Avión de combate Boeing F-15 de la Real Fuerza Aérea Saudí (RSAF).

Avión de combate Boeing F-15 de la Real Fuerza Aérea Saudí (RSAF).

Observatorio de la Defensa

EEUU autoriza una venta de 2.700 millones de euros para mantener operativos los cazas F-15 saudíes

Con más de 210 F‑15 en servicio, el reino saudí opera la segunda flota más grande del mundo, solo detrás de la de EEUU.

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Estados Unidos ha dado luz verde a una posible venta militar extranjera (FMS) a Arabia Saudí por hasta 3.000 millones de dólares (unos 2.770 millones de euros), destinada a mantener operativa la flota de cazas Boeing F‑15 de la Real Fuerza Aérea Saudí (RSAF).

El anuncio, realizado el 3 de febrero de 2026 por la Agencia de Cooperación en Seguridad de Defensa (DSCA), refuerza el compromiso de Washington con la seguridad del Golfo y destaca la relevancia del F‑15 como pieza central del poder aéreo saudí, en un entorno regional cada vez más volátil.

El acuerdo busca asegurar la plena operatividad y capacidad de respuesta de una de las flotas de combate más poderosas de Oriente Medio, al tiempo que refuerza el núcleo del poder aéreo saudí para mantenerlo listo ante los desafíos estratégicos del siglo XXI.

El programa no contempla la adquisición de aviones nuevos, sino un paquete integral de apoyo logístico, mantenimiento y formación, que incluye repuestos, piezas de reparación, software (clasificado y no clasificado), documentación técnica, consumibles, equipamiento de tierra y programas de entrenamiento para el personal saudí.

También incorpora asistencia técnica y logística del gobierno de EEUU y contratistas especializados.

Según la DSCA, los 3.000 millones de dólares representan el tope estimado del acuerdo, ya que el monto final dependerá de las especificaciones técnicas y los contratos que se firmen.

Washington subraya que la operación no modificará el equilibrio militar en la región ni afectará la capacidad operativa de las fuerzas estadounidenses.

Poder aéreo saudí

Con más de 210 F‑15 en servicio, el reino saudí opera la segunda flota más grande del mundo, solo detrás de la de Estados Unidos.

El inventario incluye las versiones F‑15C/D, los F‑15S de ataque y el moderno F‑15SA (Saudi Advanced), resultado del acuerdo firmado entre 2010 y 2011 para la adquisición de 84 aviones nuevos y la modernización de otros 70.

Captura de pantalla 2026-02-04 a las 17.17.11

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El F‑15SA integra aviónica de última generación, radar AESA, controles de vuelo fly‑by‑wire, un sistema avanzado de guerra electrónica y una cabina tipo glass cockpit, lo que le proporciona superioridad aérea y capacidad de ataque multirrol.

Mantener en servicio una flota de esta complejidad requiere un sostenimiento continuo en áreas críticas como actualizaciones de software, calibración de sensores, reemplazo de componentes electrónicos y formación de personal técnico.

Implicaciones operativas y estratégicas

El acuerdo fortalece la preparación diaria (day-to-day readiness) de la RSAF y busca mantener altas tasas de disponibilidad frente a amenazas emergentes como misiles de crucero, drones kamikaze y aeronaves tripuladas de largo alcance.

En el plano operativo, esto permitirá a Riad mantener patrullas aéreas persistentes, responder con rapidez ante intrusiones y cooperar con fuerzas aliadas en operaciones combinadas.

Además, refuerza los procesos de estandarización técnica y de seguridad, alineándolos con los estándares de mantenimiento de EEUU y de la OTAN.

La medida llega pocos días después de la aprobación de una venta separada de 9.000 millones de dólares en interceptores Patriot PAC‑3 MSE, lo que eleva el total de transacciones de defensa recientes con Riad y Tel Aviv a casi 16.000 millones de dólares.

Estas operaciones son reflejo de la estrategia estadounidense de mantener una red interoperable de aliados con capacidades avanzadas de defensa aérea y antimisiles en Oriente Medio.

Contexto geopolítico

El anuncio coincide con un aumento de la actividad militar en la región. El mismo día de la notificación, un F‑35C estadounidense derribó un dron iraní Shahed‑139 que se aproximaba de forma hostil al portaaviones USS Abraham Lincoln en el mar Arábigo, mientras la Guardia Revolucionaria iraní hostigaba a un petrolero con bandera estadounidense en el estrecho de Ormuz.

Estos incidentes confirman el uso intensivo de drones y medios asimétricos en la competencia estratégica entre Irán y Estados Unidos, con implicaciones directas para la seguridad marítima y energética del Golfo.

En este escenario, una flota saudí de F‑15 mantenida y plenamente operativa constituye un instrumento esencial para la defensa nacional, la protección de infraestructuras críticas y la vigilancia de corredores marítimos como el mar Rojo y el golfo Pérsico.