Uno de los dos aviones A400 en los que serán repatriados los 500 de Kabul.

Uno de los dos aviones A400 en los que serán repatriados los 500 de Kabul. E. E.

Observatorio de la Defensa

Europa encabezará el aumento del gasto militar y superará el billón de euros en defensa antes de 2035

Europa concentrará más de 110.000 millones de dólares en entregas de aeronaves militares entre 2025 y 2032, según un estudio de la consultora Oliver Wyman.

Más información: La industria reivindica la inversión en Defensa por ser "una necesidad y una apuesta por la disuasión" de amenazas

Publicada

La inversión mundial en defensa crecerá un 6,7% hasta 2035, con Europa al frente. La región prevé elevar su presupuesto militar de 571.000 millones a 1,2 billones de dólares —más de un billón de euros—, empujada por la tensión geopolítica y la necesidad de modernizar capacidades.

Así lo recoge el informe “Global Military Aircraft Fleet and Sustainment Outlook 2026–2036” de la consultora Oliver Wyman, que apunta además que Europa concentrará más de 110.000 millones de dólares en entregas de aeronaves militares entre 2025 y 2032, un 20% más que en la década anterior, consolidando a la región como principal motor de crecimiento en la primera mitad del periodo.

Con el impulso del crecimiento del sector en Europa, Airbus, Indra y Navantia se preparan para un fuerte repunte en los pedidos de Defensa y encaran ambiciosos objetivos de expansión.

En junio, los países europeos de la OTAN acordaron elevar sus contribuciones directas en defensa hasta alrededor del 3,5% del PIB y, si se suman las inversiones en infraestructuras y la ayuda militar, el gasto total podría llegar a duplicarse en los próximos cinco años.

Este esfuerzo ya se refleja en más entregas, una mayor disponibilidad de aeronaves y un uso más intensivo de las flotas desde 2022, lo que aumenta la presión sobre las tareas de sostenimiento.

Europa entra en un ciclo de inversión que combina más entregas de aeronaves militares, más disponibilidad y más exigencias de sostenimiento en el sector defensa”, señala Carlos García Martín, socio de Transporte y Servicios de Oliver Wyman.

A su juicio, “la industria necesita anticipar desde ya capacidad productiva, repuestos y talento técnico para alcanzar sus objetivos operativos antes de 2032”, subraya.

F-35 lanzando una bomba nuclear

F-35 lanzando una bomba nuclear USAF

Al mismo tiempo, el sector militar vive una fase de transformación acelerada, marcada por la irrupción de nuevas tecnologías —como los sistemas aéreos no tripulados (UAS), los satélites en órbita baja o la movilidad aérea avanzada— y por la entrada en escena de nuevos actores como Turquía, Brasil, China y Corea del Sur.

En este escenario, los actuales líderes del mercado afrontarán en la próxima década desafíos estratégicos crecientes, que van desde la competencia tecnológica hasta las tensiones en las cadenas de suministro y la necesidad de atraer y retener talento especializado.

La consultora anticipa que la demanda global de mantenimiento, reparación y revisión (MRO) crecerá en torno al 1% anual en la próxima década, con el segmento de motores como principal impulsor, debido al peso creciente de plataformas más complejas.

En paralelo, la retirada progresiva de aeronaves veteranas como el Tornado, el Mirage 2000 o distintos modelos de diseño soviético genera ahorros que se redirigen al sostenimiento de flotas de nueva generación, en particular a medida que se expande el parque de F-35 en Europa.

El informe prevé que la flota militar activa crecerá desde unas 44.700 aeronaves a comienzos de 2026 hasta aproximadamente 50.700 en 2036 a escala mundial, un incremento cercano a 6.000 aparatos apoyado en el aumento del gasto europeo, el dinamismo de Oriente Medio y Asia-Pacífico y la incorporación de sistemas no tripulados.

La recapitalización europea responde a la necesidad de recuperar capacidades tras la invasión rusa de Ucrania y se concentra sobre todo en la aviación de combate.

Claves: F-35, A330 MRTT y el A400M

El F-35 se consolida como pilar de la modernización de 11 fuerzas aéreas europeas. Lockheed Martin anunció que en 2025 se entregaron 191 cazas de quinta generación, un récord que supera ampliamente las 142 unidades del año anterior.

