Desembarque del A400M

Desembarque del A400M Izan González Omicrono Base Aérea de San Javier

Observatorio de la Defensa

El plan de Airbus para el A400M y su fábrica de Sevilla: hacer un avión más táctico para llevarlo al teatro de operaciones

La compañía europea se encuentra buscando nuevos clientes para la aeronave, al mismo tiempo que desarrolla nuevas capacidades en el plano táctico.

Más información: Airbus entrega la primera unidad de A400M con el sistema antimisiles de Indra al Ejército del Aire y del Espacio

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Las claves

Airbus planea evolucionar el A400M, ensamblado en Sevilla, hacia un avión más táctico y modular para adaptarse a distintas misiones.

El A400M ha demostrado su versatilidad en evacuaciones como las de Afganistán y Sudán, y ya se han entregado 137 unidades a 10 países.

Las próximas actualizaciones incluyen aterrizaje automático vía satélite, mayor capacidad de carga y sistemas de comunicación avanzados.

El objetivo de Airbus es ampliar la cartera de pedidos, con países como Polonia, Emiratos Árabes y Arabia Saudí como potenciales clientes.

El verano de 2021 fue especialmente crudo en Afganistán. La retirada de las tropas estadounidenses dejó el país en manos de unos talibanes que tuvieron vía libre para llegar hasta Kabul y tomar el control total.

Mientras los fundamentalistas avanzaban, las diferentes delegaciones diplomáticas establecieron las líneas de evacuación, con el aeropuerto de la ciudad sumido en un descontrol todavía hoy difícil de asimilar.

En mitad del desorden de esos días, la embajada española, liderada por Gabriel Ferrán, y el Ministerio de Asuntos Exteriores organizaron una salida lo más ordenada posible empleando aeronaves militares del Ejército del Aire y del Espacio español.

Los elegidos para ejecutar esta tarea de evacuación fueron aeronaves Airbus A400M, pertenecientes a la zaragozana Ala 31. Un modelo que tuvo en el desgraciado acontecimiento histórico su primer gran escaparate a nivel mundial.

Más tarde vinieron otros, como la evacuación de Sudán en abril de 2023 al estallar la guerra civil en el país africano. O más recientemente, y también menos crítico, el despliegue de tropas españolas en el Ártico dentro de las maniobras multinacionales Cold Response 26.

Esta adaptabilidad de la aeronave, ensamblada para todo el planeta en las instalaciones de Airbus en Sevilla, se ha convertido en su principal argumento.

Una navaja suiza aérea —lista para misiones estratégicas, humanitarias y, cada vez más, tácticas— que no despegó con buen pie, pero que poco a poco ha ido diluyendo su mala fama y consolidando su madurez como plataforma.

Hoy por hoy, se han entregado 137 unidades a 10 países y acumulan más de 250.000 horas de vuelo.

La cartera de pedidos alcanza los 178 aparatos, aunque el objetivo de Airbus a corto plazo es incrementar ese número.

De hecho, Guillaume Faury, CEO de Airbus, señaló hace solo unos días que existe "incertidumbre relativa al nivel de pedidos de este avión".

La situación actual de la fabricación del A400M es la "clásica de un programa que tiene una serie de clientes lanzadores y que después comienza a exportarse a clientes distintos", ha señalado Dulce Muñoz, vicepresidenta de Airbus y responsable de los programas de desarrollo del A400M, a EL ESPAÑOL.

Dulce Muñoz, vicepresidenta de Airbus y responsable del programa de desarrollo del A400M

Dulce Muñoz, vicepresidenta de Airbus y responsable del programa de desarrollo del A400M Cedida

"Hemos tenido un paso importante vendiendo aviones a Kazajistán e Indonesia, que fueron nuestros dos primeros clientes de exportación", explica. "Y estamos convencidos de que el avión va a tener mucho éxito".

Muñoz añade que, por una parte, están todas las campañas de exportación que están realizando desde Airbus —donde se incluye la presencia en las ferias más importantes— y, por otra, el actual escenario geopolítico en Europa.

Entre los países objetivo, se encuentran Polonia, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí.

En este último escenario, la ingeniera apunta que "Europa ha identificado un déficit en el transporte aéreo militar". Por eso, explica, "creemos que el avión va a ser muy demandado".

"Entonces, simplemente estamos navegando esa transición", entre una primera etapa con clientes de lanzamiento y otra con una consolidación comercial en el plano de la exportación.

Y es que la cartera de pedidos condiciona el pulso de la línea de ensamblaje sevillana. Si quedan 41 aviones por entregar y el ritmo de producción es de 8 al año, actualmente hay trabajo asegurado hasta finales de esta década.

Momento en el que los españoles y afganos que aguardaban en Kabul suben al primer avión militar español que ya ha despegado de Kabul.

