Ángel Escribano, presidente ejecutivo de Indra, en la junta general de accionistas de 2025.

Ángel Escribano, presidente ejecutivo de Indra, en la junta general de accionistas de 2025. Indra

Observatorio de la Defensa

Ángel Escribano: un año de estrategia para situar a Indra al frente de la nueva arquitectura de la defensa española

En un año, Indra ha reforzado su papel estratégico en defensa terrestre. Su acción se ha revalorizado más del 90% en 2025, reflejo de la confianza del mercado.

Más información: Indra y Escribano empezarán a negociar el precio de la fusión en febrero una vez que se hayan auditado las cuentas de 2025.

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Las claves

Ángel Escribano ha cumplido un año al frente de Indra, impulsando su transformación como referente español en la industria de defensa.

En este periodo, Indra ha multiplicado su valor en bolsa y ha entrado en el Top 100 mundial de empresas de defensa, situándose en el puesto 87.

La compañía ha apostado por la adquisición de empresas estratégicas, la creación de consorcios y el desarrollo tecnológico, como la compra de Hispasat y la creación de Indra Land Vehicles.

Indra se consolida como eje de la soberanía industrial y digital española, marcando el paso en los grandes contratos de defensa y afrontando nuevos desafíos para garantizar su liderazgo.

Ángel Escribano llegó a Indra hace ahora un año para ocupar el hueco que dejaba la marcha de Marc Murtra a Telefónica, avalado como segundo accionista de la compañía y por su experiencia a pie de fábrica en el despegue del negocio de la defensa. Escribano es, ante todo, un hombre de industria, un fabricante.

Aunque la empresa semipública controlada por la SEPI ya había dado un giro estratégico hacia la industria de la defensa amparada en su base tecnológica, a Escribano le ha tocado poner las bases de ese giro, con decisiones rápidas y trascendentales en un año que ha pasado volando.

El gran acierto que tuvo fue entrar a tiempo en el capital de Indra como valor al alza, sin pensar entonces en ser su presidente. Una vez dentro y al frente, tiene delante un reto titánico para convertirla en la empresa española de referencia del sector a medio plazo.

Prácticamente la misma semana que el nuevo presidente cogía las riendas de Indra, la Comisión Europea se lanzaba a lograr su autonomía estratégica en materia de defensa frente a EEUU o China, con un paquete de 800.000 millones en inversión sobre la mesa.

Salvando Airbus y Navantia, en mar y aire, España no ha contado nunca con empresas de gran envergadura en industria de defensa. Invertir en disuasión ante la amenaza del enemigo no ha sido una prioridad hasta la guerra de Ucrania.

Indra acaba de incorporarse al Top 100 de las principales industrias de defensa, ocupando el puesto número 87. Hasta ahora, solo una compañía española, Navantia, formaba parte de esta exclusiva clasificación, donde se mantiene en la posición 84 (en 2024 ocupaba el puesto 74).

La compañía que lidera Ángel Escribano sabía que había que moverse deprisa y sin errores para crear la empresa tractora española en armamento para tierra (blindados, artillería, tanques, etc.) sin desperdiciar el valor añadido que ofrece en este sector la última tecnología. Todo estaba por hacer.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, junto al presidente de Indra, Ángel Escribano

La ministra de Defensa, Margarita Robles, junto al presidente de Indra, Ángel Escribano

La vía más rápida para crecer y multiplicar por cuatro lo que Indra hacía para defensa, que era menos de la cuarta parte de sus ingresos, pasaba por comprar Santa Bárbara a los americanos de General Dynamics.

Pero el mercado europeo estaba lanzado y la otrora gran empresa de defensa española, que la multinacional compró barata y en decadencia hace 25 años, era su baza en Europa. Era imposible la operación. Hasta la nueva Administración Trump se opuso.

Cortado ese camino, con apenas un mes en el cargo, Ángel Escribano tenía que moverse rápido para no llegar tarde a un mercado en pleno boom. La vía que Europa marcó fue la formación de consorcios transfronterizos, algo que daba ventaja a los grandes grupos frente a la dispersión del sector en España.

En el mes de marzo del año pasado comparecía en la Comisión de Seguridad del Congreso para dejar claro que iba a por todas: allí mismo anunciaba la intención de comprar El Tallerón de Duro Felguera para dar vida a la nueva filial de ensamblaje de vehículos militares, Indra Land Vehicles.

Apenas un mes después, la primera decisión de largo alcance que el nuevo presidente puso sobre la mesa para demostrar que su apuesta por Indra iba en serio, fue plantear una fusión con su propia empresa familiar, que podía aportar parte de ese know how industrial militar que a Indra le faltaba.

