Las infantas Pilar y Margarita de Borbón junto a María de las Mercedes, que tiene en su regazo al pequeño Alfonso. A la derecha, Juan Carlos de Borbón.

Las infantas Pilar y Margarita de Borbón junto a María de las Mercedes, que tiene en su regazo al pequeño Alfonso. A la derecha, Juan Carlos de Borbón. Gtres.

Royals EFEMÉRIDES

70 años de la mayor tragedia para la abuela del Rey: el día que su hijo Juan Carlos mató a su hermano de un disparo

Desde la muerte del infante Alfonso, María de las Mercedes entró en una espiral de autodestrucción que la llevó a la depresión y al alcoholismo.

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Nació en Madrid, el 23 de diciembre de 1910, pero siempre se sintió profundamente conectada a Sevilla, su cultura y su gente. En la capital andaluza recibió formación en el colegio de las Irlandesas y completó su educación con clases particulares de música e idiomas.

María de las Mercedes de Borbón y Orleans, madre del rey Juan Carlos, era hija del infante don Carlos de Borbón-Dos Sicilias y de la princesa Luisa de Orleans, hija de los condes de París.

El 12 de octubre de 1935, con 24 años, contrajo matrimonio en Roma, en la basílica de Los Ángeles, con Juan de Borbón y Battenberg, entonces príncipe de Asturias y heredero del rey Alfonso XIII tras la renuncia de sus hermanos mayores, Alfonso y Jaime.

70 años de la mayor tragedia para la abuela del rey Felipe VI

Desde aquel momento fue condesa de Barcelona y acompañó a su marido en un prolongado exilio que los llevó a vivir en distintas ciudades europeas, como Cannes; Roma durante la Guerra Civil Española; Lausana, en los años de la Segunda Guerra Mundial y, finalmente, Estoril a partir de 1946. Esta ciudad portuguesa fue el escenario de la peor desgracia de su vida.

Los títulos, los privilegios, la sangre azul, el linaje y el apellido jamás fueron bálsamo suficiente como para paliar el dolor más grande que puede enfrentar una madre: la muerte de un hijo. El 29 de marzo de 1956, hace ahora 70 años, Juan Carlos disparó y mató accidentalmente a su hermano pequeño, Alfonso.

María de las Mercedes de Borbón y Orleans con la tiara Rusa y el collar de chatones.

María de las Mercedes de Borbón y Orleans con la tiara Rusa y el collar de chatones.

En su residencia lusa, ambos infantes, de 18 y 14 años, manipulaban una pistola que creyeron estaba descargada. El disparo por parte de Juanito, como le llamaban en la familia, atravesó la frente del menor. Aunque la versión oficial inicial de la Casa Real fue que Alfonso se disparó limpiando un arma, diversas fuentes, incluidos testimonios de la época y la confesión del propio rey Juan Carlos I en su libro Reconciliación, confirmaron que fue el Emérito quien disparó el revólver.

"Se disparó un tiro al aire, la bala rebotó y alcanzó a mi hermano en plena frente. Murió en brazos de nuestro padre. No me recuperaré de esta desgracia. La gravedad me acompañará en adelante [...]. Lo echo de menos. Me gustaría tenerlo a mi lado, poder hablar con él. Perdí a un amigo, a un confidente. Dejó un vacío inmenso. Sin su muerte, mi vida habría sido menos sombría, menos infeliz", confesó el padre del rey Felipe VI en sus memorias, abordando por primera vez el delicado asunto.

Juan Carlos de Borbón junto a su hermano pequeño, Alfonso.

Juan Carlos de Borbón junto a su hermano pequeño, Alfonso. Gtres

Esta desgracia sucedió en el país vecino en plena Semana Santa, concretamente un Jueves Santo. Según la periodista y escritora Pilar Eyre, "en España, esta noticia se vivió muy poco porque Franco dio orden de que no se le diera mucha cabida. Él decía que a los españoles no les gustaban los príncipes con mala suerte, y él ya tenía la vista puesta en don Juan Carlos, que estaba en la Academia General Militar de Zaragoza, e iba camino de sucederle".

Pero ¿cómo afrontó María de las Mercedes de Borbón y Orleans la muerte de su hijo menor? "Se me paró la vida", confesó ella misma en alguna ocasión.

Así también lo secunda el periodista y experto en casas reales David Insua: "De alguna manera la vida de María de las Mercedes terminó aquel día. La relación con su marido no era la mejor. Sin embargo, el vínculo con sus hijos era todo para ella. Y el hecho de ver que tu hijo pequeño pierda la vida a manos de uno de sus hermanos, bajo tu supervisión, sin que tú puedas hacer nada... Aquello hizo que entrara en una espiral de autodestrucción".

Don Juan de Borbón junto a su hijo Juan Carlos en Estoril.

Don Juan de Borbón junto a su hijo Juan Carlos en Estoril.

