El 'showroom' de Fecsa en su fábrica de San Sebastián de los Reyes

El 'showroom' de Fecsa en su fábrica de San Sebastián de los Reyes Fecsa

Observatorio de la Defensa

El 'showroom' de Fecsa con el último grito de la moda militar: "Detrás de cada prenda hay mucha tecnología e innovación"

La compañía especializada en indumentaria y equipos de protección militar ha logrado posicionar sus productos en Europa tras apostar por el I+D.

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Las claves

Fecsa cumple 92 años vistiendo y protegiendo a militares y cuerpos de seguridad en España y Europa, apostando siempre por la innovación tecnológica.

La empresa ha desarrollado productos pioneros como el chaleco antibalas femenino y el casco Cobat GTH, más ligero y con mayores prestaciones balísticas.

Entre sus últimas innovaciones destaca Velum, una capa de camuflaje multiespectral que oculta al usuario incluso ante sensores térmicos y radares.

Fecsa realiza exhaustivos ensayos en su laboratorio propio y exporta sus productos a ejércitos de países como Austria, Alemania, Inglaterra y Países Bajos.

"Hemos sabido adaptarnos". Para Carlos de Cos, CEO de Fecsa, ese es el secreto por el que la empresa que lidera cumplirá el próximo agosto 92 años de vida vistiendo tanto a las Fuerzas Armadas como a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

"Empezamos con monos y ropa laboral para ayuntamientos, pero enseguida cogimos una tendencia militar", afirma a EL ESPAÑOL de Cos, en las instalaciones que la empresa posee en San Sebastián de los Reyes.

La compañía fue de las primeras en llegar a lo que por entonces era el polígono industrial de la localidad madrileña. Desde entonces ha sido testigo de los cambios en el barrio, actualmente dominado por edificios de vivienda de nueva construcción.

En Fecsa se jactan de haber sobrevivido, a lo largo de sus casi 100 años de existencia, a diversos episodios de la historia, tanto nacionales como internacionales. Entre ellos, la Guerra Civil Española, cuando no llevaban ni una década en activo; o al llamado "tsunami asiático del textil" de los años 90.

Fecsa, al igual que muchas otras empresas del sector, tuvo que deslocalizar su producción para competir con los productos a muy bajo precio que comenzaron a llegar a Europa desde China y el Sudeste Asiático durante la última década del siglo pasado.

Maquinaria en la planta de Fecsa

Maquinaria en la planta de Fecsa Fecsa

"Solo nos quedamos con una máquina de corte para abastecer a otra de prototipos y seguir así marcando el mercado", rememora de Cos.

No obstante, hoy la realidad es muy distinta. Si bien siguen contando con talleres en países de Asia, a mediados de 2025 la empresa repatrió desde Túnez y Marruecos la producción de sus chalecos y sistemas de protección balística, en aras de la tan mentada autonomía estratégica.

De esta manera, el pasado noviembre, Fecsa inauguró su nuevo centro de 1.500 m² en Arganda del Rey (Madrid). "El I+D nos salvó", destaca de Cos.

Y es que la innovación constante siempre ha estado en el ADN de la empresa, afirma su CEO. Esto les ha llevado a abrir nuevas líneas de negocios y desarrollar algunos de los productos más punteros del mundo.

Trabajos en la planta de Fecsa

Trabajos en la planta de Fecsa Fecsa

En este sentido, el catálogo de Fecsa va desde soluciones de protección intemperie, pasando por protección ignífuga y contra el frío, balística, trajes para hacer frente a amenazas nucleares, biológicas y químicas (NBQ) y uniformidad.

"Mucha gente se sorprende del amplio abanico de productos que tenemos. Si te paseas por Europa verás empresas especializadas en una cosa o en la otra; Fecsa cubre muchas cosas y con grandes garantías", destaca de Cos.

Productos estrella

Una de las joyas de la compañía es el chaleco antibalas femenino. Hasta 2017, las mujeres de las fuerzas armadas de los países europeos debían utilizar una protección diseñada para el cuerpo masculino. Eso cambió cuando Fecsa desarrolló un producto pensado para la fisonomía femenina.

"Tienes que ver la cara de las mujeres cuando se ponen uno de estos chalecos", señala de Cos. No sólo es que le estás dando cobertura en el pecho sino que los patrones se adaptan a sus caderas. Les notas la satisfacción".

Pruebas balísticas a un chaleco

Pruebas balísticas a un chaleco Fecsa

Ahora, la empresa quiere dar un paso más allá en este asunto, por lo que se encuentra inmersa en el desarrollo de una placa balística adaptada también al cuerpo de las mujeres. "Ese es el siguiente paso porque hasta ahora se está usando una placa unisex".

