USS Abraham Lincoln

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Observatorio de la Defensa

La guerra del relato: disparos, misiles y propaganda en torno al ataque iraní al portaaviones USS Abraham Lincoln

En el estrecho margen entre lo que se ve y lo que se cuenta, la verdadera batalla no se libra solo con misiles, sino con la credibilidad de quien dispara el siguiente titular.

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Las claves

Un buque iraní se acercó peligrosamente al portaaviones USS Abraham Lincoln en el mar Arábigo, desencadenando disparos de advertencia y el lanzamiento de misiles Hellfire por parte de helicópteros estadounidenses.

Estados Unidos sostiene que el ataque iraní no causó daños, mientras que Irán afirma que sus misiles y drones provocaron graves daños y la huida del grupo naval estadounidense.

Ambos países difunden versiones opuestas del incidente, intensificando la batalla mediática y propagandística, donde el control del relato es tan importante como el dominio militar.

La disputa por la narrativa busca moldear la percepción pública y transformar un hecho táctico en una victoria simbólica en el contexto de la operación Furia Épica.

El ataque al portaaviones estadounidense USS Abraham Lincoln por parte de un buque iraní en el mar Arábigo, en medio de la operación Furia Épica, vuelve a demostrar que, en los conflictos actuales, el control del relato pesa tanto como el dominio del mar. La guerra por el relato, se libra ya tan intensamente como la de los misiles, los drones o los cazas.

EEUU insiste en que el ataque concluyó con el lanzamiento de misiles Hellfire desde un helicóptero de ataque embarcado, sin causar daños. Teherán, por su parte, asegura que fuerzas del IRGC llevaron a cabo un ataque con misiles y drones que habría causado “graves daños” al portaaviones norteamericano.

Dos versiones totalmente distintas de una misma historia. En el estrecho margen entre lo que se ve y lo que se cuenta, la verdadera batalla no se libra solo con misiles, sino con la credibilidad de quien dispara el siguiente titular.

Para Irán, el objetivo es proyectar la idea de que puede desafiar a la principal potencia naval del mundo y amenazar incluso a un portaaviones nuclear, emblema por excelencia de la proyección de poder estadounidense.

Mientras tanto, Washington busca enviar el mensaje opuesto: que conserva el control de las aguas, que su fuerza naval opera con normalidad y que los intentos iraníes de intimidación no alteran su capacidad de respuesta.

Un acercamiento peligroso

El incidente se produjo cuando una embarcación iraní navegó demasiado cerca del portaaviones estadounidense, que opera en el mar Arábigo como parte de la operación Furia Época, la campaña militar lanzada por Washington junto a Israel contra Irán el pasado 28 de febrero.

De acuerdo con las fuentes citadas por CBS, uno de los buques escolta del grupo de combate intentó detener al barco iraní utilizando su cañón naval Mark 45 de 127 mm, el arma estándar de los destructores y cruceros estadounidenses desde los años setenta.

El sistema, completamente automatizado y situado en la proa de los buques de superficie, permite realizar fuego naval de precisión a largas distancias contra objetivos marítimos o costeros.

Sin embargo, los disparos fallaron en varias ocasiones. No está claro si se trataba de fuego de advertencia o de intentos directos de neutralización.

Ante la persistencia de la aproximación, un helicóptero de ataque embarcado lanzó dos misiles AGM-114 Hellfire contra el buque iraní, del que se desconoce su estado y el de su tripulación.

El grupo de combate del Abraham Lincoln está acompañado por los destructores USS Spruance y USS Michael Murphy, además de otros destructores lanzamisiles desplegados en la zona desde la semana pasada.

El Lincoln es un portaaviones de propulsión nuclear de la clase Nimitz, que cuenta con una larga trayectoria de despliegues, principalmente en apoyo de los intereses de EEUU en Oriente Medio y el Indo-Pacífico.

Ahora, forma parte del amplio despliegue naval de Estados Unidos en esta operación, junto al portaaviones USS Gerald R. Ford y todos sus grupos de ataque.

La versión iraní

Mientras Washington describe un incidente táctico con una embarcación iraní, Teherán ha difundido una narrativa completamente distinta.

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) afirmó que sus fuerzas realizaron un ataque con misiles y drones que habría causado “graves daños” al portaaviones estadounidense.

Según el comunicado del llamado Cuartel General Central del Profeta, la operación habría impactado al USS Abraham Lincoln a unos 340 kilómetros de las fronteras marítimas iraníes, en el mar de Omán.

La televisión estatal iraní fue más lejos y llegó a asegurar que el portaaviones y su grupo de escolta “fueron vistos huyendo del área a gran velocidad”. Como suele ocurrir en estos casos de exaltación o propaganda, no se aportaron pruebas ni imágenes del supuesto impacto.

Para contrarrestar esta versión triunfalista de Irán, el Mando Central estadounidense (CENTCOM) difundió imágenes del portaaviones en operaciones y aseguró que el grupo de combate “continúa apoyando la Operación Furía Épica y proyectando poder desde el mar”.

La importancia del relato

Un mismo suceso, dos versiones incompatibles y cero pruebas concluyentes.Y es que, en los conflictos contemporáneos, la disputa por el relato se ha convertido en un frente de guerra tan determinante como el terreno o el mar.

Cada parte busca imponer su narrativa, moldear la percepción pública y transformar un hecho táctico en una victoria simbólica.

Las imágenes, los comunicados y las filtraciones estratégicas sustituyen a menudo a los partes de guerra tradicionales, amplificando el impacto mediático de cada ataque o represalia.

La información, convertida en arma, se lanza con la misma precisión que un dron o un misil de crucero. Y en esa pugna o batalla, la verdad no siempre es el objetivo principal, sino el control del relato que permanece.