"La muerte de Alfonsito los destrozó. Era una familia más o menos dichosa y aquello fue un golpe tremendo. Las hijas, Margarita y Pilar, se dispersaron: cada una se fue a estudiar a una ciudad. Doña María cayó en una profunda depresión y en el alcoholismo. El doctor López Ibor dijo que lo mejor era que la ingresaran en una clínica en Suiza, donde estuvo dos años. Parece ser que siempre arrastró esta condición... no llegó a curarse nunca", expresa, por su parte, Pilar Eyre.

"Don Juan, el padre de Alfonsito, recogió el último aliento de su hijo, tiró la pistola al mar, le puso la bandera de España encima y le hizo jurar a Juanito que no lo había hecho a propósito. Él era un hombre de grandes risas y disfrutaba la vida, pero una vez una persona, de muy buenas formas, le dijo: 'Se nota que usted es un hombre alegre'. Él le respondió: 'Eso nunca. No olvide usted que está hablando con un hombre al que se le ha muerto un hijo", prosigue la experta en casas reales y autora de la novela Ena, la obra que Televisión Española adaptó a serie histórica y que arrasó en audiencias.

Y concluye: "Don Juan expidió a Juanito a Zaragoza porque no podía verlo. Un amigo del rey Juan Carlos, que es tan amigo que tenía derecho a entrar a su despacho sin llamar, me contó que una vez se lo encontró con una foto de su hermano entre sus manos. Lo estaba mirando y dijo: 'No he querido nunca a nadie como lo he querido a él'. El fondo de melancolía que siempre tiene el rey Juan Carlos es ese. Su gran dolor es el disparo y la muerte de su hermano Alfonso".

El duelo por un hijo, según la psicología

Más allá del caso concreto de María de las Mercedes, ¿cómo podría encajar una madre la muerte de un hijo a manos de otro de una manera tan imprevista, accidental y arbitraria? Para dar respuesta a esta pregunta, Magas ha contactado con la psicóloga Lara Ferreiro.

"Desde el punto de vista psicológico, esto genera un conflicto devastador. La madre tendría que convivir con una disonancia afectiva extrema: sentir amor por el hijo superviviente y, al mismo tiempo, un rechazo visceral hacia él por ser el causante de la tragedia. Esa imposibilidad de reconciliar ambas emociones puede marcar toda una vida", expresa la experta.

¿Qué consecuencias podría traer un revés tan doloroso? "La consecuencia más probable sería una depresión profunda, atravesada por la culpa —'podría haberlo evitado'— y por una rabia silenciada que nunca podía expresarse del todo. A eso se sumarían recuerdos intrusivos, el peso constante de lo ocurrido y una relación inevitablemente marcada con el hijo superviviente, convertido en recordatorio permanente del dolor", indica Lara Ferreiro.

La reina emérita Sofía y su suegra, María de las Mercedes de Borbón y Orleans.

La reina emérita Sofía y su suegra, María de las Mercedes de Borbón y Orleans. Gtres

Y añade: "La muerte de un hijo", dice Ferreiro, "rompe el orden natural de la vida; en este caso, además, en el de María de las Mercedes, quebró también el equilibrio emocional de toda la familia. El duelo, lejos de cerrarse, quedó suspendido en una especie de ambivalencia constante: amor y rechazo, protección y distancia".

"La muerte de un hijo es un duelo especialmente traumático, que suele pasar por fases de shock, incredulidad, rabia y bloqueo emocional. Pero en este caso hay un agravante clave: no solo se pierde a un hijo, sino que el otro está implicado en su muerte. Eso genera un conflicto de lealtades prácticamente irresoluble", puntualiza la psicóloga.

Una vida brava

La condesa de Barcelona en una imagen de 1987.

La condesa de Barcelona en una imagen de 1987. Gtres

María de las Mercedes de Borbón y Orleans tuvo una vida intensa, desdichada, pero también con momentos de paz. De joven, fue una gran deportista, amante acérrima de la equitación y también practicó tenis, esquí, golf y caza.

Era aficionada a los toros, hobby que heredó su hijo, el rey Juan Carlos; su nieta, la infanta Elena, y sus bisnietos, Felipe y Victoria de Marichalar y Borbón. Quizá fuera por su enorme vitalidad y por su carácter fuerte y dominante por lo que el rey Alfonso XIII la apodó María la Brava.

Junto a Don Juan de Borbón tuvo cuatro hijos: Pilar, Juan Carlos, Margarita y Alfonso. Tras la muerte de Franco en 1975, Juan Carlos I ascendió al trono como rey de España. Dos años más tarde, el 14 de mayo de 1977, su padre renunció formalmente a sus derechos dinásticos en su favor.

En 1982, los condes de Barcelona regresaron definitivamente a nuestro país. Poco después, en 1985, María de las Mercedes sufrió una grave enfermedad que la dejó en silla de ruedas. En 1993 enviudó tras el fallecimiento de su esposo en Pamplona a causa de un cáncer.

Finalmente, el 2 de enero del año 2000, en la Residencia Real de La Mareta, en Lanzarote, tras un almuerzo con toda la Familia Real, falleció de un paro cardíaco mientras dormía. Acababa de cumplir 89 años. Jamás cicatrizó la herida por la trágica muerte de su hijo pequeño.