Momento en el que los españoles y afganos que aguardaban en Kabul suben al primer avión militar español que ya ha despegado de Kabul. Pool Moncloa

España se comprometió a adquirir 27 unidades cuando echó a andar el programa, de las cuales sólo 20 han sido pedidas en firme por el Ministerio de Defensa.

"Seguiremos avanzando en conversaciones a medida que vaya evolucionando la situación geopolítica e industrial, tenemos un contacto muy cercano con ellos", afirma Dulce Muñoz refiriéndose al Ministerio capitaneado por Robles.

Algunos rumores apuntaron hace meses a la posibilidad de intercambiar los derechos de compra de las 7 unidades restantes por otro tipo de material militar. Pero, por el momento, no ha habido ningún movimiento oficial al respecto.

Evolución de la plataforma

Junto con el plan de conseguir exportaciones y ampliar la cartera de pedidos, Airbus también trabaja en la evolución de la plataforma, añadiendo capacidades e incorporando equipos que mantengan a la aeronave al día desde el prisma tecnológico.

A finales de 2024, la compañía europea y la OCCAR (Organización para la Cooperación Conjunta de Armamento) firmaron un acuerdo para el desarrollo de una actualización denominada Block 0.

"Por un lado está la integración de nuevas radios para seguir cumpliendo las regulaciones de la OTAN", ha explicado a este medio Dulce Muñoz.

"También incorporará una serie de capacidades más relevantes como el aterrizaje automático mediante satélite", gracias al cual las tripulaciones podrán llevar a cabo aproximaciones y tomas de precisión sin requerir estaciones en tierra como el ILS.

Esto abre la puerta a que el A400M pueda aterrizar de forma mucho más segura en cualquier lugar del mundo independientemente de las infraestructuras desplegadas.

El paquete de actualizaciones Block 0 también integrará nuevos sistemas de conexión satelital y mejoras en la información táctica.

Airbus deja abierta la posibilidad tanto de que la actualización salga directamente aplicada a las unidades nuevas como de realizar un retrofit en algún mantenimiento programado.

Imagen de archivo de un blindado transportado en un A400M europeo.

Imagen de archivo de un blindado transportado en un A400M europeo. Airbus Defence and Space

"La mayoría de las capacidades estarán listas en 2026, aunque hay algunas que llegarán finalmente en 2027", ha afirmado Muñoz.

Otra de las mejoras que esperan incorporar a la plataforma es el incremento en la capacidad de carga, pasando de 37 a 40 toneladas.

Este cambio no exige modificaciones en los sistemas físicos de la aeronave; basta con una actualización del software de vuelo que controla el trimado.

El incremento de la capacidad de carga ha sido uno de los ofrecimientos que Airbus ha realizado a la Real Fuerza Aérea Saudí, que todo apunta necesita unos 30 aparatos para el transporte logístico y en cuya pugna está la compañía.

Rumbo a lo táctico

Airbus planea tener un siguiente bloque de capacidad "disponible en 2029" y que abre la plataforma al terreno más táctico, alineándose más con el concepto del C-130 Hércules.

Además, desde la compañía plantean estas nuevas opciones bajo el concepto modular para que la aeronave pueda adaptarse a las necesidades de cada misión encomendada.

De esta forma, "podemos acercar el avión al teatro de operaciones y, desde allí, lanzar desde su interior drones o misiles", explica Dulce Muñoz. Una función de nave nodriza.

El espacio interior diáfano del A400M también podría convertirse en una estación ISR (Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento, por sus siglas en inglés) al incorporar equipos específicos para ello, o como plataforma para operaciones especiales de todo tipo.

Un aspecto determinante es "que cuenta con cuatro motores, lo que permite satisfacer la demanda de energía eléctrica de todos los equipos que queramos integrar", señala.

En esta misma línea, otra de las aplicaciones puede ser como nodo de comunicaciones para incrementar el ancho de banda. Por ejemplo, entre los satélites y el resto de aviones desplegados en una misión concreta.

Otros dos escenarios planteados desde Airbus son el de incorporar sistemas de guerra electrónica —un campo en verdadero auge tras la guerra en Ucrania— y la capacidad de apagafuegos con un tanque de 20.000 litros.

"Para esto último, el A400M puede volar por la noche", afirma Muñoz. Algo que los CL-415 del 43 Grupo no tienen permitido.

En cuanto a la industrialización de estas aplicaciones, Dulce Muñoz ha explicado que pueden existir dos vías diferenciadas. Una que recurra a sistemas modulares roll-on/roll-off planteadas para los países con flotas compuestas por menor número de unidades que requieran más flexibilidad operativa.

La otra fórmula es que las unidades salgan de Sevilla con los sistemas fijos para la creación de plataformas específicas, creando de esta forma variantes diferenciadas según las aplicaciones. "Dependerá de lo que quieran los clientes", afirma.