León XIV camina con la reina Sofía hacia la Catedral de Santa María de la Almudena para participar en la oración y homenaje.

León XIV camina con la reina Sofía hacia la Catedral de Santa María de la Almudena para participar en la oración y homenaje. Yara Nardi Reuters

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La reina Sofía hace uso del privilegio de blanco en la Almudena para homenajear a la Virgen junto a León XIV

En su tercer día de visita a España, el Papa ha entregado a la imagen de la catedral madrileña una de las distinciones más valiosas del Vaticano.

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Madrid, lunes de junio y sol a plomo. En las inmediaciones de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena no cabe un alfiler cuando aparece León XIV. Los móviles se levantan al cielo y estallan los "¡Viva el Papa!" y los aplausos. Es su tercer día en España y la capital empieza a acostumbrarse a su presencia, pero el pontífice sigue provocando fervor.

Sobre la alfombra, la reina Sofía aguarda en silencio. Traje claro, impecable de la cabeza a los pies. Ha decidido ejercer el privilège du blanc, el permiso que el protocolo vaticano reserva a algunas reinas católicas para acudir de blanco ante el Santo Padre. A su lado, autoridades; al fondo, el murmullo de una multitud que une a madrileños, fieles y curiosos.

Robert Francis Prevost ha venido al templo católico a protagonizar uno de los gestos más simbólicos de su viaje: la presidencia de la oración ante la patrona de Madrid y la concesión de la Rosa de Oro, una distinción excepcional que la Santa Sede reserva a advocaciones marianas especialmente queridas.

La catedral se ha convertido por unos minutos en el centro espiritual de la visita, en una ceremonia íntima que se suma a las otras grandes citas de estos días —de Cibeles al Congreso de los Diputados— y que anticipa el gran encuentro de la tarde en el Santiago Bernabéu.

Los aplausos le han marcado el paso todo el recorrido hasta su entrada en la que es sede episcopal de Madrid. El público ha recibido con el mismo cariño a la reina Sofía, que le ha acompañado desde el saludo inicial hasta la despedida tras la cual León XIV, ya montado en Papamóvil, ha puesto rumbo al estadio.

La Reina Sofía saluda al papa León XIV a su llegada a la oración.

La Reina Sofía saluda al papa León XIV a su llegada a la oración. A. Pérez Meca Europa Press

Ya en el interior, el Papa se ha dirigido desde la nave central a la capilla del Santísimo Sacramento, con la música procedente de un órgano sonando de fondo y también guiado por el cardenal y arzobispo de Madrid José Cobo, encargado de oficiar el discurso de apertura.

Tras esa intervención, León XIV ha tomado la palabra para recordar que son "numerosas las generaciones de madrileños que a lo largo de los siglos han venerado a Santa María".

"En tiempos difíciles para la comunidad cristiana, para proteger la talla de la Virgen, la escondieron en un recinto de la muralla de la ciudadela y no fue hasta el derrumbe milagroso de una parte de los muros que fue encontrada intacta", ha proseguido.

El pontífice ha advertido de que, en un primer momento, "una muralla que cae provoca ruido, caos, desorden", pero ha añadido que esta también "abre espacios, restaura posibilidades e impulsa restablecimientos".

Ha trasladado la metáfora al presente, al señalar que "en nuestras sociedades actuales siguen existiendo aún muchas murallas que no protegen, sino que dividen, alejan y aíslan", y ha constatado que, ante la perspectiva de derribarlas, "a veces preferimos la comodidad de sólo apuntalarlas o, más frecuentemente, de ignorarlas".

"Nuestra Señora de la Almudena nos dice otra cosa: para edificar algo nuevo hermoso y duradero debemos estar dispuestos a destruir los muros. Os exhorto a no desfallecer en el testimonio de fe para contemplar el designio de amor y de caridad, para unirnos como una única familia de hermanos y hermanas", ha dicho.

