La duquesa de Sussex, en una imagen de archivo.

La duquesa de Sussex, en una imagen de archivo. Gtres

Royals

El desafío de Meghan Markle en Reino Unido: "Su objetivo no debería ser parecer más 'royal' ni seguir el estilo de Kate"

Los duques de Sussex regresan a Londres tras seis años en Estados Unidos con muchas incógnitas que resolver.

Más información: Meghan Markle negocia su esperada vuelta a la actuación en una serie de Netflix ante su regreso al Reino Unido

Publicada

El final de este verano de 2026 tiene una protagonista muy relevante: Meghan Markle. La duquesa de Sussex regresa a Reino Unido junto al príncipe Harry y sus dos hijos para iniciar una nueva etapa de su vida. La sorprendente noticia tiene tantas aristas como lecturas.

Supone un auténtico desafío para la exactriz. Entre los retos que tendrá que afrontar, quizá el mayor, sea volver a una exposición mediática que nada tiene que ver con la que vivía en California, equilibrar su agenda profesional con formar parte de la Familia Real británica —aunque sin deberes institucionales— y redefinir su imagen pública.

También recuperar la relación con el rey Carlos III y, sobre todo, con los príncipes de Gales, Guillermo y Kate, y sus tres hijos. Cabe destacar que los Windsor apenas conocen a Archie Harrison y Lilibet Diana, de siete y cinco años respectivamente.

Teniendo en cuenta que han estado seis viviendo en Estados Unidos y que apenas han visitado Londres, son casi unos desconocidos.

Entre las razones que podrían haber llevado a los Sussex a regresar a Reino Unido está precisamente que los pequeños se eduquen en Inglaterra, y ya han sido matriculados en un colegio de Londres.

Los duques de Sussex ya preparan su inminente mudanza a Inglaterra.

Los duques de Sussex ya preparan su inminente mudanza a Inglaterra. Gtres

Todavía no hay confirmación oficial sobre cuál ha sido el elegido, pero sería lógico pensar que se encuentre cerca de la casa donde se van a establecer.

Meghan abandona su gran mansión de Montecito para instalarse en una residencia privada y no perteneciente a la Corona.

Los medios y la seguridad

Durante su estancia en California, la duquesa de Sussex ha podido 'escapar' de toda esa presión mediática que sufrió en Inglaterra desde que empezó su relación con Harry y que llegó hasta los tribunales.

Markle demandó al Mail on Sunday por la publicación de una carta privada a su padre y ganó la batalla en 2021. Un pequeño oasis en el desierto de titulares y noticias —reales o falsas— sobre ella...

Ahora, vuelve a enfrentarse al escrutinio de los periodistas, aunque lo hace con la lección bien aprendida y llegando a acuerdos. La periodista experta en realeza Victoria Murphy ha explicado que el matrimonio ha recurrido al organismo regulador de la prensa británica para pedir privacidad respecto a su domicilio y sus hijos.

Proteger a Archie y Lilibet es su mayor prioridad. Y aquí también entra en juego la seguridad, que ha sido objeto de debate y enfrentamiento con Carlos III durante la estancia de la pareja en Estados Unidos.

Cuando los Sussex abandonaron sus funciones reales en 2022 y se instalaron en California dejaron de contar con la protección policial que recibían como miembros activos de la Familia Real.

Por eso se vieron obligados a contratar seguridad privada. Ahora, el Gobierno británico se replantea la situación en medio de un debate intenso. El primer ministro Andy Burnham ha asegurado que la protección es "un asunto privado" de la pareja y que les desea lo mejor en su regreso. Aun así, el organismo encargado de estos asuntos está revisando la situación.

Los expertos creen que debería haber una solución intermedia: un equipo privado para su vida cotidiana y otra policial cuando Meghan o Harry o cada uno por separado participen en actos que impliquen un mayor riesgo.

¿Y quién paga esto? Una encuesta publicada por The Times muestra que el 87% considera que ellos deberían cubrir los costes, al menos en parte.

La nueva agenda de Meghan

Y aquí entra otro de los retos, combinar la hoja de ruta profesional de la duquesa de Sussex con su pertenencia al clan Windsor. En Estados Unidos, ha sido más una celebrity que una royal, pero eso cambia con su regreso a Inglaterra.

Por más que no tenga deberes reales, ser esposa del quinto en la línea de sucesión al trono no es algo que se pueda pasar por alto; más teniendo en cuenta el fuerte arraigo de la monarquía allí.

En principio, no se espera que tenga ningún tipo de representación institucional, aunque, si es invitada por el rey Carlos III, podría participar con su familia en actos tan representativos como el desfile Trooping the Colour que se celebra en junio. Probablemente sin salir al balcón, eso sí.

Meghan Markle, en un acto durante su viaje a Australia en abril de 2025.

