Interoperabilidad entre militares alemanes y españoles. Emad
La BRIPAC culmina con éxito el ejercicio ‘Grand Quadriga 26’ y continúa su adiestramiento en Alemania
Los paracaidistas españoles desempeñaron un papel decisivo en las primeras fases del despliegue, asegurando zonas estratégicas.
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El Grupo Táctico (GT) ‘Lauria’, integrado sobre la 2ª Bandera de la Brigada “Almogávares” VI de Paracaidistas (BRIPAC) del Ejército de Tierra, ha concluido su participación en el ejercicio ‘Grand Quadriga 26’, una de las principales actividades de adiestramiento terrestre de la OTAN.
Tras finalizar las maniobras, el contingente español permanecerá ahora en territorio alemán para desarrollar una nueva fase de adiestramiento nacional en distintos campos de maniobra.
El Grand Quadriga 26, dirigido por el Ejército alemán, simuló una operación ofensiva de alta intensidad liderada por Italia al frente de la Brigada Multinacional de la Allied Reaction Force (ARF). El ejercicio se desarrolló en el campo de entrenamiento de Bergen, bajo un escenario táctico concebido para recrear con realismo las condiciones de combate más exigentes.
La generación de una Fuerza de Oposición (OPFOR) permitió establecer una amenaza dinámica, creíble y tecnológicamente avanzada, en línea con los estándares de la OTAN.
Esta fuerza enemiga simulada sometió a las unidades participantes a una presión logística continua, un combate prolongado y situaciones tácticas complejas que pusieron a prueba las capacidades de mando, control y sostenimiento.
Durante la operación, los paracaidistas españoles desempeñaron un papel decisivo en las primeras fases del despliegue, asegurando zonas estratégicas esenciales para permitir la progresión de las fuerzas alemanas y garantizar la continuidad del esfuerzo ofensivo.
Su actuación, caracterizada por rapidez, coordinación y precisión, resultó clave para mantener el ritmo de la operación en un entorno especialmente volátil.
Imagen del Ejercicio 'Grand Quadriga 26' Emad
La coordinación multinacional alcanzada exigió un alto grado de sincronización en fuegos, maniobras y sistemas de mando y control, consolidando la interoperabilidad entre España, Alemania y el resto de las naciones aliadas.
Este nivel de cohesión refleja el avanzado grado de integración logrado en el marco de la ARF, concebida como una fuerza de reacción rápida aliada capaz de responder ante crisis de alta intensidad en el flanco oriental de la OTAN.
Uno de los elementos más destacados del ejercicio fue la intensiva presencia de sistemas aéreos no tripulados (UAS) en el entorno táctico.
La fuerza adversaria empleó drones para reconocimiento, designación de objetivos y acciones de hostigamiento, lo que obligó a las unidades aliadas a adoptar medidas de protección electrónica, contravigilancia y enmascaramiento.
Equipo de Desactivación de Explosivos. Emad
Este entorno puso de relieve la relevancia creciente del combate multidominio, donde el control del espacio aéreo cercano y del espectro electromagnético resulta decisivo.
Frente a esa amenaza, los paracaidistas españoles aplicaron procedimientos orientados a reducir su vulnerabilidad, incluyendo la dispersión de unidades, la reducción de firmas electromagnéticas, la ocultación y el camuflaje, así como la variación de itinerarios y el refuerzo de la vigilancia aérea próxima.
Según el teniente coronel Jiménez, jefe del GT ‘Lauria’, el ejercicio ha evidenciado “la importancia creciente del empleo de nuevas tecnologías, pero también de los fundamentos clásicos de la guerra terrestre: el enmascaramiento, el aprovechamiento del terreno, la unidad de doctrina y la interoperabilidad en el marco de la OTAN”.
A lo largo de las jornadas, las unidades ejecutaron movimientos tácticos diurnos y nocturnos, reconocimientos de ejes de avance, control de puntos críticos y protección de flancos, además de ensayar procedimientos de mando tipo misión, interoperabilidad de comunicaciones y sostenimiento logístico en despliegues avanzados.
La participación del GT ‘Lauria’ en Grand Quadriga 26 refuerza la capacidad de respuesta inmediata de la BRIPAC como Fuerza de Entrada Inicial de la ARF. Al mismo tiempo, consolida la integración plena de España en las estructuras aliadas y reafirma su compromiso activo con la disuasión, la cohesión y la seguridad colectiva en el flanco oriental de la Alianza.