Bombardero B-17 de EEUU

Bombardero B-17 de EEUU

Observatorio de la Defensa

Rheinmetall examina la posible amenaza de un bombardero B17 de EEUU contra un proyecto energético en el mar del Norte

Se trata de una aeronave derribada durante la II Guerra Mundial hallada a menos de 300 metros de una plataforma marina de transición energética.

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Las claves

Rheinmetall realizó una operación para analizar posibles restos explosivos hallados cerca del proyecto energético DolWin4 en el mar del Norte.

Los restos pertenecían a un bombardero estadounidense B-17 de la Segunda Guerra Mundial, detectado cerca de la futura plataforma eléctrica.

La investigación concluyó que no había explosivos a bordo, permitiendo reanudar las obras del sistema DolWin4, clave para la transición energética alemana.

La colaboración entre Rheinmetall, Amprion Offshore y la agencia estadounidense DPAA fue fundamental para identificar y asegurar el área del hallazgo.

Rheinmetall ha llevado a cabo una compleja operación para analizar posibles restos de artefactos explosivos hallados cerca de un proyecto energético clave en el mar del Norte.

La intervención, que se ha extendido a lo largo de varias semanas, se ha centrado en los restos de un bombardero estadounidense B‑17 de la Segunda Guerra Mundial, localizados en aguas alemanas.

Según ha detallado la empresa germana este miércoles, la aeronave se encuentra a escasa distancia del sistema de conexión a la red marina DolWin4, infraestructura estratégica en el proceso de transición energética de Alemania.

El hallazgo se produjo en el verano de 2025, cuando equipos de exploración de la compañía Amprion Offshore detectaron anomalías cerca de la futura plataforma de conversión eléctrica.

Debido a que el B‑17 podía conservar munición o artefactos no detonados, se contrató a Rheinmetall para realizar una investigación exhaustiva valorada en aproximadamente diez millones de euros. Su objetivo: garantizar la seguridad de las construcciones submarinas y la integridad del entorno de trabajo.

El análisis se desarrolló en varias fases. En primer lugar, se cartografió el área mediante medidores electromagnéticos, lo que permitió definir la extensión y morfología del naufragio.

Posteriormente, los técnicos retiraron cuidadosamente una capa de 1,5 metros de arena, sedimentos y limo que cubría el pecio, mientras se evaluaba la posible presencia de explosivos.

La coordinación logística, la planificación de las inmersiones y la documentación de cada hallazgo corrieron a cargo de Rheinmetall, combinando experiencia militar y tecnológica, tal como ha explicado el gigante armamentístico a través de un comunicado.

Por su parte, la Agencia de Contabilidad de Prisioneros de Guerra y Desaparecidos en Acción (DPAA, por sus siglas en inglés), del Departamento de Defensa de Estados Unidos, ha colaborado con equipos alemanes en la identificación del avión.

Gracias a su apoyo, fue posible localizar rápidamente la bodega de bombas del bombardero, que fue abierta e inspeccionada con minuciosidad. La investigación concluyó que no se conservaban bombas ni materiales explosivos a bordo.

Con el dictamen positivo de Rheinmetall, Amprion Offshore ha reanudado sin demoras las obras del sistema DolWin4. Este permiso resultó esencial para mantener el calendario de construcción de la plataforma de conversión marina, una infraestructura prevista para entrar en servicio en 2028 y destinada a transportar energía eólica desde alta mar hacia la red continental alemana.

El bombardero B-17

El B‑17, conocido como "Fortaleza Volante", se consolidó como uno de los bombarderos más emblemáticos de la Segunda Guerra Mundial y un símbolo del poder aéreo estadounidense.

Diseñado por la empresa Boeing a mediados de los años '30, esta aeronave pesada cuatrimotor representó un salto cualitativo en resistencia, autonomía y poder de fuego, siendo protagonista de los intensos bombardeos estratégicos sobre la Europa ocupada.

Un bombardero B-17 de EEUU durante la Segunda Guerra Mundial

Un bombardero B-17 de EEUU durante la Segunda Guerra Mundial Office of War Information

La robustez estructural del B‑17 fue una de sus señas de identidad. Numerosos testimonios de pilotos y mecánicos relataban cómo estos aviones lograban regresar a su base tras sufrir graves daños en combate: alas perforadas, motores inutilizados e incluso secciones de fuselaje destruidas.

El modelo más producido y perfeccionado, el B‑17G, contaba con una tripulación de diez miembros, entre los que se incluían piloto, copiloto, navegante, bombardero, ingeniero de vuelo y varios artilleros distribuidos en distintas posiciones defensivas.

Estaba propulsado por cuatro motores radiales Wright R‑1820‑97 'Cyclone', con turbocompresores que le permitían operar a grandes altitudes, superando los 10.000 metros de techo de vuelo.

Su velocidad máxima rondaba los 462 km/h, con un régimen de crucero en torno a los 293 km/h, y su autonomía le permitía cubrir más de 3.000 kilómetros en misiones de largo alcance.

En cuanto a armamento, el B‑17 disponía de hasta 13 ametralladoras Browning M2 de calibre .50 (12,7 mm), distribuidas estratégicamente en torretas de proa, dorsal, ventral, laterales y de cola.

Su bodega interna permitía transportar casi cuatro toneladas de bombas en misiones de corto radio, aunque lo habitual en operaciones prolongadas era una carga de unos 2.000 kilogramos.

Entre 1936 y 1945 se fabricaron 12.731 unidades, empleadas principalmente por la Octava Fuerza Aérea de EEUU en ataques de precisión contra centros industriales, fábricas y objetivos logísticos del Tercer Reich.

Ningún otro modelo lanzó tantas bombas sobre el teatro de operaciones europeo, convirtiendo al B‑17 en un símbolo de la campaña aérea aliada y en una leyenda de la aviación militar del siglo XX.