Meghan Markle, en un acto durante su viaje a Australia en abril de 2025. Gtres

Sea como fuere, Meghan sí continuará con su marca de estilo de vida As Ever, lo que conlleva reuniones de trabajo, promoción de productos o eventos relacionados con la firma.

También se ha hablado de un posible regreso a la interpretación como parte del elenco de The Gentlemen, la serie de Guy Ritchie, aunque no hay confirmación.

Además de continuar con su actividad filantrópica a través de Archwell o participar en actos benéficos.

Su imagen externa

Un desafío que a priori puede parecer más superficial, pero que tiene mucha importancia consiste en construir un armario que adecúe su imagen a esta nueva etapa. Magas ha consultado a Ángela García Monzón, del departamento de moda de la Universidad Villanueva de Madrid, para analizar este aspecto.

"El regreso de Meghan Markle a Reino Unido no debería plantearse necesariamente como una ruptura con su estética actual, sino como una evolución de un lenguaje visual que, en realidad, ya contiene muchos de los códigos asociados a la realeza y a la aristocracia", explica.

La duquesa de Sussex ha apostado de manera creciente por el lujo silencioso: "Tonos neutros, siluetas depuradas o firmas como Loro Piana, que transmiten una idea de sofisticación y estatus sin necesidad de recurrir a logotipos evidentes".

Durante su etapa en California, Meghan a adoptado el estilo de lujo silencioso con looks de líneas depuradas.

Durante su etapa en California, Meghan a adoptado el estilo de lujo silencioso con looks de líneas depuradas. Gtres

Por tanto, en palabras de la experta, no tendría sentido que intentara construir de repente una imagen completamente british,

"Podría resultar artificial y reforzar precisamente una de las críticas que ya ha recibido: la percepción de que sus apariciones son excesivamente construidas o poco naturales. Además, el estilo británico también ha evolucionado, aunque tiene sus diferencias con la estética al otro lado del charco", argumenta.

"De hecho, la propia Kate Middleton demuestra que el código británico no exige una imagen permanentemente solemne: en su día a día combina botas, zapatillas o prendas de abrigo tipo Barbour con una estética muy desenfadada, mientras que en sus compromisos públicos adopta un estilo depurado, elegante y riguroso. Esa dualidad constituye, de alguna manera, la expectativa británica actual respecto a una figura vinculada a la Corona: naturalidad en lo cotidiano y etiqueta cuando el contexto lo exige", asegura Ángela.

¿Debería ser la princesa de Gales su inspiración? "Debería mirar a ella como referencia del código, pero no como espejo estilístico. Podría interpretarse como una búsqueda de rivalidad incluso aunque esa no fuera la intención", asegura.

En cambio, "sería mucho más interesante que Meghan utilizara el llamado diplomatic dressing para construir un territorio propio: apostar por diseñadores británicos emergentes, firmas jóvenes o marcas locales que puedan conectar con su personalidad y transmitir un gesto de acercamiento al país. Así, el mensaje no sería 'voy a vestirme como una royal británica', sino 'quiero formar parte de este contexto desde mi propia identidad'".

El vestuario puede convertirse así en una herramienta de conciliación y no de comparación. El verdadero desafío es lograr esto en una etapa en la que su exposición mediática hará que cualquier gesto estilístico sea interpretado.

"Por eso debería prestar especial atención a cuestiones que tienen menos que ver con las tendencias y más con la etiqueta: la elección de los largos y las proporciones, la correcta confección de las prendas, el uso de sombreros o tocados cuando el contexto lo requiera y, en general, el respeto por los códigos protocolarios", asegura García Monzón.

Kate Middleton y Meghan Markle, en el día de la Commonwealth en 2020.

Kate Middleton y Meghan Markle, en el día de la Commonwealth en 2020. Gtres

Después de años en los que parte de su relato público se ha construido precisamente alrededor de su relación compleja con el protocolo de la Corona, mostrar respeto hacia determinadas convenciones puede tener un efecto comunicativo mucho más poderoso que intentar demostrar que está por encima de ellas.

El vestuario puede ayudar también a marcar la frontera entre su vida privada y su exposición pública.

"Si hubiera que resumir el storytelling visual de esta nueva etapa en tres conceptos, serían cercanía a través de siluetas suaves y estilismos menos rígidos; conciliación mediante la incorporación inteligente de marcas y talento emergente sin entrar en territorios estilísticos asociados a Kate; y respeto a través de un cuidado más al detalle de la etiqueta, el protocolo y las convenciones del contexto en el que va a desenvolverse", analiza Ángela García Monzón.

En resumen, "su objetivo no debería ser parecer más royal, sino demostrar que entiende mejor el lenguaje visual del lugar al que regresa. En una persona con semejante exposición mediática, cada elección de vestuario funciona como un mensaje: la clave estará en que parezca coherente, natural y, sobre todo, no forzado".

Comienza un nuevo capítulo en la vida pública de Meghan Markle y su familia que podrá marcar un antes y un después en el relato que hasta ahora conocemos.