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Observatorio de la Defensa

PAMOV, el programa de Indra para crear los carros de combate del futuro: drones y vehículos tripulados bajo una nube táctica

Defensa adjudicó a Indra el programa especial de modernización el pasado noviembre con un coste de 37,1 millones distribuidos en 4 años.

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Si bien los vehículos de guerra convencionales han experimentado una importante mejora en las últimas décadas, lo aprendido en Ucrania abre la puerta a otros tipos de evoluciones para responder a las necesidades actuales y futuras del campo de batalla.

Como primera aproximación a todas estas tecnologías que se integrarán en los vehículos, el Ministerio de Defensa impulsó el pasado año el programa especial de modernización denominado Sistema de Combate Terrestre Superior, abreviado como PAMOV.

Según explican desde Defensa, el PAMOV tiene como objetivo "orientar y consolidar una línea de desarrollo tecnológico que garantice la disponibilidad de un sistema de combate de altas prestaciones" más allá del 2040.

También apuntan a la adaptación "a los futuros escenarios operativos" y a la consecución del "grado de madurez suficiente para iniciar su obtención en los plazos que aseguren la continuidad de la capacidad acorazada del Ejército de Tierra".

El programa "trata de sacar el concepto operativo del futuro carro de combate, así como de diseñar todos los subsistemas que lo componen, llegando hasta una fase de prueba de concepto", afirma Lola Carrillo, directora de desarrollo de negocio de sistemas terrestres de Indra.

"Lo que apunta es a situar a España estratégicamente en la vanguardia de estos sistemas de combate terrestre de nueva generación", señala. Además, contará con un 95% de desarrollos nacionales.

El trabajo de Indra, como único adjudicatario del Programa Especial de Modernización dotado con 37,1 millones de euros distribuidos en 4 años, será el de liderar los trabajos de investigación y desarrollo junto a otras compañías e instituciones para buscar y madurar tecnologías disruptivas.

Según ha explicado Lola Carrillo, se busca pasar de una doctrina centrada y operada por plataformas individuales a desarrollar una basada en una arquitectura de "sistema de sistemas" en un entorno totalmente digitalizado donde se combinen vehículos tripulados y no tripulados.

También se establece como prioridad la creación de una red táctica capaz de integrar todo tipo de sensores —incluidos los que van a bordo de los drones— con el fin de incrementar la conciencia situacional y mejorar la toma de decisión en el campo de batalla.

Con esta distribución de información a través de una red táctica, se mejora de forma notable la capacidad de detectar, clasificar y neutralizar cualquier tipo de amenaza.

Otro pilar del programa al que apunta Lola Carrillo es que los sistemas que se generen van a ser "modulares y escalables", lo que permitirá el desarrollo de multitud de tipos de vehículos que permitan operar en cualquier entorno hostil.

Carro de combate M1E3 Abrams exhibido en Detroit

Carro de combate M1E3 Abrams exhibido en Detroit US Army

Esta faceta de la flexibilidad llega hasta el final. "Puede ser tanto que se incorporen vehículos aéreos no tripulados a la malla como que sea el propio carro de combate el que se comporte como un UGV", afirma.

Cuestión de peso

Todo ese planteamiento de interconectividad entre plataformas y la creación de una malla de plataformas viene de lo aprendido en Ucrania tras la invasión de Rusia.

"Lo que estamos viendo es que a los carros de combate se les va añadiendo más peso a medida que se le incorporan capacidades", apunta en este caso Miguel Ángel Díaz, coronel en la reserva y asesor operativo en Indra para sistemas terrestres.

Sistemas activos de autoprotección, blindaje reactivo, jaulas antidrones o accesorios para el levantamiento de minas. "Algunos carros de combate están llegando a las 80 toneladas", apunta Díaz. Muy por encima de lo que resiste cualquier puente.

Este incremento tan notable en el peso —con todos los problemas que ello conlleva, incluidos los logísticos— hace que se plantee un escenario futuro con un esquema mucho más distribuido en cuanto a capacidades.

A esta situación también se une que todo apunta a que cada vez los ejércitos van a contar con menos personal en sus filas, lo que conllevará una reducción de los humanos en el campo de batalla.