Tras el rezo ante la patrona, el Papa ha depositado a sus pies la Rosa de Oro, un reconocimiento personal y excepcional con el que los pontífices honran imágenes marianas. La reina emérita ha atendido con porte solemne a las palabras de León XIV, y tras ello ha abandonado el templo para despedirle públicamente.

La reina Sofía, durante la oración y homenaje a la Virgen de la Almudena.

La reina Sofía, durante la oración y homenaje a la Virgen de la Almudena. A. Pérez Meca Europa Press

La reina Sofía y León XIV

Bien es sabido que la Familia Real ha realizado un importante despliegue para acompañar al Papa en su histórica visita, pero este es, sin duda, un acto especialmente importante para la reina Sofía. Si el protagonismo del fin de semana lo asumieron Felipe VI, la reina Letizia y sus hijas Leonor y Sofía, este lunes la figura central ha sido ella.

Y lo ha sido, además, por partida doble: primero, en privado; después, en público. Según ha confirmado EFE, León XIV recibió a la Emérita en la Nunciatura, donde se aleja durante su estancia en Madrid, en una breve audiencia organizada poco antes de la cita en la catedral.

Se trata de un encuentro fuera de focos, encajado en la agenda de la tarde, que completa la imagen de doña Sofía en esta visita: la de una consorte retirada de la primera línea institucional, pero todavía muy presente en la relación entre la monarquía española y la Santa Sede.

Con León XIV, la madre de Felipe VI suma ya siete pontífices conocidos a lo largo de su vida, desde Pío XII hasta el actual. Esta es la primera vez en la que coincide en un acto oficial con él, puesto que no pudo asistir a la misa inaugural de su pontificado en Roma.

Es, por tanto, un encuentro histórico que, además, ha estado marcado por la elección del estilismo. La ocasión merece comentarlo, y es que la reina Sofía ha optado por un traje a medida confeccionado por Alejandro de Miguel, diseñador manchego que ya la ha vestido en otros momentos igualmente especiales.

El conjunto, compuesto por una chaqueta con remates de blonda y pantalón recto, destaca por su impecable tono blanco, uno que no habría podido lucir de no existir ese conocido privilège du blanc del que también disfrutan royals como Matilde de Bélgica o la propia reina Letizia, que también ha hecho uso del mismo en la visita.

A estas reinas y consortes católicas no se les aplica la norma habitual que dicta que las mujeres deben vestir de negro en presencia del Papa durante audiencias y encuentros oficiales. Es una manera de reflejar los lazos históricos que mantienen determinadas casas reales con la Iglesia.

La reina Sofía, instantes antes de que tenga lugar la oración en la catedral católica.

La reina Sofía, instantes antes de que tenga lugar la oración en la catedral católica. A. Pérez Meca Europa Press

De la Almudena a Canarias

Tras el paso por la Almudena y el multitudinario acto en el Bernabéu, la agenda de León XIV proseguirá el martes, 9 de junio, en Barcelona.

Allí tiene previsto, entre otras actividades, rezar en la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia, visitar el centro penitenciario Brians 1, acudir a la oración en la Abadía de Montserrat y celebrar una misa en la Sagrada Familia, además de participar en una vigilia en el Estadio Olímpico Lluís Companys.

El viaje concluirá en Canarias, con etapas en Las Palmas y Tenerife centradas en la acogida e integración de migrantes, reuniones con el clero y misas multitudinarias en catedrales y recintos abiertos.

Está previsto que la despedida oficial tenga lugar el 12 de junio en el aeropuerto, antes del regreso de León XIV a Roma y con presencia de Felipe VI como jefe del Estado.

Para entonces, la imagen que dejará la visita será la de una Familia Real volcada en acompañar al pontífice en las distintas dimensiones de su viaje —política, social y religiosa— y la de una reina Sofía que, con la discreción que la caracteriza, también ha tenido un papel fundamental en el mismo.