Las cifras, los contratos del Gobierno y las expectativas del mercado han apoyado la estrategia del presidente de Indra en los últimos doce meses.

Indra es la columna vertebral del ecosistema español para alcanzar la soberanía industrial y digital que Europa y España precisan y reclaman. Ha triplicado su valor en apenas un año, hasta llegar casi a los 10.000 millones de euros.

La respuesta del mercado ha sido muy buena, al reconocer plenamente el proyecto: Indra ha sido la empresa que más se ha revalorizado en el índice español en 2025, con una subida del 186,12% (su mejor año bursátil en 28 años).

Ofensiva en el sector

Es conocida la ofensiva en la que Indra entró en la primavera pasada y mantiene todavía en busca de empresas del sector y firmas que le puedan aportar valor añadido y volumen de negocio.

Era avanzar hacia el objetivo básico con el que Escribano llegó a Indra: acercarse con cierta capacidad de influencia a los consorcios que desarrollan gigantes como la alemana Rheinmetall, los franceses de Thales o la italiana Leonardo, para entrar en los grandes proyectos de Europa.

Por supuesto, la parte tecnológica pura de Indra, Minsait, ya no se vende, sino que se reorienta hacia entornos tecnológicos que ofrezcan exclusividad y lo último en fotónica, sensores, control aéreo o cualquier desarrollo en la nueva guerra tecnológica.

Otro paso importante en esa carrera, cerrado ya a finales del año pasado, fue la compra de Hispasat. Eso conforma una pata aeroespacial de última generación capaz de estar a la altura de los mejores de Europa en su ámbito.

Ha sido un año intenso, con el colofón en diciembre pasado de la concesión a Indra de la parte más importante de los Planes Especiales de Armamento (PEM) abiertos por el Gobierno de Sánchez, de los que acapara más de 6.800 millones de euros.

También fue básico a principios del verano consolidar la toma de control del consorcio más importante del sector, Tess Defence, pendiente de cerrar. En él comparte tecnología y producción con Santa Bárbara, SAPA y la propia Escribano para hacer el, por ahora, programa más ambicioso del Ejército de Tierra, el polémico 8x8 Dragón.

Como el propio Escribano prometió en sede parlamentaria hace diez meses, se acaban de entregar las primeras 40 unidades. Faltan muchos más por hacer y Tess se encarga además del programa millonario del VAC de cadenas.

Pero desde la propia empresa siempre destacan que la cosa ha cambiado: con el aval de los programas del Gobierno adjudicados, ahora es Indra quien marca el paso al resto del sector en los grandes contratos. Era necesario, si se quiere convertir en referencia europea.

La hoja de ruta de Ángel Escribano al frente de Indra Group es muy clara: garantizar la autonomía estratégica de España y, en consecuencia, de Europa. Por eso, pasa por estar en la vanguardia tecnológica y dejar una huella industrial en España (contratos en las diferentes CCAA).

Nuevos desafíos

El dinamismo y el volumen de decisiones de estos doce meses han planteado nuevos desafíos, como la necesidad de gestionar con transparencia el posible conflicto de interés ligado a la integración de la empresa familiar del presidente.

En este asunto, los consejeros independientes de Indra y los representantes de la SEPI quieren un proceso sin prisa y con luz y taquígrafos. El propio Ángel Escribano es el más interesado en que no haya ninguna duda sobre la conveniencia de la operación.

Además, General Dynamics ha anunciado que recurrirá determinadas adjudicaciones vinculadas a programas internacionales, lo que abre un proceso jurídico que Indra afronta con confianza.

En definitiva, Ángel Escribano ha concluido un año al frente de Indra en el que ha puesto las líneas básicas para que sea la empresa de defensa capaz de situar a España en un lugar destacado de la autonomía estratégica europea.

Doce meses que marcan el inicio de una etapa con nuevos desafíos y proyectos por impulsar. Es evidente que cuenta con el apoyo del Gobierno; pero también lo es que la pelea es entre empresas, en un negocio cada vez más global en el que nunca se hacen prisioneros.

El presidente de Indra está acostumbrado a que las cosas no sean fáciles, a construir desde los cimientos, a buscar la mejor tecnología y a los mejores profesionales, y sabe muy bien los esfuerzos que supone llegar a cada hito en el desarrollo de una empresa, especialmente de una empresa de defensa.

“No tengo ninguna duda de que nos espera un futuro ilusionante. Seguiremos apostando por el crecimiento, por estar donde están los avances tecnológicos, mejorando nuestra rentabilidad y fortaleciendo nuestro balance”, afirmó Ángel Escribano, convencido de que la compañía encara una nueva etapa de expansión y solidez.