May saluda a Juncker durante la cumbre del 'brexit' en Bruselas

May saluda a Juncker durante la cumbre del 'brexit' en Bruselas Yves Hermann/Reuters

Europa

La UE asume el control del calendario del 'brexit' ante la inoperancia de May

Aprueba una prórroga con dos escenarios: hasta el 22 de mayo si Westminster aprueba el pacto de divorcio y hasta el 12 de abril si lo rechaza.

Bruselas

Nueva humillación para Theresa May. Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea han decidido este jueves asumir el control del calendario del brexit ante la inoperancia de la primera ministra británica, que no ha sabido explicar a sus homólogos cuál es su plan si el Parlamento británico tumba por tercera vez el acuerdo de divorcio la semana que viene. La principal consecuencia del golpe de timón de los Veintisiete es que evita definitivamente el caos de un brexit a las bravas el 29 de marzo: la fecha límite se aplaza al menos hasta el 12 de abril.

"La Unión Europea está demostrando que quiere que esa salida sea ordenada y con un acuerdo. Pero evidentemente no depende de nosotros solo. Depende también del Parlamento británico", ha dicho el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a la salida de una cumbre que se ha prolongado mucho más de lo previsto: casi ocho horas en total, hasta la madrugada.

El aplazamiento supone otra vuelta de tuerca inesperada en el culebrón interminable del brexit. Si al inicio de la reunión, a primera hora de la tarde, parecía imponerse la tesis del presidente francés, Emmanuel Macron, de poner fin a la agonía y cortar amarras de inmediato con Reino Unido para evitar el contagio al continente de su crisis política; al final ha prevalecido el miedo al impacto económico de una salida sin acuerdo. Se ha impuesto la estrategia de la patada hacia adelante, aunque sea por poco tiempo.

Eso sí, los líderes europeos han rechazado la petición de May de una prórroga técnica que ella quería que durara hasta el 30 de junio y cuyo único objetivo era forzar a Westminster a aprobar el Acuerdo de Retirada. Consideran que el plan de la primera ministra británica interfería en las elecciones a la Eurocámara, que se celebran entre el 23 y el 26 de mayo, e ignoraba los riesgos de una salida sin acuerdo en apenas siete días.

Por eso, la UE ha impuesto un calendario alternativo que contempla dos escenarios. Si, contra todo pronóstico, el Parlamento británico cambia de opinión y ratifica la semana que viene el pacto de divorcio, Reino Unido abandonará la UE el 22 de mayo, un día antes de que empiecen los comicios europeos. El tiempo extra es para aprobar la legislación necesaria para completar la salida.

Si por el contrario la primera ministra británica vuelve a sufrir una derrota humillante, Reino Unido dispondrá de plazo hasta el 12 de abril para presentar un plan definitivo a sus socios europeos. Esta pequeña prórroga tiene como objetivo dar tiempo al Parlamento británico a buscar soluciones alternativas a la de May. La fecha del 12 de abril se ha elegido porque es el último día en que el Gobierno británico, según su legislación nacional, podría convocar elecciones europeas.

El 12 de abril, la nueva hora de la verdad

En este momento, dentro de tres semanas, Londres tendrá dos opciones: o pide una prórroga larga de hasta dos años y participa en las europeas, o bien opta definitivamente por un brexit caótico sin acuerdo. El 12 de abril será por tanto la hora de la verdad: a partir de ese momento, si Reino Unido no convoca elecciones europeas, ya no habrá marcha atrás en el brexit, con o sin acuerdo.

"El 12 de abril es una fecha clave para que Reino Unido decida si celebra elecciones al Parlamento Europeo. Si para entonces ha decidido no hacerlo, la opción de una prórroga larga se convertirá automáticamente en imposible", ha explicado el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

Esta última oportunidad que la UE le ofrece a Londres para retrasar indefinidamente el brexit ni siquiera había sido solicitada por May. Es más, la primera ministra británica ha vuelto a repetir este jueves que sería un error forzar a Reino Unido a participar en las elecciones europeas tres años después del referéndum del brexit. Pero May ha perdido definitivamente el timón del proceso.

De hecho, los jefes de Estado y de Gobierno han dejado claro que una posible prórroga larga no le saldría gratis a Reino Unido. El nuevo plan debe pasar preferentemente por unas elecciones británicas para sustituir a May y volver a repartir las cartas, según han explicado fuentes diplomáticas. El Tratado de Retirada no va a renegociarse en ningún escenario.

El infierno está todavía vacío

Para Emmanuel Macron, el nuevo calendario permite a Bruselas recuperar cierto control sobre el brexit. "La UE hoy no tiene todas las cartas en su mano porque todo depende del voto británico. Tiene que hacer frente a una crisis política británica. Los políticos británicos son incapaces de llevar a la práctica lo que sus ciudadanos les han pedido", sostiene el presidente francés. "Pero nosotros no debemos quedarnos bloqueados en esa situación".

"Yo quería evitar a toda costa una cumbre la semana que viene que hubiera sido una cumbre de crisis, en malas condiciones, después de otra no decisión británica y en una fecha que era ya el 29 de marzo. Hemos respondido a esa situación de forma clara situando a los británicos frente a sus responsabilidades", ha dicho Macron.

El presidente francés apostaba por una línea más dura, un ultimátum de siete días a Westminister: o el acuerdo de divorcio o un brexit caótico. Pero ha tenido que suavizar su posición para llegar a un compromiso con la canciller alemana, Angela Merkel, que defendía seguir trabajando "hasta el último segundo" para garantizar una salida ordenada de Reino Unido.

Pese a que no tiene nada que ver con su plan original, la primera ministra británica se ha visto obligada a aceptar el calendario alterativo que le ha impuesto la UE. "Ahora entramos en el momento de las decisiones", ha dicho May en rueda de prensa. Todavía quiere creer que el Parlamento británico aprobará su acuerdo de brexit.

Al presidente del Consejo Europeo le han preguntado por sus polémicas declaraciones en las que deseaba "un lugar especial en el infierno" para los artífices del brexit. ¿Debería ampliarse ese espacio para acoger también a los euroescépticos que tumben por tercera vez el pacto de divorcio? "Según nuestro Papa, el infierno está todavía vacío. Eso significa que todavía hay mucho espacio", ha contestado Tusk.