La producción del F‑35 avanza a un ritmo sin precedentes: cinco veces más rápido que cualquier otro caza actualmente fabricado por naciones aliadas.

También se han acelerado las entregas continuadas de Eurofighter Typhoon a Alemania, Italia, España y Turquía, y de Rafale a Francia y Serbia.

En el ámbito de la movilidad y el repostaje, Europa, a través de Airbus, refuerza su autonomía con programas como el A330 MRTT y el A400M, con España como uno de los países clave en este esfuerzo.

Más adelante en la década, una parte creciente de los recursos europeos se desviará hacia el desarrollo de capacidades de nueva generación, como el Global Combat Air Programme, el Future Combat Air System o la Next-Generation Rotorcraft Capability (FCAS).

Aunque estos programas no producirán aeronaves operativas antes de mediados de los años treinta, sus costes de desarrollo competirán directamente con los presupuestos destinados a adquisiciones y sostenimiento de las flotas en servicio.

En el caso de Indra, designada por el Gobierno como gran abanderada española de la Defensa, la compañía actúa como coordinador industrial nacional en el desarrollo del FCAS, en estrecha colaboración con los líderes industriales de Francia y Alemania, Dassault y Airbus, respectivamente.

Recreación del caza FCAS

Recreación del caza FCAS Airbus

Junto a este proyecto, la compañía ha trazado una estrategia de expansión que abarca múltiples frentes, desde los vehículos militares terrestres hasta el espacio.

Recientemente, Indra Group ha completado la adquisición de Hispasat, lo que le otorga una participación mayoritaria y de control en Hisdesat, el operador gubernamental español de satélites y uno de sus grandes ejes de crecimiento.

La compañía liderada por Ángel Escribano, ha creado la división Indra Land Systems, destinada a concentrar todas sus operaciones en el ámbito terrestre y a integrar las próximas adquisiciones que estudia, entre ellas Escribano Mechanical & Engineering (EM&E).

EEUU prioriza el I+D

Frente a esta estrategia, Estados Unidos prioriza la investigación y el desarrollo de sistemas avanzados, retrasando parte de las compras.

La propuesta presupuestaria para el ejercicio fiscal 2026 contempla la adquisición de solo 173 aeronaves nuevas, muy por debajo de ejercicios recientes, y plantea la retirada acelerada de plataformas antiguas para liberar recursos con los que financiar la transición hacia modelos de nueva generación, entre ellos el F‑47, el MV‑75 y las Collaborative Combat Aircraft (CCA).

Más drones, menos helicópteros

Los sistemas no tripulados se perfilan como uno de los vectores de cambio más relevantes del periodo. Oliver Wyman proyecta un crecimiento global cercano al 10% anual en las entregas de grandes sistemas aéreos no tripulados durante la próxima década, el ritmo más elevado entre todos los segmentos.

El estudio prevé que las aeronaves no tripuladas orientadas al combate, incluidas las CCA, ganen peso operativo hacia el final de la década de 2020, impulsando un cambio de paradigma en el sostenimiento, con ciclos de vida más cortos y requisitos distintos a los de las aeronaves tripuladas.

Este giro puede alterar el peso relativo de las grandes revisiones frente a otras actividades, aunque el potencial de estos sistemas para reducir los costes de ciclo de vida aún debe validarse sobre el terreno.

En contraste con el empuje de los sistemas no tripulados, los helicópteros entran en un periodo de ajuste.

Los conflictos recientes, desde la invasión de Irak en 2003 hasta la guerra de Ucrania, han evidenciado la vulnerabilidad de los helicópteros en escenarios donde no hay superioridad aérea.

Esa lección ha llevado a algunas fuerzas armadas avanzadas, como el Ejército de Estados Unidos y la US Navy, a plantearse recortes en sus flotas, mientras que en otras regiones —en especial Oriente Medio— estos aparatos siguen creciendo de forma gradual.

Al mismo tiempo, varios países están impulsando programas de I+D para desarrollar helicópteros más rápidos y nuevas plataformas de despegue y aterrizaje vertical, tanto tripuladas como no tripuladas, con el objetivo de mejorar su supervivencia en combate.

Sin embargo, el elevado coste de los helicópteros de alta velocidad amenaza con limitar su adopción a un número reducido de operadores.