"Ya hay varias opciones para poder controlar varias plataformas con un número reducido de personal", afirma Miguel Ángel Díaz. "Pero por ahora no podemos aventurar nada".

"Primero tenemos que ver qué capacidades desde el punto de vista técnico podemos ofrecer al Ejército de Tierra y, a partir de ahí, diseñar cuál es la capacidad operativa que vamos a poder alcanzar".

De momento, "vamos a intentar demostrar al Ministerio de Defensa que somos capaces de gobernar de forma ordenada una serie de sistemas embarcados", señala Díaz.

Un planeamiento "muy similar a como se hace con el sistema de misión Maestre en el Dragón, pero extendido a otros vehículos y otros sistemas embarcados".

IA y visión artificial

IA y visión artificial Indra

Una de las claves del programa pasa por llevarse a cabo de forma paralela al programa europeo MARTE, impulsado por Alemania y en el que Indra ostenta el cargo de coordinador nacional en España.

Según Lola Carrillo, el PAMOV está "totalmente alineado con el programa MARTE". Este último permitirá que, partiendo de una arquitectura de referencia común, cada país podrá tener sus propias soluciones adaptadas a sus necesidades.

Más allá de que uno se ejecute en España y el otro a nivel europeo, la principal diferencia entre el PAMOV y el MARTE es que este último "incluye la plataforma", mientras que la solución de Indra apuesta por ser agnóstica y así poder integrarse en cualquier vehículo.

Desarrollo tecnológico

Continuando con los sistemas y subsistemas, Miguel Ángel Díaz comenta que, mientras se llevan a cabo los desarrollos, habrá algunos que alcancen "una madurez suficiente para que los podamos ir incorporando en programas de modernización" o a bordo de nuevos carros de combate que vayan surgiendo.

Los cimientos del programa los sentó el Ministerio de Defensa cuando publicó las tecnologías que Indra, como empresa adjudicataria, deberá desarrollar al calor del PAMOV. Son un total de seis puntos.

El primero es un sistema motopropulsor de altas prestaciones "que permita una elevada relación potencia-peso y mejorar la autonomía operativa del sistema para asegurar su despliegue por medios propios en profundidad".

La documentación de Defensa también apunta a que este sistema deberá hacer posible un menor grado de dependencia logística durante misiones prolongadas.

El segundo pasa por la "incorporación de soluciones de protección activa de última generación, con capacidad de detección y respuesta ante ataques múltiples desde distintos ángulos".

El sistema Trophy interceptando un proyectil

El sistema Trophy interceptando un proyectil Rafael Omicrono

Incluye el desarrollo de "tecnologías estructurales avanzadas que permitan maximizar la protección física sin incrementar la masa del vehículo". Y también que el diseño deberá integrar de forma coherente medidas pasivas, activas y adaptativas para proteger a los tripulantes.

Indra cuenta con algunas tecnologías ya avanzadas en este ramo, como el radar Nemus que permite la detección de amenazas como misiles contracarros.

El tercer punto es "incorporar una capacidad de fuego con alcance efectivo ampliado, sin recurrir al alargamiento del tubo ni comprometer la maniobrabilidad del vehículo", aseguran desde Defensa.

En cuanto a esto, Miguel Ángel Díaz ha apuntado que deberán trabajar en esta tecnología para que su capacidad de fuego sea capaz de alcanzar el objetivo, dando por sentado que contará también con sistemas activos de autoprotección.

El cuarto pilar al que apunta el Ministerio es la capacidad de integrar y operar tanto vehículos terrestres como aéreos no tripulados, "ya sea de manera individual o en enjambre".

"La interoperabilidad con UGV y UAS en red, así como la posibilidad de operar enjambres coordinados, representa una ventaja táctica decisiva en el campo de batalla moderno".

El quinto punto es "proporcionar táctica integral, basada en sensores de altas prestaciones capaces de ofrecer una cobertura de 360º en tiempo real, con capacidad de fusión sensorial y procesamiento asistido por IA".

Por último, Defensa requiere que el carro de combate cuente con un "elevado grado de maniobrabilidad sobre todo tipo de terrenos", incluyendo escenarios urbanos, cruces de obstáculos y operaciones de maniobra en profundidad.