Buque para despliegues anfibios LST 100

Buque para despliegues anfibios LST 100 Damen

Observatorio de la Defensa

Estados Unidos adjudica a la italiana Fincantieri la construcción de cuatro buques de desembarco para los Marines

El astillero, con importante presencia en EEUU, se hace con un nuevo contrato tras la cancelación de las fragatas Constellation el pasado noviembre.

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Las claves

Estados Unidos ha adjudicado a Fincantieri la construcción de los primeros cuatro buques medianos de desembarco clase LST 100 para los Marines.

Los buques serán ensamblados en las instalaciones de Fincantieri en Wisconsin, en colaboración con la estadounidense Bollinger Shipyards.

El modelo escogido para la flota es el LST 100, de diseño neerlandés, ya probado y con capacidades versátiles para transporte, patrullaje y apoyo humanitario.

La Navy planea adquirir un total de 35 buques de este tipo y ha implementado la figura de un supervisor para optimizar la construcción y evitar retrasos como los ocurridos en el programa Constellation.

La industria naval italiana sigue avanzando en el ámbito militar estadounidense. Mediante un programa liderado por Fincantieri, el Cuerpo de Marines de EEUU contará con los primeros cuatro buques medianos de desembarco de la clase LST 100.

En concreto, los trabajos de astillero se llevarán a cabo en las instalaciones que la compañía italiana tiene en la ciudad de Marinette (Wisconsin) y junto a la compañía estadounidense Bollinger Shipyards.

Esta última ya había sido elegida para un contrato de ingeniería y adquisición a largo plazo para esta nueva flota de buques de desembarco.

De forma coincidente, la Navy ha emitido una solicitud de propuesta para que otra compañía supervise el programa y, a mediados de 2026, se escojan otros astilleros para construir otras tres embarcaciones.

La intención del Departamento de Guerra de Estados Unidos para el total del programa es comprar 35 nuevos buques medianos de desembarco, aunque por el momento tan sólo la propuesta de Fincantieri se encuentra adjudicada.

La figura de supervisor, según explica la Navy, acelera los plazos de construcción y "fortalece la base industrial nacional al involucrar diferentes astilleros".

"Al proporcionar un diseño maduro, listo para imprimir, y al habilitar un supervisor para gestionar la producción, estamos optimizando la adquisición", según ha explicado el contralmirante Brian Metcalf, director ejecutivo del programa de buques de la Navy.

Buque LTS 100

Buque LTS 100 Damen

Esta aproximación industrial es clave para satisfacer las necesidades de plataformas de grandes flotas de guerra como la estadounidense, basándose en un diseño probado, construcción distribuida y estableciendo directrices claras como prevención de los cambios de última hora.

La decisión de establecer un supervisor (VCM, Vessel Construction Manager) que actúe como núcleo del programa es una respuesta directa a las malas experiencias experimentadas por el Pentágono recientemente.

La más inmediata ocurrió el pasado noviembre, cuando la Navy canceló la construcción de cuatro fragatas clase Constellation —adjudicadas también a Fincantieri— poniendo punto y final al programa.

Los motivos fueron un importante retraso en los trabajos —más de tres años por detrás del cronograma— y el sobrepeso de los buques respecto a lo acordado.

El Pentágono permitió entonces continuar con los trabajos de las dos primeras unidades de la serie, que ya estaban en construcción en los mismos astilleros en Marinette.

"El VCM gestionará la producción en múltiples astilleros en paralelo utilizando prácticas aprobadas de construcción naval comercial", ha asegurado Metcalf. Un esquema que contará "con significativamente menos personal de la Armada del que requeriría un programa de construcción naval tradicional".

Buque neerlandés

A pesar de la elección de la compañía naval italiana Fincantieri para la construcción del primer lote de cuatro buques, el modelo escogido por los Marines y la Navy es el LST 100 del astillero neerlandés Damen.

Se trata, según explican en un comunicado, "de un diseño probado y no en desarrollo" que servirá "como base para implementar rápidamente la capacidad" de los buques medianos de desembarco.

La decisión se tomó en diciembre del pasado 2025 y supone una transferencia tecnológica completa desde Damen y hacia los diferentes astilleros ubicados en EEUU que se encargarán de la construcción del total de la flota.

Tal y como explican desde Damen, esta iniciativa de la Armada de EEUU tiene "como objetivo mejorar la capacidad de transporte y desembarco de las unidades del Cuerpo de Marines en entornos disputados".

Esquema interno del LST 100

Esquema interno del LST 100 Damen

También apuntan a que el astillero neerlandés ya entregó una LST 100 para que los representantes del Comando de Sistemas Navales Marítimos de la Navy (NAVSEA) tuvieran la oportunidad de probar el barco en primera persona.

En 2024, Australia también eligió el LST 100 para el programa de Lanchas de Desembarco Pesadas de la Fuerza de Defensa del país oceánico, por un total de 8 unidades.

El LST 100 tiene 100,68 metros de eslora, 16 metros de manga y 3,58 metros de calado. En cuanto a sus aplicaciones, el astillero señala que puede servir para el transporte de personal, de vehículos, equipos varios y carga.

Además, "puede utilizarse en operaciones de patrullaje, desembarco, reconocimiento y prospección, así como para la entrega de ayuda humanitaria o apoyo en caso de desastre".

En su variante estándar, cuenta con espacio para 282 personas y la carga puede transportarse en dos cubiertas de 400 y 500 metros cuadrados cada una. También dispone de helipuerto.

El buque puede navegar a velocidades de hasta 14 nudos y alcanzar una autonomía de 7.500 millas a crucero económico.

Por el momento, se desconoce si la Navy optará por realizar cambios importantes en la estructura del barco para adaptarlo a sus necesidades. Desde Damen aseguran que el buque tiene un "diseño modular que permite una adaptación y actualización sencillas".

Cancelación de Constellation

El pasado noviembre, la Armada de EEUU canceló la construcción de cuatro de las seis fragatas clase Constellation que había adjudicado a Fincantieri —y en cuyo concurso participó Navantia— por 4.750 millones de euros.

"El acuerdo contempla la continuidad de las obras de dos fragatas Constellation actualmente en construcción y la discontinuidad del contrato para las otras cuatro unidades ya contratadas", según recogió entonces Fincantieri.

"Lo que refleja la evolución de las prioridades estratégicas de la Armada de los Estados Unidos", aseguró.

Por otro lado, el acuerdo de cancelación conllevó una indemnización por parte de la Navy al astillero italiano, que emplea a más de 3.500 personas en EEUU, aunque no trascendieron cifras.

Asimismo, cuando se comunicó la cancelación del programa Constellation, ambas partes dejaron la puerta abierta a futuras órdenes para compensar parcialmente la reducción de las unidades de la fragata. Un movimiento que coincide con la adjudicación de los cuatro primeros buques de desembarco.