Sin embargo, uno de los mayores éxitos comerciales de la empresa es el Cobat GTH, un casco de corte alto que se adapta perfectamente a la cabeza proporcionando un ajuste integral que cubre desde la zona occipital hasta la frente.

Tras muchas pruebas, Fecsa dio con un producto de unas prestaciones balísticas "muy superiores" a los de sus competidores y con un peso extraordinario. Desde la empresa no dudan en afirmar que se trata del mejor casco de Europa y capaz de competir de tú a tú con los elaborados en EEUU. No por nada producen 20.000 unidades cada mes.

"La norma actual de los cascos de Ejército de Tierra habla de 1.350 gramos, la talla media del nuestro es de 1.100 gramos. Estamos hablando de una reducción de más de 200 g en peso y, además, con tallas", destaca Emma Serrano, responsable de Desarrollo de Producto de Fecsa.

Pruebas a un casco de protección balística

Pruebas a un casco de protección balística Fecsa

Entre las últimas innovaciones de la compañía destaca Velum, una capa de invisibilidad al mejor estilo Harry Potter. Se trata de una prenda de camuflaje con tecnología que proporciona enmascaramiento completo frente a sistemas de detección que operan desde el espectro visual hasta el radar en entornos hostiles.

De esta manera, cualquier militar que se cubra con este poncho multiespectral permanecerá oculto, por ejemplo, a los sensores de drones suicidas que buscan a sus objetivos mediante el rastreo de la huella térmica.

Velum, la capa de invisibilidad desarrollada por Fecsa

Actualmente, según aseguran desde Fecsa, unidades de diversos ejércitos están probando esta capa. "En todas las experimentaciones que se están realizando el efecto '¡wow!' es inmediato. Enseguida nos dicen '¡funciona!'", sostiene Serrano.

Entre los países que se han mostrado interesados en este nuevo desarrollo se encuentra Ucrania, país que conoce mejor que nadie el papel que juegan -y jugarán- los sistemas no tripulados en los conflictos modernos. "Va a ser un material necesario en el equipo del soldado del futuro", asegura de Cos.

Taller y laboratorio

"Detrás de cada prenda hay mucha tecnología e innovación", insiste el CEO de Fecsa, por si a estas alturas todavía no había quedado claro. Pero no es hasta adentrarse en su fábrica sansebastianense cuando se toma real dimensión de las palabras de de Cos.

Las instalaciones no disponen únicamente de todas las maquinarias -distribuidas entre los talleres de patronaje y corte- necesarias para elaborar cualquiera de sus productos, sino que allí también existe un laboratorio con artefactos que distan mucho en parecerse a máquinas de coser.

Tienda siendo sometida a pruebas de imperbeabilidad

Tienda siendo sometida a pruebas de imperbeabilidad Fecsa

Allí, por ejemplo, se someten las tiendas de campaña a exhaustivas pruebas de impermeabilidad para comprobar que el agua es incapaz de traspasar la tela. "Podemos hacer llover durante dos o tres horas y hay que, transcurrido ese tiempo, ver que dentro esté todo seco", explica de Cos.

En esta parte de la fábrica se llevan a cabo también evaluaciones ignífugas o análisis en cámaras de luz para estudiar cómo el Sol es capaz de desgastar los colores de los materiales. A su vez, investigan la abrasión de los materiales y testean qué les ocurre a las prendas cuando se las lava.

Laboratorio en las instalaciones de Fecsa

Laboratorio en las instalaciones de Fecsa Fecsa

"También realizamos procedimientos para aplicar acabados antiolor a los tejidos", detalla Serrano. "Hacemos pruebas de todo tipo. El año pasado, por ejemplo, hicimos estudios antibacterianos con cáscara de gamba".

Aquí también es donde dieron con la fórmula de la pintura que aplican a los cascos balísticos. De esta manera, consiguieron no sólo que los mismos tengan resistencia ignífuga sino también protección infrarroja, lo que impide que sean percibidos por los equipos de visión nocturna del enemigo.

Todo este trabajo se ha visto recompensado a través de una gran cantidad de contratos más allá de España, teniendo como clientes a los ejércitos y fuerzas de seguridad de numerosos países europeos.

"Somos el primer fabricante de referencia en Austria, Alemania, Inglaterra y Países Bajos", destaca de Cos. "Hemos demostrado que en Europa también somos capaces de ganar concursos".