soporte técnico especializado.

Ya ha demostrado su experiencia con la actualización aviónica de los Falcon 900 del Estado y prevé ampliar estas capacidades a otras plataformas.

La capitán Sánchez Correa junto al avión Pilatus PC-21 en la Academia General del Aire (San Javier, Murcia)

La capitán Sánchez Correa junto al avión Pilatus PC-21 en la Academia General del Aire (San Javier, Murcia)

Dentro de esta estrategia, la compañía centra su actividad en la aviación militar de ala fija, con especial atención al Ejército del Aire y del Espacio, la Armada y los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, ámbitos en los que identifica un amplio margen de crecimiento, especialmente en las áreas de sostenimiento y mantenimiento de flotas.

Boost Air ya actúa como centro técnico en aeronaves de formación, como los Pilatus, y se ofrece a asumir el mantenimiento de aeronaves de menor criticidad, como los aviones de enseñanza o transporte ligero.

“Lo nuestro es ala fija”, resume su director, Morell, quien subraya el interés de la empresa en ampliar su actividad hacia flotas secundarias para las Fuerzas Armadas, citando entre ellas los CN-235 y C-295.

Con una facturación de 280 millones de euros en 2025 y previsiones de crecimiento del 10% a corto plazo, en el 2026, el grupo estructura su negocio en torno a tres grandes áreas: aviación ejecutiva y comercial —que concentran cerca del 80% de la actividad— y defensa, que representa en torno al 20% pero con potencial de crecimiento.

El objetivo es claro: aprovechar su experiencia acumulada y su modelo integrado para ganar peso en un segmento, el de Defensa, donde el sostenimiento y la modernización de flotas se perfilan como uno de los principales vectores de inversión en los próximos años.

Certificaciones y formación

El directivo enmarca esta estrategia en un entorno cada vez más marcado por la dualidad civil-militar. “El sector de la defensa es cada vez más un sector mutual, donde prima todo lo que sea civil con aplicación al mundo militar”, afirma, defendiendo el uso de certificaciones civiles para reducir costes y agilizar procesos.

Entre sus líneas de trabajo destaca la modificación de aeronaves para adaptarlas a la normativa europea. La compañía ya ha actualizado la aviónica de los Falcon 900 del Estado y prevé extender estas capacidades a otras plataformas, como los De Havilland DHC-215.

La formación es otro pilar clave. “El tener una certificación civil te habilita mucho mejor para toda la actividad que es mantenimiento militar”, explica Morell, que reivindica su academia propia para facilitar la transición de técnicos y adaptarse a un marco regulatorio cada vez más convergente.

¿Qué es Boost Air?

“Boost Air no es un cambio de marca, sino la evolución natural de tres compañías líderes que deciden operar como un único grupo para ofrecer una propuesta más sólida, más integrada y con mayor capacidad de respuesta ante las necesidades actuales y futuras de la aviación”, aseguró Morell.

El objetivo es contar con "Visión 360º, capaz de acompañar cualquier aeronave, en cualquier segmento, a lo largo de toda su vida útil".

Miguel Ángel Morell, director general de Boost Air.

Miguel Ángel Morell, director general de Boost Air. Yolanda Rodríguez

En su intervención, destacó que “hoy el mercado demanda socios capaces de ofrecer soluciones completas, con visión industrial, seguridad, agilidad y especialización técnica. Eso es precisamente lo que representa Boost Air: un ecosistema integrado que conecta todas las capacidades necesarias para que una aeronave siga volando con seguridad y fiabilidad”.

Boost Air cuenta con presencia en 27 aeropuertos de España, Malta y Portugal, y dispone de infraestructuras estratégicas en Madrid-Barajas, Cuatro Vientos, Málaga-Costa del Sol y Castellón, con una capacidad cercana a los 47.500 metros cuadrados de hangares.

Además, reúne a más de 900 profesionales y ha puesto en marcha una academia propia para formar talento en un sector con déficit de personal cualificado.

El nacimiento de Boost Air consolida así un nuevo grupo industrial de capital 100 % español que aspira a integrar todas las capacidades del sector aeronáutico bajo una misma estructura y competir en mercados internacionales de alta exigencia.

El proyecto está participado al 50% por CFA y el Fondo Hyperion, que actúan como coinversores.