Un caza Rafale francés.

Un caza Rafale francés. Wikimedia Omicrono

Observatorio de la Defensa

Dassault impulsa a Harmattan AI y crea el primer “unicornio” francés de defensa en plena crisis del FCAS

La operación se enmarca en una alianza para desarrollar inteligencia artificial en los futuros sistemas de combate de Dassault, incluido el F5 del Rafale.

Más información: FCAS, la espada de Damocles de la capacidad aérea española: de la apuesta total al miedo a perder la sexta generación

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Las claves

Dassault Aviation lidera una inversión de 200 millones de euros en Harmattan AI, valorando a la startup en 1.400 millones y convirtiéndola en el primer unicornio francés de defensa.

La alianza estratégica busca desarrollar inteligencia artificial avanzada para sistemas de combate aéreo, incluyendo el estándar F5 del Rafale y control de drones autónomos.

El movimiento refuerza la autonomía estratégica francesa en defensa, en un contexto de incertidumbre y disputas en el programa europeo FCAS.

Emmanuel Macron celebra la operación como esencial para la superioridad tecnológica y la economía francesa, destacando la importancia de la IA en la defensa moderna.

La industria francesa de defensa acaba de marcar un hito. Dassault Aviation, fabricante del caza Rafale, ha liderado una ronda de financiación de 200 millones de euros en la empresa de drones autónomos Harmattan AI, valorando a la startup parisina en 1.400 millones de euros y convirtiéndola en el primer unicornio francés del sector defensa.

La operación se enmarca en una alianza estratégica entre ambas compañías destinada a desarrollar inteligencia artificial embebida para los futuros sistemas de combate aéreo de Dassault, incluido el estándar F5 del Rafale, con especial foco en el control de sistemas aéreos no tripulados.

Así lo han asegurado ambas compañías en un comunicado conjunto difundido este lunes, donde subrayan que esta unión refuerza la apuesta de Dassault por la autonomía avanzada en el combate aéreo, un ámbito estratégico en la evolución de las fuerzas aéreas occidentales.

Por su parte, Harmattan AI desarrollará algoritmos capaces de desenvolverse en entornos complejos y altamente disputados, donde los drones deberán operar de forma coordinada con aeronaves tripuladas, asumir misiones de alto riesgo y mantener su eficacia incluso en escenarios de guerra electrónica.

Esta asociación con Harmattan AI refleja nuestro compromiso de integrar autonomía de alto valor en la próxima generación de sistemas de combate aéreo”, afirmó el consejero delegado de Dassault Aviation, Eric Trappier.

"Reforzamos nuestra capacidad para ofrecer las capacidades avanzadas que nuestras fuerzas armadas necesitarán en las próximas décadas", añadió.

Fuerte carga política e industrial

La operación llega en un momento especialmente delicado para la cooperación aérea europea. Francia, Alemania y España siguen atascadas en el desarrollo del Future Combat Air System (FCAS), lastrado por las disputas entre Dassault y Airbus sobre el reparto de trabajos y la autoridad industrial del programa, llamado a combinar un caza de nueva generación con drones y plataformas no tripuladas.

En este contexto, el respaldo de Dassault a Harmattan AI se lee también como un gesto claro en favor de la autonomía estratégica francesa.

El propio presidente Emmanuel Macron celebró públicamente la operación en la red social X: “Es una excelente noticia para nuestra autonomía estratégica, para la superioridad tecnológica de nuestras fuerzas armadas en el ámbito de los drones de defensa activados por IA, y también para nuestra economía”, escribió, antes de calificar la alianza entre ambas compañías de “esencial”.

Macron había previsto reunirse con el canciller alemán Friedrich Merz en diciembre para intentar desbloquear el FCAS antes de finales de 2025, pero desde entonces París y Berlín no han realizado anuncios públicos sobre avances en el programa.

Dassault no descarta ir en solitario

El movimiento refuerza además la posición negociadora de Dassault. Trappier ha señalado en varias ocasiones que Francia dispone de la capacidad tecnológica para desarrollar por su cuenta un caza de nueva generación, apoyándose en Dassault y en socios nacionales como Safran y Thales, si la cooperación europea fracasa.

Desde Harmattan AI subrayan que la nueva valoración “aumenta significativamente” respecto a la ronda Serie A, impulsada por el creciente interés de grandes actores industriales del sector defensa.

La empresa no ha detallado por ahora el peso exacto de la inversión de Dassault ni la identidad del resto de participantes en la ronda.

El fondo francés Motier Ventures sí confirmó, a través de LinkedIn, que ha renovado su apuesta por la compañía.

Señal al mercado europeo

Más allá de las cifras, la creación del primer unicornio francés de defensa envía un mensaje claro: la inteligencia artificial aplicada a sistemas militares ya no es una promesa, sino un activo estratégico.

En un momento en que Europa debate su dependencia tecnológica y el futuro de sus grandes programas conjuntos, la alianza entre Dassault y Harmattan AI refuerza la idea de que el control de la IA será tan decisivo como el del propio avión de combate.