F-18 Growler despegando de la cubierta de un portaviones

F-18 Growler despegando de la cubierta de un portaviones Cesar Zavala Cordova / US Navy

Observatorio de la Defensa

A por el control del espectro electromagnético: las técnicas de guerra electrónica de EEUU e Israel en el ataque contra Irán

Washington y Tel Aviv han desplegado sus capacidades de guerra electrónica para desbaratar las defensas de Teherán y asegurar el éxito de sus ataques.

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Las claves

EEUU e Israel han desplegado avanzadas técnicas de guerra electrónica para controlar el espectro electromagnético en su enfrentamiento con Irán.

El Pentágono utiliza cazas EA-18G Growler y aviones F-35 y F-15EX para interferir radares, comunicaciones y sistemas de guía de misiles iraníes.

Irán cuenta con el sistema ruso Krasukha-4, capaz de interferir radares, neutralizar misiles y bloquear satélites espías hasta 300 km de distancia.

Ambos bandos emplean ataques cibernéticos y tácticas de manipulación de señales para dificultar la defensa y el ataque de sus adversarios.

Pese a que los telediarios abran sus transmisiones con las imágenes de misiles impactando contra sus objetivos, una de las mayores batallas en la nueva guerra que enfrenta a Estados Unidos e Israel contra Irán se libre en un escenario invisible a los ojos humanos: el espectro electromagnético.

Ambos bandos se afanan por controlar el espacio por el que viajan infinidad de ondas electromagnéticas, fundamentales, por ejemplo, para guiar con éxito a un proyectil. A raíz de los acontecimientos, todo indica que la alianza entre estadounidenses e israelíes ha tenido más éxito que los iraníes a la hora de dominar este importante campo de batalla.

Conscientes de que en los conflictos modernos quien controla el espectro electromagnético tiene gran parte de la victoria asegurada, Washington desplegó en Oriente Próximo sus cazas de ataque electrónico EA-18G Growler en las semanas previas al inicio del combate.

Esta aeronave, derivada del caza F/A-18F Super Hornet, está específicamente configurada para la guerra electrónica (EW). El avión emplea un arsenal de cápsulas de interferencia AN/ALQ-99 y sistemas de contramedidas capaces de bloquear o distorsionar la señal de radares, comunicaciones y sistemas de guía de misiles enemigos.

De esta manera, entre las acciones que puede emprender este aparato destacan técnicas de spoofing de sistemas de navegación por satélite (GNSS) para desviar misiles de crucero y cegar radares de defensa aérea mediante ataques de energía dirigida.

No obstante, el Growler no es la única unidad con capacidades de EW con la que cuenta el Pentágono. Entre los aviones de combate, el F-35 y el F-15EX también pueden realizar contramedidas de este tipo.

Entre ellas, sobresale la denominada Memoria Digital de Frecuencia de Radio (DRFM, por sus siglas en inglés), que permite capturar las señales de radar adversarias, modificarlas digitalmente y retransmitirlas. Gracias a ello, el caza puede aparentar encontrarse en otra posición distinta o incluso generar múltiples ecos para simular la presencia de varios aviones.

Avión F-15 Strike volando en una  prueba del 2021.

Avión F-15 Strike volando en una prueba del 2021. USAF USAF

Estos aparatos también refuerzan su protección a través del endurecimiento ciberfísico de sus sistemas, ya que funcionan como auténticos centros de datos aéreos. Incorporan buses de comunicación cifrados y estructuras de archivos inmutables que impiden la inserción de código malicioso durante un intento de ataque electrónico contra los sistemas de navegación o vuelo.

En la guerra de misiles, el componente cibernético cobra una relevancia decisiva. Mediante ataques de denegación de servicio sobre las redes de sensores, como los radares de vigilancia, se degrada la capacidad del adversario para mantener una imagen clara del espacio aéreo, facilitando que los misiles penetren las defensas.

Otra táctica más sutil consiste en alterar de manera mínima los datos transmitidos por el radar, variando levemente parámetros como la altitud o la velocidad del objetivo. Esta manipulación, aunque apenas perceptible, basta para provocar que un misil interceptor falle su trayectoria por unos pocos metros.

Por su parte, los buques de la US Navy utilizan, junto a su sistema de combate Aegis, el programa Surface Electronic Warfare Improvement Program (SEWIP). El mismo detecta el radar del misil atacante y lanza señales de interferencia que crean objetivos falsos en la memoria del misil.

Los equipos de Irán

El régimen de los Ayatolás cuenta a su vez con sus propios sistemas de EW. A mediados de 2025 trascendió que Irán había adquirido el sistema Krasukha de última generación, desarrollado por Rusia.

Este sistema móvil y terrestre está diseñado para interferir en los radares aéreos y espaciales, interrumpir las operaciones de drones y neutralizar misiles guiados por radar. La variante Krasukha-4, en particular, puede atacar amenazas a una distancia de hasta 300 kilómetros.

Sistema de guerra electrónico Krasukha-4 de Rusia

Sistema de guerra electrónico Krasukha-4 de Rusia Ministerio de Defensa de Rusia

La tarea que tiene asignada este sistema de guerra electrónica no es otra que interferir en las señales de satélites y de otras plataformas de vigilancia aérea para esconder de miradas indiscretas bases militares. Lo consigue a través de la supresión electrónica de los sistemas de radar aéreo y espaciales.

El funcionamiento consiste en emitir radiación electromagnética a través de sus antenas que consiga cegar a los sensores enemigos. El Krasukha-4 puede detectar y bloquear radares de vigilancia, sensores electroópticos aerotransportados, buscadores de radar activos y los altímetros que se instalan en los misiles.

Asimismo, la cobertura del sistema de guerra electrónica ruso puede interferir en satélites espías situados en la órbita baja de la Tierra impidiendo que tomen datos o imágenes del área en la que está actuando.

También existen algunos reportes que indican la capacidad de dañar permanentemente algunos equipos de guerra electrónica y de comunicaciones. Sin embargo, por el momento, no parecen haber sido muy efectivos contra las fuerzas estadounidenses e israelíes.